El viaje en carril-bici a ninguna parte

Desaparición. En la esquina de avenida de Lobete con la calle Eliseo Pinedo el carril bici nace y acaba en una pared, sin otra escapatoria.  /
Desaparición. En la esquina de avenida de Lobete con la calle Eliseo Pinedo el carril bici nace y acaba en una pared, sin otra escapatoria.

Las vías ciclistas urbanas de Logroño son tramos inconexos, a menudo sumergidos en transitadas aceras

DIEGO MARÍN A.

Un carril-bici siempre se presupone bienintencionado, pero esto no exime de ciertos errores e incoherencias. En Logroño, la red del carril-bici cuenta con algunos fallos clamorosos, como finalizar tramos de forma abrupta en paredes y vallas, nacer y perecer de la nada, desembocar en calzadas de sentido contrario, sufrir deterioros importantes en el piso hasta haberse partido y formar escalones o invadir la acera compartiendo forzadamente el espacio con el peatón.

El malestar de los ciclistas urbanos acaba repercutiendo en los peatones. Y no es una sensación aislada. En el Certamen a la Mejor Idea 2017, convocado por el Ayuntamiento de Logroño y recientemente resuelto, muchos jóvenes proponían la mejora del carril-bici. Aunque el Consistorio logroñés ha aumentado hace apenas unos días el servicio municipal de préstamo de bicicletas, no adecua correctamente el carril-bici, que continúa mostrándose como un Guadiana, aparece y desaparece por la ciudad con tramos inconexos que a menudo roban espacio al peatón en lugar de a los coches, falta señalización y mantenimiento de las vías.

¿Por qué no se habilita un carril-bici continuo de norte a sur y de Este a Oeste de la ciudad y que transcurra por el centro? ¿Por qué, en cambio, los tramos más largos se encuentran en El Campillo y La Guindalera-La Cava, por donde apenas circula nadie? ¿Y por qué, sobre todo en el centro, peatones y ciclistas se ven obligados a compartir espacio? La semana pasada el colectivo anónimo Intervención Urbana colocó unas bicicletas partidas por la mitad en el tramo que finaliza en una pared en avenida de Lobete y otro que se diluye en la acera en el paseo de la Constitución en una especie de reivindicación artística, «un punto de contacto ideal para desarrollar y establecer vínculos entre lo artístico y lo cívico», explican. Pocos días después, el propio colectivo retiró las piezas de ese arte efímero porque, justifica, la intervención «buscaba ser lo más limpia posible y no causar ningún daño».

Para otro colectivo, Logroño en Bici, lo importante es eliminar la idea de que para circular en bicicleta es necesario un carril-bici, ya que éste es sólo una medida, entre muchas otras, para desarrollar las vías ciclistas urbanas. «El problema que tenemos en Logroño es que donde había que usar carril-bici no se aplica y donde no hacía falta, como no ha habido una visión integral de la ciudad ni se ha tomado en serio la movilidad ciclista, se han realizado tramos inconexos, muchas veces contra el espacio peatonal», expone Julio Romero, de Logroño en Bici.

«Lo que necesitamos los ciclistas es que la ciudad sea más segura, que se tomen en cuenta nuestras necesidades en una ciudad pensada sólo para el coche», afirma Romero. «Conforme nos adentremos en el centro, la ciudad debe ser más tranquila, que se pacifique el tráfico, que se tenga en cuenta a los ciclistas en todas las vías», sugiere. Logroño en Bici reclama que se desarrolle el incumplido Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Logroño porque, estima, «en toda la legislatura anterior se crearon 120 metros de carril-bici terminando sobre la acera». «Durante años, los Ayuntamientos competían por ver cuál creaba más kilómetros de carril-bici, por absurdos que fueran sus recorridos», critica.

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