Los feligreses de la 'cofradía de la oreja' están de luto por el Perchas

Los feligreses de la 'cofradía de la oreja' están de luto por el Perchas

Los clientes muestran su pesar en las redes sociales por el cierre del célebre bar de la calle Laurel

LUISMI CÁMARALogroño

Los devotos del Perchas están de luto desde que conocieron que Pilar y Vicente ponen punto y final a más de 36 años repartiendo orejas de cerdo rebozadas en uno de los bares clásicos de la calle Laurel. El duelo se ha pasado de la calle a las redes sociales, en donde los feligreses de la 'cofradía de la oreja' se han hecho eco de la noticia publicada por larioja.com y han mostrado su pesar con mensajes de apoyo y lamentos varios por el cierre de uno de los locales 'monotemáticos' de la senda de los elefantes.

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En Twitter, Borja Hernáez pide "Un minuto de silencio para el templo de la Laurel", igual que hace Davidinho, mientras que probertoj usa el conocido 'game over' de cada final de partida de los videojuegos.

Pedro Roberto muestra su "tristeza" -término empleado por muchos de los tuiteros junto al de "clásico- y "disgustazo", Morette se despide de "uno de los bares más castas de la Laurel" y el periodista Carlos Santamaría habla de "mala noticia" por el cierre de "un bar de los de antes, de los de siempre, el de la oreja". Jorge Uriarte, por su parte, cuenta que le están "entrando ganas de echar un viaje a Logroño sólo para comer en el perchas".

En Facebook, en el grupo "Tú no eres de Logroño si..." también van a echar de menos al bar del número 3 de la Travesía de Laurel. Marta Fernández dice que Logroño se queda "sin bares clasicos" de los basados en "la sencillez y la buena materia prima". Elena Muñoz pide a Pilar y Vicente que le pasen la receta porque su pincho "tenian algo especial". Natalia Miravalles cuenta su experiencia personal con el Perchas: "Cuando estaba embarazadade mi hija mayor, hace 17 años, ibamos a comer oreja. Las mejores que he probado".

Toñi Ramos, que lleva viendo el bar mucho tiempo desde el otro lado de la calle, ya que trabaja en el Pata Negra, dice que le da "muchísima pena", porque Vicente "es muy buena persona, muy trabajador, a las 8 de la mañana ya estaba limpiando las orejas". "Suerte guapo, y ahora descansa, te lo mereces", se despide.

Mientras tanto, en charge.org sigue creciendo el apoyo -ya van por más de 500 firmas- la petición dirigida al Ayuntamiento de Logroño para que no desaparezca el Perchas, el último bar antiguo que queda, y en el que dice que las normas de traspasos no deberían aplicarse a lugares de larga tradición porque cambiaría la esencia del lugar.

Y aunque no era una despedida sino una loa, no se puede dejar de hacer referencia al post 'Tus bares favoritos' en el blog Logroño y sus bares, de Jorge Alacid, en el que Guillermo Sáez, un periodista de la capital riojana que hace carrera en la capital de España, habla desde la nostalgia de que cada vez que vuelve a casa comprueba "que el tsunami de donostización de la calle Laurel se ha tragado algún bar más". "Por eso me reconforta tanto saber que se mantienen en pie sitios como el Perchas, donde solo hay un pincho (y maravilloso), banderines de fútbol de los años setenta y la radio cuelga de una cuerda en la pared", explica para acabar lanzando un aviso de lo que hará cuando llegue el juicio final: "El día del Apocalipsis, me refugiaré en este bar incunable abrazado a una montaña de orejas rebozadas".