El que no aparca en Logroño es porque no quiere

El que no aparca en Logroño es porque no quiere

La Guindilla abre la sección #Aparcaoconunpar, dedicada a las numerosas denuncias de los lectores por la falta de civismo de los conductores en la capital riojana

LA RIOJA

En Logroño el que no aparca es que no quiere. Esta afirmación parece muy discutible dado el amplio parque móvil con el que cuenta la capital riojana y el escaso espacio para aparcar, según se quejan los conductores que transitan con sus vehículos por las calles de la ciudad a la hora de buscar un hueco en el que dejarlo estacionado.

Pero esa contundente declaración no tiene precisamente en consideración los espacios dispuestos para el aparcamiento de la ciudad, más bien tiene que ver con el cuajo y la facilidad de muchos logroñeses para aparcar allá donde les viene en gana. No es necesario que haya un emplazamiento convenientemente señalizado para escuchar eso de «¡Aparcao!». Ni tan siquiera hace falta un área suficientemente apta para considerar que es una zona mínimamente oportuna para que el coche en cuestión descanse sin que otros se sientan importunados o molestos con su posición.

Unas veces es porque «son solo un par de minutos», otras porque «es entrar y salir» o porque «si lo hace el de delante, malo será que no me dejen hacerlo a mí». El caso es que cualquier excusa es válida para aparcar por Logroño sin miramiento alguno por hacerlo según la normativa vigente.

Envía tus denuncias para #Aparcaoconunpar

Ya sabes que nos puedes hacer llegar tus denuncias para La Guindilla a través del WhatsApp de Diario LA RIOJA. Si tu queja se centra en los malos aparcamientos que se realizan por las calles de Logroño, puedes mandarla a través del 620634342 con el hashtag #Aparcaoconunpar y entrará a formar parte de la sección especial dedicada a este asunto tan sensible para nuestros lectores.

Pero lo que a algunos le parece de lo más normal, a otros les causa molestias innecesarias o simplemente les enerva la falta de civismo de aquellos que no piensan más allá de sus narices a la hora de dejar donde les place su vehículo.

Muchos de los lectores de Diario LA RIOJA no soportan tanta falta de educación ciudadana y nos lo hacen saber con sus numerosas denuncias a la sección La Guindilla. Tantas son que nos hemos visto obligados a darles su espacio propio y especial. Así que hemos inaugurado #Aparcaoconunpar. Bajo este hashtag recogeremos todas aquellas quejas en las que los aparcamientos inadecuados sean los protagonistas. Aquí van unas cuantas muestras de algunos de ellos:

¡Limbo!
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¡Limbo!

O uno era campeón mundial de limbo y decidía contorsionarse al máximo para deslizarse a ras del suelo o no le quedaba más remedio que buscarse otro camino por el que pasar si pretendía avanzar por el paseo del Prior coincidiendo con el momento en el que al camionero se le ocurrió aparcar su vehículo de esta guisa. No es que esté mal aparcado, pero quizás debería haber pensado un poco en los peatones que podían pasear por esta acera.

Una caña, por favor.
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Una caña, por favor.

Del coche a la terraza. Tal como aparcó este conductor, parecía que iba a pedir una caña sin necesidad de salir del coche (si acaso, le bastaba con abrir el maletero). Si no era así, no pensó demasiado en aquellos que pensaban aprovechar la terraza para tomarse algo...

El coche que quería ser bici.
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El coche que quería ser bici.

Mira que ha habido denuncias por el especial carril bici con el que cuenta Logroño. Pero si, además, el poco que hay se ocupa de mala manera, mal vamos. O los ciclistas se van al barro o deberían pensar si el dueño del coche azul no se merece que le pase el pelotón del Tour de Francia por encima del maletero...

Si no hay, me lo invento.
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Si no hay, me lo invento.

Eso debió pensar el conductor del Lexus blanco. Mira que la acera es amplia, pues la deja en un estrecho paso con ese cuajo del que todo se la trae al pairo...

Dos, mejor que uno.
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Dos, mejor que uno.

Ni el coche es enorme ni la plaza estrecha. Lo de aparcar en 'mediomitad' es un claro ejemplo de civismo y empatía (modo ironía ON) del artista al volante.

A cuadros.
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A cuadros.

Es ver cómo este conductor pasa de las rayas y uno se queda a cuadros. El amigo se fue a un safari y las cebras las veía lisas. Fue volver a la civilización y el problema está claro que no quedó resuelto...

¡Aquí mismo!
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¡Aquí mismo!

Para qué volverse loco buscando un aparcamiento si son dos minutos. El coche a la acera y el que venga detrás que arree... Que una acera no te impida tener cerca el coche. ¡Ole tus...!

¡...Y encima me grita!
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¡...Y encima me grita!

Cuenta el lector que le recriminó a la conductora aparcar de esta forma, sin dejar espacio ni a un lado ni a otro para que otro coche aparcara en esta zona de la calle Albéniz. La respuesta de ella, echarle en cara la mala educación y, por supuesto, ni se le ocurrió mover el vehículo.

Una moto muy grande.
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Una moto muy grande.

Este coche con alma de moto decidió ocupar el sitio que le correspondía por espíritu... y no se llevó el pivote de milagro.

Doble fila infinita.
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Doble fila infinita.

Lo de la calle Huesca a la hora del comienzo del cole es la imagen de la doble fila infinita. Una vecina se queja de que los padres y madres dejan a los niños con toda la tranquilidad. Muchos se van luego a tomar un café, mientras la calle queda prácticamente bloqueada «sin que la Policía haga nada».

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