«La vida, Inserta Empleo y Grafometal me han dado una segunda oportunidad»

Guillermo García González, ayer en la planta de Grafometal en el polígono El Sequero. :: /Justo Rodriguez
Guillermo García González, ayer en la planta de Grafometal en el polígono El Sequero. :: / Justo Rodriguez

Un accidente laboral hace cinco años le sumió en un coma, le dejó secuelas y una placa de titanio en la cabeza, pero Guillermo vuelve hoy a sonreír

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

Sin nervios ante la grabadora y la cámara de fotos de Diario LA RIOJA, Guillermo rezuma felicidad. Un fatal accidente le provocó a los 19 años secuelas graves, pero desde hace año y medio es uno más en la plantilla de Grafometal. Bueno, no es del todo correcto. Guillermo es un trabajador especial, no por los problemas que ha tenido que superar, sino porque contagia a sus compañeros alegría y optimismo.

- Según me han dicho, la discapacidad se debió a un desgraciado accidente. ¿Qué ocurrió?

- Pues todo pasó el 17 de febrero de hace cinco años, yo tenía 19 años, estaba trabajando en una obra en un tejado y caí al vacío desde seis metros de altura. Estuve mes y medio en coma y siete meses y pico hospitalizado en Burgos. Fueron dos años y medio de operaciones y rehabilitación, me tuvieron que poner una prótesis de titanio en la cabeza, me afectó al habla y tuve que trabajar mucho con el logopeda, además de daños en el ojo derecho, en un oído y en el brazo izquierdo, que poco a poco se ha ido recuperando. Fue durísimo, pero tal como me veo ahora y para lo que fue el accidente, lo firmo a gusto porque hoy sigo pensando que estoy demasiado bien para lo que fue el accidente porque cada vez que veo el tejado todavía se me ponen los pelos de punta.

«Es verdad que mucha gente te mira distinto hasta que te conoce y ve que puede confiar en ti y en tu capacidad»

- Y de ahí, a Aspace.

- Sí, estuve como año y medio en el centro de empleo, donde me dedicaba de 7 a 15 horas a estuchar botellas en cajas y limpiar cartones. Me ayudaron mucho y estoy muy agradecido, pero yo lo que quería era encontrar trabajo en una empresa de las que se llaman normalizadas en vez de en un centro especial de empleo que funciona muy bien, pero que para mí era un paso intermedio.

- Y lo consiguió al entrar en Grafometal.

- Sí, yo había echado mi currículum en Inserta Empleo y aquí en Grafometal, además de en varios sitios más, y al final me llamaron para venir aquí, adonde llegué en junio del 2017, así que acabo de cumplir año y medio en la empresa.

- ¿Qué ha supuesto esto?

- Pues todo, a mí la vida, Inserta Empleo y Grafometal me han dado otra oportunidad y eso hay que saber valorarlo y yo lo hago, pero mucho. Como la ayuda de mi familia y de mis amigos. Además, este trabajo me ha permitido independizarme y tener mi casa, así que ahora, a mis 24 años, vivo ya solo y no discuto ni con mi sombra, jajajaja.

- ¿Cuál es su labor en la empresa?

- En los cambios de programación de productos tengo que coger de la maquina barnizadora las piezas que se han usado para llevarlas a una lavadora, una especie de lavavajillas gigante y programarla. Cuando acaba el proceso las saco y las seco para cuando se tengan que volver a utilizar. Además, también tengo que estar al tanto de la máquina de reciclado de los disolventes.

- Se le ve feliz, pese a iniciar ahora un turno de ocho horas.

- Pues sí, esta semana estoy de tarde, de 2 a 10, y la próxima de mañana, de 6 a 2. Me alterno con otro compañero y estoy igual de contento, me da igual un turno que otro. Estoy las 8 horitas y muy a gusto. Ahora estoy con un contrato indefinido de tres años, con las mismas condiciones y el mismo salario que mis compañeros, así que no puedo pedir más. Bueno, sí, que cuando pasen esos tres años me hagan fijo porque estoy feliz aquí. Pero claro, sé que hay que currárselo porque ni aquí ni en ningún sitio te quedas porque sí. Por mí no va a quedar y cada día intento hacer lo mejor posible mi trabajo.

- ¿Y el trato con los compañeros?

- Pues buenísimo, para mí ya son como mi segunda familia. Hay gente buenísima y yo me llevo bien con todos, así que no puedo decir otra cosa que eso, que estoy superagusto aquí.

- ¿Es el premio a una lucha muy dura?

- Sí, hay que luchar mucho, pero, claro, si te quedas parado no te va a venir nadie a buscar a casa.

- Además, las personas con discapacidad tienen que demostrarlo más.

- Sí, eso está claro. Todos tenemos que luchar y demostrarlo, pero hay que darles oportunidades a las personas con discapacidad porque es cierto que te ven distinto y tú lo tienes que demostrar mucho más que una persona sin ella. Es verdad que mucha gente te mira distinto hasta que te conoce y ve que puede confiar en ti y en tu capacidad. Además, contratar a personas con discapacidad tampoco es un proceso tan fácil para las empresas.

 

Fotos

Vídeos