El arquitecto sugiere la creación de una Oficina Municipal de Supervisión de Proyectos

González Menorca./
González Menorca.

LOGROÑO.

El recurso de Jesús María González Menorca a la Casa de las Letras llega, según explica en la exposición de motivos, «ante los reiterados e infructuosos intentos realizados para conocer el contenido del proyecto antes de ser aprobado» y tras «evaluar la entidad de las deficiencias que acumula». Su primera propuesta, de entrada, es que se abandone la ejecución del mismo, cuya contratación está en curso, y se dé inicio a un nuevo proceso que reoriente la actuación municipal. «Sería oportuno abrir un período participativo y transparente al objeto de reflexionar respecto a la edificación más conveniente para este ámbito de la ciudad», dice. Y es que, a su juicio, de entrada, lo proyectado «ofrece un resultado estético totalmente ajeno al entorno y muy distante de los valores culturales de la arquitectura contemporánea». Tampoco comparte ni la distribución ni el diseño de sus instalaciones.

González Menorca entiende que para evitar casos como el ya sucedido con el derrumbe del edificio en plena ejecución de la otrora Casa del Cuento, el Ayuntamiento de Logroño «necesita disponer de una Oficina de Supervisión de Proyectos cualificada e independiente que ayude a mejorar la contratación pública municipal actual».

El funcionario sugiere su creación y, ante su falta actualmente, recomienda que el proyecto sea remitido a la Oficina de Supervisión de Proyectos del Servicio de Gestión Pública del Patrimonio de la Comunidad Autónoma de La Rioja» para verificar que se han tenido en cuenta las disposiciones generales de carácter legal o reglamentaria, así como la normativa técnica que resulta de aplicación al mismo.

Respecto al montaje del grupo escultórico 'Jardín de la Vía Láctea' en los exteriores de la Casa, al tratarse de piezas de alabastro, González Menorca advierte de que por las propiedades intrínsecas del material «resulta totalmente inapropiado para ser colocada de modo permanente en exteriores». «Ante el riesgo que implica para la seguridad de las personas en un parque público -de inestabilidad y caída-», concluye que es mejor desistir de su instalación.