El SOS de Valvanera

Agustín Prado, Luis Prado y Cristóbal Armijo, tres de los cuatro monjes -falta Andrea Bersanetti- que residen ahora en Valvanera. El último en incorporarse fue Luis Prado. / Justo Rodriguez

Valvanera pide ayuda a la sociedad riojana para paliar una situación económica «límite» | Las facturas se acumulan y la avería en la central eléctrica que abastece al monasterio ha puesto la puntilla a una situación ruinosa

Carmen Nevot
CARMEN NEVOTLogroño

La avería en una válvula de la central hidroeléctrica que abastece al monasterio de Valvanera ha dado una vuelta de tuerca a la de ya por sí situación deficitaria del cenobio. Ha sido la gota de agua de un vaso de antemano muy colmado. Las facturas se acumulan y, pese a los esfuerzos, no logran cuadrar las cuentas de un santuario que se encontraron cuando llegaron hace ahora un año en una situación, cuando menos, complicada.

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Las dos centrales de producción hidroeléctrica del monasterio están averiadas, así que de toda la producción eléctrica de las instalaciones, tanto de la capilla, como la iglesia, el hostal, los ascensores, el restaurante, las cámaras frigoríficas y la clausura donde residen los monjes, se encarga un grupo electrógeno que funciona con gasóleo y desde que se produjo la avería hace cuatro semanas, han consumido 8.000 litros de gasóleo, más de 8.000 euros de gastos. A las centrales hidroeléctricas se les ha roto una válvula muy específica que no se consigue fácilmente y que han tenido que encargar en Alemania. Al precio del combustible, se le suma el de la válvula -que la compañía fabricante se ha comprometido a entregar en 2 o 3 semanas-, el de la puesta en marcha de la central y el de la sustitución de la caldera de calefacción de la capilla que después de más de 40 años de uso se ha estropeado justo ahora sin que tenga solución. Una serie de gastos inabordables, como confesaba ayer a este diario el prior del monasterio, Agustín Prado, que les obligaba a lanzar un 'SOS' a través de su cuenta de Facebook para que los riojanos colaboren económicamente a través de las cuentas que el santuario tiene en Ibercaja y Bankia. «Lo que queremos es que esto salga adelante, que colaboren para poder solucionar esto y para que Valvanera vuelva a ser lo que era antes, que venían más a visitar este entorno único», explicó a este diario.

Lo peor es que esta situación de penuria no es nueva. El año pasado, tal como relataba ayer a esta cronista a las puertas de la hospedería, la sequía fue la que les jugó una mala pasada. Con poca agua, el salto del arroyo Valvanera que les provee de energía se quedó prácticamente seco y la central dejó de funcionar. Se puso en marcha el grupo electrógeno y a final de año la factura de gasóleo superaba los 11.000 euros. «El problema energético es el problema de Valvanera y hay que poner solución a eso porque si no, estás siempre pendiente de si llueve, nieve, si se estropea la central», sostiene. La solución, comenta Prado, pasa por instalar placas solares, un proyecto que ya está estudiando el Gobierno de La Rioja.

Justo Rodriguez

«Somos cuatro chicos jóvenes, estamos con toda la ilusión, pero sacar adelante esto va a depender de todos» Agustín Prado Prior Monasterio de Valvanera

Pero esta, aunque probablemente es la mayor y más urgente inversión, no es la única necesaria en unas instalaciones que los herederos del santuario se encontraron en una situación ruinosa, «abandonada», explica Prado, uno de los cuatro monjes que habitan en el monasterio. El último en llegar fue Luis Prado, de 26 años. Hermano del prior, llegó a finales del pasado mes de agosto para colaborar con la ingente carga de trabajo diaria y estará provisionalmente hasta que se incorpore en su nuevo destino, un nuevo monasterio en Papúa Nueva Guinea.

Aparte de las ayudas de la Diócesis que, reconoce, se ha volcado con ellos, y de un convenio que han firmado con el Gobierno de La Rioja que regula una aportación de 18.000 euros para diferentes aspectos del mantenimiento del cenobio, los ingresos con los que mantienen el monasterio proceden de lo que facturan con la hospedería, el restaurante y la venta de licor, miel y regalos en la tienda de 'souvenirs'. Pero, a día de hoy, «siguen siendo más los gastos que los ingresos».

La necesidad agudiza el ingenio y a mediados de verano, el joven grupo de monjes -el mayor tiene 34 años- incorporó la hospedería de Valvanera a Booking y a otras plataformas de oferta hostelera que, dicen, «les ha ayudado porque así se han vendido habitaciones que de otra forma hubiera sido imposible». Antes tuvieron que hacer una inversión importante renovando las habitaciones de la primera planta, no llegaba para la segunda y tercera, porque «no lo podíamos poner en Booking con un colchón de 20 años de antigüedad».

Justo Rodriguez

«Nosotros vinimos por la atención del santuario, no para administrar esto, pero ciertamente el santuario vive de esto y hoy sin dinero no puedes hacer nada, hay que mejorar esto para que lo otro también siga funcionando», reconoce. De ahí que «si queremos que siga adelante, tenemos que tirar todos para el mismo lado».

Los planes para renovar las siguientes plantas del hostal y renovar el antiguo sistema de calefacción que no permite calentar las plantas de forma individual, se han truncado ahora con la avería, porque «si estábamos muy al límite esto ha sido la gota que colma el vaso». Un gasto «insostenible» para unos monjes que viven «con muy poco», asegura Prado, pero que pasa apuros porque «siguen llegando facturas que no podemos pagar, se rompen cosas...». «Somos cuatro chicos jóvenes, estamos con toda la ilusión, pero sacar adelante esto no va a depender sólo de nosotros, hay que llamar a todos los riojanos», concluye.

 

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