«A veces la noche se acaba alargando más de la cuenta»

Antonio Vecino afectado

María José Lumbreras
MARÍA JOSÉ LUMBRERASLogroño

«Este pasado fin de semana no dieron mucha guerra», cuenta Antonio respecto a los inquilinos del piso turístico que tiene al lado de su casa, pared con pared. «A ver qué pasa el siguiente», relata este vecino de una céntrica calle de la capital, cuyo dormitorio pega con el salón de la vivienda de al lado y que, pese a que lo tiene insonorizado, sufre las molestias desde que, en enero, lo que era un piso de alquiler normal se transformó en una vivienda turística a razón de unos 700 euros el fin de semana.

«Mientras sean grupos normales no pasa nada», refiere, pero esto no siempre es así. «A veces la noche se alarga más de la cuenta, en alguna ocasión ha tenido que ir la Policía y el asunto ha acabado en denuncia», asegura, para añadir que «a la vecina de abajo, con sus problemas de salud, el asunto le está afectando».

Y apunta además que se encuentran con que la comunidad de vecinos mantiene parte de las instalaciones de un negocio, las de uso común. «Cada cierto tiempo hay problemas con el ascensor y se arregla entre todos. O encuentras destrozos que no sabes quién ha hecho, pero que son desde esta situación», concluye.

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