VOLVIENDO A LAS SEMILLAS

VOLVIENDO A LAS SEMILLAS

MANUEL RUIZ HERNÁNDEZ - EL ANÁLISIS

Sabe ya el lector que, desde el año 2008 venimos estudiando el número de semillas de las uvas. Que puede oscilar ese número desde cero hasta cuatro. Que el cero es de floración anormal pero la oscilación de 1 a 4 tiene repercusión en la calidad de la uva.

a) Cuantas más semillas tenga la uva, más gorda será a la hora de la vendimia.

b) Cuantas más semillas, menor será el color del hollejo.

c) No hay relación entre número de semillas y grado.

Después de estas tres relaciones ya nos hemos encaminado a saber cómo actuar para no tener uvas de 3 ó 4 semillas o, preferentemente, de una semilla.

Y sabemos ya una causa remota:

«Cuanta mayor cantidad de fertilizante nitrogenado y potásico reciba el suelo, además de riego, mayor será la cantidad de semillas o, dicho de otro modo, peor será la uva».

Pero ahora nos interesan las razones inmediatas. Ya que las semillas se toman en la floración, centramos ahora nuestro interés en conocer variaciones ambientales de la floración y formación (en número) de semillas en la baya.

Ya iniciamos estos estudios, que son básicamente observaciones, en la campaña 2017, sin poder derivar resultados. Y ahora, en junio del 2018, hemos vuelto a esta intención, planteando algunas modificaciones de hábitat y esperamos en 15 días poder comprobar efectos. Así le contaremos a los lectores.

Son experiencias complicadas, pero seguiremos hasta conseguir algún resultado.

Nuestra intención no es solo decir que convienen uvas de una sola semilla, sino indicar al viticultor cómo conseguir bayas de una semilla.

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