«Sé que va a volver a por mí»

Concentración, en la mañana de ayer, en el acceso principal del San Pedro en repulsa de la agresión sufrida la semana pasada por un vigilante de seguridad./sonia tercero
Concentración, en la mañana de ayer, en el acceso principal del San Pedro en repulsa de la agresión sufrida la semana pasada por un vigilante de seguridad. / sonia tercero

El equipo de seguridad del hospital denuncia la «indefensión» en que se encuentra el colectivo y exige igual protección que la que ellos dispensan

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Poco antes de las 11 de la mañana de ayer, Juan José Recarte regresó al área de hospitalización del hospital San Pedro. Nada extraño, a priori, si se tiene en cuenta que es una de las 16 personas que componen el equipo de seguridad del centro médico. Pero ayer no fue a trabajar. No lo hace desde hace una semana, desde que un paciente de psiquiatría al que tuvo que reducir, a petición del personal sanitario, durante un ingreso decidió ajustar cuentas y golpearle con violencia en el rostro. Ayer acudió al San Pedro para sumarse, como uno más, a la concentración en repulsa de ese y de todos los ataques que se registran en el sector sanitario.

Médicos, enfermeras, auxiliares, personal de limpieza, vigilantes... se congregaron en el acceso principal del hospital -también la consejera de Salud, María Martín, que intercambió alguna frase con el agredido, y parte del equipo de dirección del centro hospitalario- en donde José María López, jefe de equipo de seguridad del Seris, leyó un comunicado. Recordó el ataque «premeditado» del agresor, con el que pretendía «vengarse de una actuación en la que, un par de semanas antes, el compañero agredido junto a otros vigilantes tuvieron que sujetarlo para que no agrediera al personal sanitario».

«¿Qué tal estás, Recalde?» Esa fue la frase más repetida en la mañana de ayer y que acabó por emocionar al vigilante agredido. «La verdad es que estoy muy ilusionado. He visto el apoyo de todos los compañeros y también el de la consejera de Salud», explicaba al término de una concentración en la que también se denunció «la situación de indefensión» en que quedan los vigilantes del San Pedro tras «la no detención del agresor. Nuestro trabajo es proteger al personal y usuarios de las agresiones pero, a nosotros, ¿quién nos protege?», se cuestionaba.

Juan José Recarte, vigilante agredido en el San Pedro.
Juan José Recarte, vigilante agredido en el San Pedro.

LA FRASE«Volveré a trabajar con mucho miedo. No sabré por dónde me va a atacar o si lo hará en la calle» Juan José Recarte Vigilante agredido en el San Pedro

Miedo a regresar al trabajo

Esa pregunta es la que se hace constantemente el vigilante agredido. «¿Olvidarme de lo que pasó? Quisiera, pero sé que no va a poder ser. Sé que va a volver a por mí porque ya me lo ha dicho», confesaba Recalde, que aseguraba que volverá a trabajar «con mucho miedo. No sabré por dónde va a venir a atacarme o si me pillará en la calle...». Y todo después de que apenas 24 horas antes de la concentración agresor y agredido se vieran las caras en los juzgados. J.J.J. fue condenado a una multa de 240 euros.

Con el respaldo y la condena unánime de todos los sindicatos -en la concentración hubo, entre otros, representantes de UGT, CCOO, CSIF y USO-, el jefe de equipo de seguridad del Seris insistía en que «el 90% de las intervenciones son para proteger y ayudar al personal sanitario» y que no es infrecuente que reciban golpes «de mayor o menor gravedad. Sabemos en qué trabajamos y estamos orgullosos de poder hacerlo. Lo único que demandamos es la misma protección para nosotros».

Urgencias y la planta de psiquiatría, explicaba José María López a los medios de comunicación, concentran la mayor parte de sus actuaciones. «Estimamos que realizamos entre dos y tres intervenciones por semana en las que puede haber algún tipo de agresión física. Lo que no es habitual es que alguien regrese al centro hospitalario con el ánimo de vengarse. Esta ha sido la primera vez».

«Que no vuelva a suceder nada así. Ni a mis compañeros ni al personal sanitario», completaba, a modo de epílogo el vigilante agredido.