Animación en el centro y en la periferia

Lucha de caballeros en la plaza de la Oca, ayer al mediodía. /
Lucha de caballeros en la plaza de la Oca, ayer al mediodía.

Si Valdegastea sacó partido a sus espacios abiertos, el Casco Antiguo tiró de Camino de Santiago y de ambiente de época

M.J. LUMBRERAS LOGROÑO.

Olía rico en el barrio de Valdegastea mientras las patatas bullían junto a las costillas en deliciosas calderetas de las que luego dieron cuenta los vecinos de la zona, los que quisieron sumarse al evento, después de pasar una parte de la mañana mirando al cielo, no fuera a ser que la lluvia les estropeara la diversión. Por si acaso, las mesas las montaron bajo los soportales, por no seguir tentando a la suerte.

Fue un fin de fiesta familiar, que reunió a los grupos que suelen juntarse a hacer barrio en todos aquellos llamamientos que se formulan desde el colectivo vecinal. La tarde del sábado la tuvieron atareada porque fue bastante más multitudinaria. Más de cuatrocientos preñaos se llegaron a repartir en un evento junto a la cancha de baloncesto que también pensó en los más pequeños, que pudieron disfrutar de hinchables.

Le han sacado partido los de Valdegastea a sus fiestas, que convocan en torno al día de Europa (no en vano buena parte de sus calles recuerdan a los países hermanos), y al buen tiempo porque el viernes también gozaron de un aperitivo festivo en forma de actividad de golf de Logroño Deporte que tuvo la zona de lo más animado.

En el centro histórico

Las fiestas del Casco Antiguo fueron bien distintas. Si las de Valdegastea sacaron provecho de los espacios abiertos que posee la zona, el centro histórico tiró de Camino de Santiago y de ambientación de época. Con los ojos como platos llegaban los peregrinos al hallar estas celebraciones que, dada su novedad, no figuran en ninguna de las guías que suelen traer estudiadas. Y, claro, el mercado renacentista estaba montado en plena ruta jacobea, entre la plaza de la Oca y la del Parlamento, a lo largo y ancho de Barriocepo.

Pero no sólo los caminantes a Santiago recalaron por el centro histórico. Vecinos de la zona y logroñeses de otras partes acudieron en buen número también. No se dieron las apreturas de junio, pero tampoco se vieron claros.

Desde mousse de avestruz a jabones de alfalfa había por los puestos. Bisutería de distintas clases, cojines térmicos, gominolas de frutas, cinturones varios, mochilas y bolsos... Un mago suscitaba la curiosidad de los visitantes y la batalla de caballeros reunió un buen corro de espectadores. Con el entrenamiento que llevan este año las huestes logroñesas, pobres de los franceses allá por junio. Las armas también están listas porque cualquiera las ha podido ver -y los niños las miraban con más arrobo- en la exposición organizada junto al campamento militar.

Con los Héroes del Revellín, los voluntarios se han sumado a este primer certamen festivo del centro histórico y, además de pasear lo suyo y dar ambientación como saben, participaron en el desfile de trajes el sábado por la tarde, junto al Revellín, el entorno que vio nacer una iniciativa que luego se volvió itinerante.

Las fiestas del Casco Antiguo, convocadas en este formato este año por primera vez, se han planteado con el objeto de dinamizar el entorno, pero también a modo de ensayo general y de mostrar cómo es San Bernabé a aquellos que no se quedan en esas fechas.