«Vivimos en una sociedad del bienestar en la que todo el mundo tiene que estar siempre feliz»

El profesor Eduardo Fonseca, en el campus de la UR. :: sonia tercero/
El profesor Eduardo Fonseca, en el campus de la UR. :: sonia tercero

Fonseca presenta mañana en Logroño el libro que recoge las conclusiones del primer estudio sobre el bienestar emocional de los adolescentes riojanos Eduardo Fonseca Profesor de la UR

PILAR HIDALGO LOGROÑO.

El centro cultural Ibercaja de Logroño acoge mañana a las 20 horas la presentación del libro 'Bienestar emocional en adolescentes riojanos', coordinado por el profesor de la Universidad de La Rioja, Eduardo Fonseca. La publicación, editada por el campus público riojano, plasma los datos que se obtuvieron en el 2016 en el primer estudio sobre este tema que se llevó a cabo en la región, tutorizado por Fonseca y que contó con la colaboración de las consejerías de Salud y Educación. En él participaron 1.664 estudiantes de entre 14 y 19 años.

-Su libro lleva por título 'Bienestar emocional en adolescentes riojanos' e incorpora el subtítulo 'No hay salud sin salud mental'. Parece que en ocasiones no somos conscientes de que esto es así.

-La idea es tratar de poner sobre la mesa que la salud no es sólo física, sino que el bienestar emocional se encuentra al mismo nivel o incluso por encima. En términos científicos no se habla de salud física y de salud mental sino de salud en general. Cuando hablamos de salud no aludimos a la ausencia de enfermedad; sino que se trata de un bienestar físico, psicológico y social. Hoy en día casi todo el mundo tiene salud física o se garantiza muy rápido en términos generales, pero el problema viene porque la salud emocional está un poco descuidada.

«El suicidio representa uno de los principales problemas de la sociedad actual»«No hay que prohibir, sino educar a los jóvenes para que conozcan los efectos del consumo de sustancias»

-¿Qué objetivo perseguía con el estudio y el libro resultante?

-Poner el foco sobre qué ocurre con los jóvenes riojanos a nivel de salud mental porque no se había examinado nunca y porque los jóvenes conforman la sociedad del futuro. Si tienen muchas problemáticas emocionales y conductuales o poco bienestar, eso va a repercutir en el futuro. La idea consistía en estudiar el estado de salud emocional de los jóvenes riojanos para, a partir de ahí, valorar si debe implementarse algún tipo de programa.

-Sus conclusiones se han incorporado al III Plan Riojano de Salud Mental (2016-2020).

-Sí, he coordinado los aspectos de prevención y promoción en jóvenes.

-Del estudio se desprende que cuatro de cada cien jóvenes riojanos ha intentado quitarse la vida en algún momento. El dato se sitúa por debajo de la media nacional, pero no oculta una preocupante realidad.

-En general, cuando preguntas a alguien si considera que tiene salud mental, puede contestar que siente un malestar psicológico. En términos científicos, eso no quiere decir que haya realmente más problemas psicológicos de base; sino que la tolerancia a la frustración, a la incertidumbre, la necesidad de estar feliz todo el día hace que la tolerancia a los problemas sea menor. Pero el nivel de tolerancia a los problemas depende de la época histórica. Ahora vivimos en una sociedad del bienestar en la que todo el mundo tiene que ser feliz continuamente, existe una especie de cosmética de la felicidad. Eso influye en el estado de salud mental de la gente y aumenta el malestar psicológico; pero no significa que exista un trastorno mental. Los datos afloran también algo que se encontraba oculto, como que el suicidio representa uno de los principales problemas de la sociedad actual. Por ejemplo en España mueren más personas por suicidio que por accidente de tráfico.

-¿Hablar abiertamente del suicidio rebajaría esos porcentajes?

-Creo que habría que normalizarlo paulatinamente. Desde las instituciones científicas y socio-sanitarias se puede abordar el tema del suicidio para que la gente esté formada, informada, sensibilizada y concienciada. Que poco a poco fuera entrando en los medios de comunicación con un lenguaje científico, válido y no estigmatizante. También habría que dotar de herramientas a los sanitarios, a los padres, profesores y servicios sociales para que sepan identificar situaciones de riesgo de suicidio e intervenir cuanto antes. Y entre los alumnos tendríamos que implementar programas de educación emocional o resiliencia para que los chavales tengan herramientas, de forma que si ellos mismos se encuentran en una situación así o alguien cercano sepan qué hacer.

-Según su informe, el 15,7% de los jóvenes riojanos consume alcohol cada semana y el 2%, cannabis. ¿Qué refleja ese recurso a las sustancias?

-Estos datos de La Rioja van en consonancia con los del Plan Nacional de Drogas. Es decir, no hay que sobresaltarse porque es lo que se observa en otras comunidades y en el conjunto de España. Resulta importante no ser alarmistas. En cuanto a los motivos, normalmente en el comportamiento humano nunca hay una única causa; por lo que los chicos pueden recurrir a las drogas por múltiples factores. En primer lugar, el consumo de sustancias es algo que acompaña al ser humano desde sus orígenes. Y luego habría que considerar otras razones: por llevarse bien con su grupo de amigos, por evasión, porque es típico de esa etapa del desarrollo... Por todo o por ninguna causa. Todo se reduce a no prohibir, sino que hay que educar a los chavales para que tengan una perspectiva crítica y conozcan los efectos positivos y negativos del consumo de sustancias.

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