Un hotel para los insectos beneficiosos

Un hotel para los insectos beneficiosos

El parque de jardinería aloja especies que resultan útiles contra plagas

MARÍA JOSÉ LUMBRERAS

El hotel de insectos tiene 'habitaciones' o huecos al gusto de cada tipo de inquilinos que lo habitan. A las arañas les gustan los ladrillos y, las tijeretas, sin embargo prefieren la paja o las macetas invertidas, así que el alojamiento se encuentra dispuesto para que todas ellas y los demás bichos estén a sus anchas y para que, además, puedan hibernar. ¿Para qué? Las últimas tendencias en jardinería pasan por prescindir lo más posible de productos químicos, así que, por ejemplo, las plagas de pulgones que sufren habitualmente varias especies de árboles de amplia presencia en la capital se atajan con depredadores, es decir, con insectos que se los coman. «Lucha biológica», se llama, dice el concejal del área, Jesús Ruiz Tutor. «Cada plaga tiene su depredador», añade. Pero además se trata de promover la biodiversidad porque hay especies de insectos 'beneficiosas' que ayudan a que se mantengan los equilibrios y que realizan labores de contención de otras no tan 'buenas'.

Este hotel de bichos funciona en el parque de jardinería de la capital, el que se encuentra en el entorno de Valdegastea, desde el invierno. De su puesta en marcha se han ocupado tanto los técnicos municipales como los del citado parque. Ellos le ven ventajas como medida preventiva práctica, con un coste económico reducido, que ayuda a la conservación de numerosas especies de insectos, algunas en peligro de extinción por las prácticas agrícolas y la falta de árboles viejos en las ciudades.

Se trata de que los insectos tengan un lugar idóneo para que algunos hibernen o se refugien por la noche o el día, según sus hábitos. Para atraer a estos insectos, el hotel se encuentra en una zona próxima al huerto, que es del gusto de los insectos chupadores; a la rosaleda ya que ni los insectos carnívoros se muestran indiferentes a este néctar y también próximo 'al jardín de los sentidos', ya que muchos insectos se sienten atraídos por las plantas aromáticas que a su vez alejan a los insectos dañinos.

En los alcorques

Las pruebas que se han ido realizando para aplicar esta 'lucha biológica' han sido varias y no todas han salido bien. Hubo incluso un proyecto que se presentó para lograr fondos europeos que se basaba en la biodiversidad y que no prosperó, recuerda Ruiz Tutor. Otra de las medidas que se está poniendo en marcha tiene que ver con los alcorques, los espacios sobre los que se asientan los árboles, que en Logroño se encuentran habitualmente vacíos de vegetación, si bien en algunas otras ciudades se deja que la hierba crezca libremente. La intención, puesta en práctica ya en alguna calle, pasa por colocar algunas plantas concretas en estos alcorques. En la avenida de Burgos, por ejemplo, se han colocado gramíneas, que atraen a insectos capaces de controlar las plagas de pulgón de los árboles. Si la experiencia funciona, se extenderá a otras calles y plazas. ¿Siempre gramíneas? No, también se plantea la posibilidad de usar tajetes o plantas aromáticas.

La intención última es «ir en favor de la naturaleza» en el ámbito urbano, lo que se ha venido en determinar cultura 'biodinámica', señala el concejal Ruiz Tutor.

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