Autobuses con corazón

El concejal de Transporte Urbano y responsables de Aulosa y Reavida posan en uno de los autobuses con desfibrilador. :: jonathan herreros
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El concejal de Transporte Urbano y responsables de Aulosa y Reavida posan en uno de los autobuses con desfibrilador. :: jonathan herreros

La incorporación de los aparatos, que financiará Aulosa tras un acuerdo con Reavida, se hará en dos meses y medio hasta completar toda la flota

J. CAMPOS

«Hito importante», «valor añadido» y «salto de calidad». Logroño incorporará desfibriladores en todos y cada uno de los 45 autobuses que componen la flota del servicio de transporte urbano de aquí al verano y ayer, día de su presentación, ninguno de los implicados escatimó calificativos.

El concejal de Transporte Urbano, Tráfico y Vías Urbanas, Francisco Iglesias, anunciaba la progresiva implantación de desfibriladores -aparatos que, una vez colocados a una persona, diagnostican y tratan la parada cardiorrespiratoria- en los autobuses urbanos que actualmente circulan por las calles de la capital de La Rioja.

La inversión, según Iglesias, no supondrá coste alguno para el Ayuntamiento, ya que se incluye dentro del programa de mejoras de Aulosa -concesionaria que depende de Autobuses Jiménez-, y para el que ha llegado a un acuerdo con Reavida -empresa especializada en dar formación en primeros auxilios-. Ambas sociedades, de hecho, iniciarán ahora los correspondientes cursos para que los conductores obtengan la acreditación necesaria que permite su uso y manejo.

«En un plazo de dos meses y medio habrá 45 desfibriladores itinerantes circulando por la ciudad, no sólo para uso interno en el transporte urbano, sino también al alcance de cualquier ciudadano o las fuerzas de seguridad que lo requieran en un momento dado para atenciones en el exterior», explicaron.

Los aparatos, semiautomáticos e inteligentes, están diseñados para un uso personal no médico y, según Jesús Hurtado, de Reavida, «son muy fáciles de usar y con una mínima formación puede manejarlos cualquiera». Disponer de un desfibrilador en caso de parada cardiorrespiratoria es de una «importancia vital», ya que «consigue recuperar el ritmo cardíaco y aumentar potencialmente la probabilidad de supervivencia». Juan Luis Salazar, de Aulosa, recordaba ayer que ya se han dado casos en los autobuses.

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