Los chapiteles ya están en el palacio

Colocación de uno de los chapitales en el edificio de Portales. :: SONIA TERCERO/
Colocación de uno de los chapitales en el edificio de Portales. :: SONIA TERCERO

El edificio del número 2 de la calle Portales es coronado por los dos apéndices que le faltaban desde 1954

DIEGO MARÍN A.

LOGROÑO. Más de 60 años después, el palacio de las Chapiteles vuelve a hacer honor a su nombre. Y es que ayer se colocaron los chapiteles que fueron extirpados del edificio en 1954. Maroba, la empresa especializada en restauración del patrimonio histórico y encargada de la obra, procedió a colocar los dos nuevos adornos sobre las torres del palacio. Para tal fin cortaron el primer tramo de la calle Portales a las 13.30 horas y trabajaron con dos grúas que elevaron los chapiteles.

uConstrucción: el palacio es del siglo XVI y en su origen fue residencia de los Jiménez de Enciso.

Añadido: los chapiteles fueron añadidos en el siglo XVIII, cuando residía allí el marqués de Someruelos.

uRetirada: los chapiteles fueron retirados en 1954 por seguridad.

uRehabilitación: los chapiteles fueron recolocados ayer en la que hoy es sede del IER y fue antes del Ayuntamiento de Logroño y de la Consejería de Cultura.

Construidos en madera y revestidos artesanalmente de zinc, cada uno pesa 2.500 kilos y se asientan sobre un zuncho de hormigón. Hubo mucha expectación ante la maniobra y numerosos ciudadanos se acercaron a contemplar la obra de colocación, la mayoría fotografiando y grabando en vídeo todo el proceso, como Carlos: «Es un evento único que no se ve todos los días».

Hasta allí también se acercaron, curiosos, políticos como Conrado Escobar y el director general de Cultura del Gobierno de La Rioja, José Luis Pérez Pastor, que declaró que este proyecto «dotará al edificio de la prestancia propia de su uso institucional». «Hoy subimos los cinco elementos construidos», anunció antes de comenzar el proceso de izado Álvaro Rodríguez Gil, responsable de Maroba junto a su hermano José Manuel. Y es que, además de los dos chapiteles, también se colocaron tres jarrones ornamentales de piedra sobre la balaustrada. «Todos ya estaban en su día y hemos seguido una plantilla a partir de fotografías de los originales», apuntó.

Una primera grúa acercó uno de los chapiteles de la plaza Amós Salvador a la calle Portales y la otra lo elevó hasta el techo de la actual sede del Instituto de Estudios Riojanos. La operación completa se alargó algunas horas. «Los originales tenían una estructura laminar y se desprendían. Y lo mismo los jarrones, se habían erosionado y soltaban trozos de piedra, así que se retiraron por seguridad», explicó Álvaro. Tras esta acción, lo que queda es «el guarnecido de las torres, todo trabajo desde arriba, a nivel de calle no va a haber más jaleo que los andamios».

El proyecto lo dirige la arquitecta Ana María Hurtado Carrillo, que valoró que «la obra es emblemática porque el edificio está asociado a la historia de Logroño, sobre todo por su uso público». Por otra parte, el aparejador Jesús Félix Martínez Pérez declaró que una de la principal complejidad que ha supuesto esta obra ha sido el material empleado. «Algunos no están actualmente tan en uso, como el zinc», confesó.