Un verano como cooperante

Un verano como cooperante

La formación y la ayuda al desarrollo son acciones comunes en Ecuador, El Salvador, Argentina, Brasil, Kenia, la India... Jóvenes riojanos participan en proyectos de ONG en sus vacaciones

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Elena Aguado, Ikram Boutayib, Teresa Rodríguez, María Martínez y David Rincón son estudiantes de Administración y Dirección de empresas y Química en la Universidad de La Rioja que han decidido dedicar parte de sus vacaciones a colaborar con la ONG SETEM Rioja por medio del Proyecto EIDeS. Están en Agua Blanca, en Ecuador, donde realizan prácticas de cooperación en países en proceso de desarrollo. Elena, Ikram y Teresa, que cursan ADE, ayudan a los habitantes a gestionar sus recursos económicos y están realizando un plan de calidad, financiero y de marketing para apoyar el desarrollo de la comunidad, mientras que María y David, que cursan Química, enseñan a elaborar jabón y otros derivados con aceite de palo santo. «Además, todos los días acudimos a la escuela con el fin de ofrecer apoyo a los niños, ayudándoles a realizar sus tareas y enseñarles un hábito de estudio», explican estos jóvenes riojanos desde Ecuador.

No son los únicos, sólo un ejemplo significativo de cómo el tiempo de ocio puede aprovecharse para ayudar a miles de kilómetros. Este grupo de estudiantes de la UR permanecerá en Ecuador siete semanas, del 4 de julio al 20 de agosto, porque «creemos que es una experiencia que hay que vivir alguna vez en la vida y porque nos satisface ayudar a personas que lo necesitan». Es la primera vez que ayudan tan lejos, aunque antes Elena ya había colaborado con el Banco de Alimentos de La Rioja e Ikram con la Cruz Roja y ASUR. Todos coinciden en que es una vivencia que «nos está enseñando mucho, volveríamos para comprobar cómo ha evolucionado la comunidad, si lo que hemos enseñado ha dado fruto».

Dentro del mismo proyecto, pero en El Salvador, están desde junio Blanca Argaiz y Naiara Ortiz. Por otra parte, Cintia Blasco García y Rodrigo Rubio Espinosa son dos maestros de La Enseñanza que permanecerán en el barrio marginal La Gloria de Mendoza, en Argentina, hasta el 20 de agosto, por medio de la ONGD FISC, que trabaja para erradicar la pobreza de los pueblos. Anteriormente ya han colaborado en Bolivia, Nicaragua, Paraguay, Guatemala y Cuba porque, aseguran, «es algo que nos llena y creemos que es algo que te va marcando como persona, nos consideramos afortunados por trabajar con verdadera vocación en una profesión que nos llena y es una manera de agradecerlo».

«Ellos me han enseñado mucho más de lo que yo podría enseñarles a ellos», afirma Ana Lucía

Cintia y Rodrigo comentan que es difícil imaginar en una sociedad desarrollada cómo es vivir sin agua corriente, sin alcantarillado, sin alimentación, sin Internet... al margen de que «la violación, el maltrato y el abuso es parte del día a día». Su labor es ayudar a los niños en las aulas y formar a las maestras «siempre desde el respeto y la humildad». «Traemos y compartimos materiales educativos y recursos didácticos», indican, aunque, quizá, lo más importante sea «ofrecer algo de luz, cariño, preocupación y seguimiento; es muy duro y nosotros también hemos necesitado adaptarnos».

Elena Aguado, Ikram Boutayib, Teresa Rodríguez y María Martínez juegan con unos niños en Ecuador.
Elena Aguado, Ikram Boutayib, Teresa Rodríguez y María Martínez juegan con unos niños en Ecuador. / DAVID RINCÓN

Ana Lucía Navarro (abajo) posa con parte de la comunidad de Camandaroba, en Brasil.
Ana Lucía Navarro (abajo) posa con parte de la comunidad de Camandaroba, en Brasil. / L.R.

Santiago Mateo, Miguel Marcos y María Herce, en Kenia con algunas de las mujeres a las que ayudan.
Santiago Mateo, Miguel Marcos y María Herce, en Kenia con algunas de las mujeres a las que ayudan. / Efe

Cintia Blasco y Rodrigo Rubio, en Mendoza (Argentina).
Cintia Blasco y Rodrigo Rubio, en Mendoza (Argentina). / L.R.

Virginia Tejada Martínez se encuentra en Bialystok (Polonia).
Virginia Tejada Martínez se encuentra en Bialystok (Polonia). / L.R.

En Brasil, a sus 18 años, está Ana Lucía Navarro López realizando un voluntariado a través de Fundación Pioneros en el proyecto Lar Santa María que ofrece formación a adolescentes y adultos de Camandaroba. Ana Lucía ha impartido clases de español y destaca su experiencia con la Filarmónica 4 de Janeiro de Itiúba: «Cuando llegué aquí tuve alguna dificultad con el idioma, pero en estos ensayos fue distinto. La música es un lenguaje universal que todo el mundo puede comprender, fue como sentirme de nuevo en casa». En general, estima esta joven riojana, «ha sido extraordinario poder transmitir mis conocimientos, pero ellos me han enseñado a mí mucho más de lo que yo podría enseñarles a ellos nunca: valores personales, vitales, humanos...».

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En otro continente, África, y concretamente en Kenia, están Santiago Mateo, Miguel Marcos y María Herce, logroñeses que estudian Pedagogía y Magisterio en la Universidad de Navarra. Colaboran en el María Chege Educational Centre, en Rongai, por medio del proyecto Baadaye, formando al profesorado, atendiendo las necesidades educativas especiales de algunos alumnos y la educación emocional en actividades extraescolares (fútbol, arte...). «Una vez aquí la experiencia ha sido mucho más enriquecedora de lo que pensábamos y para nosotros hay un antes y un después tanto profesional como personalmente», declaró Mateo a EFE. Además, las estudiantes de Enfermería María Jiménez y María Balado, también riojanas, trabajan en el proyecto Kuumba Kenia en el mismo colegio de Rongai.

Un último ejemplo es Pelayo Escobar, logroñés de 23 años, estudiante de Ingeniería Civil en la Universidad Politécnica de Madrid y que, mediante la ONG Proclade, ejerce de voluntario en una leprosería de Karnataka, en la India. «Ni un voluntario ni un voluntariado de un mes va a cambiar el mundo», ha declarado a EFE Pelayo, que imparte clases de Inglés y Matemáticas a los enfermos, consciente de que «probablemente obtenga mucho más de lo que pueda dar».

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