«La violencia de género es la última expresión de la desigualdad»

La profesora de la Universidad de La Rioja Eva Tobías. :: /Justo Rodriguez
La profesora de la Universidad de La Rioja Eva Tobías. :: / Justo Rodriguez

«Los roles de chicos y chicas generan el caldo de cultivo que normaliza la violencia», recuerda la profesora de la Universidad de La Rioja

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Eva Tobías, doctora en Estudios de Género y profesora de Derecho de la Universidad de La Rioja en el Grado de Trabajo Social habla con pasión de la educación en igualdad. Esa es, sostiene, la clave para combatir la violencia de género y cuando se le cuestiona si es un fracaso que 24 menores de 25 años fueran condenados durante el 2017 por violencia machista insiste en la necesidad de evitar el discurso derrotista. «Lo que necesitamos es una conciencia colectiva de que la igualdad no existe y de la necesidad de poner recursos humanos y especializados para, al final, revertir la situación y no volver a encontrarnos con este tipo de situaciones, con casos en los que se ejerza violencia contra las mujeres», sostiene.

Tobías insiste en que la violencia de género está ligada a la educación y destaca la importancia de uno de los proyectos puestos en marcha desde la Consejería de Educación (y que ella coordina). «Se llama 'Yo me sumo a la igualdad' y es para educar en igualdad desde las edades más tempranas», explica. Durante este curso se ha trabajado, dice, con alumnos de Infantil y de los tres primeros cursos de Primaria «dando formación y herramientas sobre qué significa educar en igualdad. Hay mucha confusión y se dan ciertas cosas por hechas, pero en realidad la igualdad es un espejismo. Existe una igualdad formal, la de la Constitución, pero luego las mujeres no acceden a los puestos de responsabilidad, la maternidad les penaliza, existe la brecha salarial y hay violencia que, al final, es la última expresión de esa desigualdad».

Así, la principal herramienta para combatir los casos de violencia machista, es «una educación en igualdad. Todos debemos ser corresponsables, todo se tiene que ir inculcando y trasladando» a los niños para evitar que, en edades más maduras, se repliquen modelos y roles que tenían que estar ya erradicados. «Si no se hace, cuando se alcanza la adolescencia aparecen otros mitos como el del amor romántico, el del príncipe azul que nos tiene que salvar... En esos casos la violencia de género no se erradica, sino que se refuerza porque no hay una buena base».

Y ahí entra en juego, por un lado, el sistema educativo. Pero con eso no vale. «Esa educación en igualdad tienen que estar reforzada por la familia. Hoy, en pleno 2018, tenemos muchos roles y estereotipos de género. Creemos que son cuestiones superadas, de otras generaciones, pero no es así. Sigue habiendo roles de chicos y chicas que generan el caldo de cultivo para que se normalice la violencia», alerta. «Si en el colegio se traslada una cosa y al llegar a casa se le dice a un niño que vaya nenaza, que vaya llorica, que los niños no lloran se están reforzando roles de género».

«Tenemos que erradicar muchas conductas desde la base y necesitamos a los hombres para que esa igualdad sea real. Mucha gente piensa que son cosas del pasado pero se siguen reforzando esos roles y estereotipos. Se necesita un cambio de mentalidad», incide la docente de la UR.

Con la confianza de que la generación que ahora comienza su etapa escolar será la primera en erradicar la violencia de género, Tobías sostiene que hay que seguir trabajando con los adolescentes. En La Rioja se hace a través del programa 'Relaciones positivas' que estigmatiza mentiras como que los celos son buenos o que controlar el móvil de la pareja es sinónimo de amor.

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