«El único sitio donde se trata de deslegitimar a este Gobierno constitucional es en el Congreso y el Senado»

Grande-Marlaska, en la entrevista celebrada tras participar en el acto de homenaje a la Constitución en la Comandancia de la Guardia Civil./Juan Marín
Grande-Marlaska, en la entrevista celebrada tras participar en el acto de homenaje a la Constitución en la Comandancia de la Guardia Civil. / Juan Marín

«La gente, en Cataluña, quiere que se gestione, que se resuelvan sus problemas»

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Fernando Grande-Marlaska (Bilbao, 1962) es el más 'riojano' de los ministros de Pedro Sánchez. El magistrado, azote de ETA desde la Audiencia Nacional y ahora responsable de Interior, fue un habitual de los veranos de Ezcaray, que después se convirtió en su particular refugio en los años de más exposición mediática. Objetivo de la banda terrorista, en la villa ezcarayense fue vecino de quienes querían ser sus verdugos pero, dice, nada oscurece esos recuerdos. Habla tranquilo y relajado tras de sacudirse del frío matinal de Logroño. No elude preguntas y no escatima en las respuestas. Defiende el Gobierno de Sánchez, la labor de la Justicia y cree que hay solución para todo. Incluso para Cataluña, pero «hay que tener interés y voluntad... y este Gobierno los tiene».

- ¿Hace cuánto que no pasa por Ezcaray?

- Nos queda un poco más lejos ahora. Lejos en el sentido espacial, no en el emocional. Mi madre falleció, ese era su refugio y ahora la razón ha desaparecido. Pero sigue siendo un referente personal importante y donde seguiré yendo de vez en cuando.

- Y eso que allí era vecino de quienes querían ser sus verdugos.

- Sí, hubo un posible atentado en Ezcaray aprovechando que en aquel momento era un visitante en fiestas, en puentes, etc. Solía ir a ver a mi madre y viviendo en Madrid era el lugar más adecuado. Pero en todo caso eso no ha oscurecido lo que es para mí Ezcaray. Han sido muchos años allí. Veraneé desde los 12 a los 24 años, periodo determinante en la vida de cualquier de nosotros y allí viví experiencias de verano y de descubrimientos varios. Es algo que permanece con uno aunque deje de ir.

El haber sido objetivo de ETA, en mayor o menor medida, siendo algo que en absoluto es apetecible, que quede claro, si analizas y eres juez, ves que los jueces pasamos a ser objetivo en un momento dado y que incluso algún compañero mio como la fiscal Carmen Tagle fue fueron asesinados, y si primero ejerzo en el País Vasco y luego ya en la Audiencia Nacional... Si lo analizas con objetividad, pues tenía bastantes papeletas para que mi nombre y apellido apareciera en esas listas.

En todo caso no me fui del País Vasco por temor a ETA, si no hubiera sido patológico que una vez en Madrid hubiera pedido destino en la Audiencia Nacional. Era una situación en la que la organización terrorista ETA ha hecho daños en toda España, el elemento primordial son las víctimas de la actividad terrorista, que ha sido lo más grave, pero al resto de la sociedad no nos ha hecho mejores. 50 años conviviendo con este tipo de actividad, de conducta, de sinsentido, de barbarie a nadie le hace mejor. En el País Vasco de una forma especial y esencial porque ahí estaba su origen, en nuestra sociedad, en la sociedad que considero mía, en la vasca. La convivencia se deterioró y en un momento dado mi marido y yo decidimos que queríamos dar otra oportunidad a nuestra vida.

- Dicen de usted que es la nota discordante del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

- Me consideran la nota discordante del Ejecutivo del presidente y me han considerado la nota discordante del Consejo General del Poder Judicial pero no soy, desde luego, la nota discordante del del Gobierno del presidente Sánchez. Soy un ministro absolutamente comprometido con el proyecto del presidente, una persona absolutamente comprometida y leal, como no podría ser de otra manera, con el presidente Sánchez. Me siento orgulloso de pertenecer a este Gobierno y no creo que sea la nota discordante.

- ¿En qué papel se siente más cómodo, en el de juez, en el de miembro del CGPJ o en el de ministro?

- Si me dijera cómo me siento más cómodo, no lo tengo muy claro. Si pudiera salir de mi y hacer una valoración de mi vida, teniendo en cuenta que he estado 30 años ejerciendo la función jurisdiccional, creo que es bastante razonable que donde más cómodo me pueda sentir y tenga las herramientas es como juez. Pero, llevando poco tiempo como ministro, 6 meses dentro de poco, quiero decir que me siento muy cómodo porque tengo la suerte de tener un equipo de colaboradores excepcional y tengo 150.000 policías nacionales y guardias civiles excepcionales; 23.000 funcionarios de prisiones extraordinarios y que también tuvieron un papel importante en relación con la lucha contra el terrorismo, que muchas veces se olvida; y miles de funcionarios de la administración civil que trabajan con la mayor de las dignidades. Me siento absolutamente orgulloso de poder estar ahí siendo la cara y espero que ellos estén mínimamente satisfechos de que yo esté ahí.

- Precisamente los funcionarios de prisiones le recibieron con una pitada en Logroño.

- Que yo esté orgulloso de los funcionarios de prisiones no quiere decir que ellos, en el legítimo ejercicio de sus derechos, hagan las reivindicaciones que entiendan oportunas y crean convenientes. Faltaría más.

- La Justicia ha sido una de las instituciones más valoradas pero tras resoluciones como la de La Manada y la del Supremo con las hipotecas o la polémica elección de los miembros del CGPJ ha habido cierta contestación. ¿Se está rompiendo el vínculo sociedad-justicia?

- Como ciudadano, como persona que ha estado 30 años ejerciendo el poder judicial, diría en primer lugar una cuestión: la confianza en el poder judicial y en la administración de justicia es algo más que esas sentencias a las que se refiere si bien no les quito importancia o relevancia. Espero que la confianza en el Poder Judicial se mantenga y que podamos discernir y conocer que somos 5.500 jueces y juezas que trabajan todos los días solventando y solucionando un montón de conflictos interpersonales, con las administraciones... haciendo que se restablezca el ejercicio de los derechos y libertades por los ciudadanos.

Son esos jueces y juezas los que, en época de crisis, paralizaron muchos desahucios, plantearon cuestiones prejudiciales ante el Tribunal de Justicia de la UE sobre temas determinantes en materia de cláusulas de adhesión a contratos inmobiliarios... y ahí se generó mucha confianza en al aplicación restrictiva de la reforma laboral, siempre con protección del trabajador. Y eso nos generó confianza. Dicho esto, no hay duda de que esas otras circunstancias o resoluciones judiciales nos pueden preocupar en mayor o en menor medida. Siempre quiero pensar que no se pueden ocultar en modo alguno el trabajo del resto de compañeros y compañeras, que son los que generan verdaderamente seguridad jurídica.

La sociedad puede y debe ser crítica ante determinadas resoluciones judiciales y me parece perfecto porque es la forma en la que todas las instituciones podemos crecer.

-¿Cómo encaja esas críticas?

- No me gusta hacer una crítica de las valoraciones sociales porque no me corresponde y lo que tenemos que tratar es de solventar esas cuestiones y trata de reflexionar y mejorar lo que es mejorable, que es mucho.

El ministro del Interior, durante varios momentos de la entrevista concedida a Diario LA RIOJA. / Juan Marín

- ¿Hay que despolitizar la elección de los miembros del CGPJ?

- Creo que el órgano de gobierno del Poder judicial debe ser elegido en su integridad por la soberanía popular, por el Congreso y el Senado. No tengo ninguna duda y no entiendo que un órgano de gobierno de un poder del Estado no esté asentado en la soberanía popular. Otra cosa es que el procedimiento de elección sea más público en el sentido de que todos los candidatos deban ir a la comisión de nombramiento de forma real y efectiva, con contenido. Que se les pueda preguntar no solo por su plan de actuación en el CGPJ sino mucho más, cuestiones personales, que no íntimas, su valoración plural de muchas circunstancias públicamente por los diputados y senadores. Eso es importante y entiendo que quien quiere ser un alto cargo de la administración tenga que empezar por ser transparente en el conjunto de nuestros ámbitos.

- La política española se está volviendo más bronca, más hostil, más polarizada. ¿Se está trasladando esa división a la sociedad?

- Percibo una posibilidad de mínimo riesgo. Me preocupa lo que sucede en el Congreso y en el Senado en las sesiones de control. Lo vimos hace poco con ese ambiente de crispación. Claro que me preocupa por lo que implica en muchas cuestiones. No existe un verdadero control de la gestión del gobierno, de lo que hacemos. Estamos trabajando y gestionando políticas no solo a corto plazo, también a medio y de largo plazo como corresponde a la administración, siempre con un horizonte en el futuro. No se nos interroga, no se nos pregunta, no se nos apela a que respondamos a cualquier cuestión. Es la cuestión personal, el ataque personal, cuestiones que empobrecen sustancialmente el debate político y parlamentario y que lleva a que podamos terminar en este tipo de confrontación verbal que no ayuda a nada.

Este gobierno está preocupado y ocupado en lo que nos corresponde, que es gestionar políticas a medio y largo plazo y seguir trabajando. No se nos puede exigir que cambiemos ese carácter o conducta o comportamiento de la oposición o de otros grupos.

Creo que tendrá que reflexionar antes que después. Lo que la sociedad quiere es que se gestionan sus intereses y preocupaciones y no quiere vernos enzarzados en disputas verbales que no ayudan a nada y menos a generar cohesión.

- Y la sociedad española, ¿está más fragmentada, más polarizada?

- No la veo tan fragmentada como se dice. La sociedad creo que está incluso un poco aturdida de ver algunas conductas parlamentarias o políticas que realmente no le interesan para nada. Está extrañada de algunos comportamientos políticos. El único sitio donde creo que trata de deslegitimarse a este gobierno constitucional es en el Congreso y en el Senado. Cuando voy por la calle no veo esa contestación, veo tranquilidad y confianza en que este gobierno pueda generar una determinada estabilidad.

- Igual es que se le presta demasiada atención a las redes sociales

- La sociedad es algo más que los políticos y que la redes sociales.

- ¿Tienen confianza en completar la legislatura?

- Claro que tengo confianza. Si tiene confianza el presidente del Gobierno en llegar al final de esta legislatura, que es a quien le corresponde la decisión final, cómo no la van a tener los miembros de su Gobierno.

- ¿Descartamos entonces un 'superdomingo' electoral en mayo?

- Lo que conozco y sé es que el presidente del Gobierno quiere una estabilidad en el país.

- ¿Es el momento de acometer el acercamiento de los presos etarras al País Vasco?

- No me gusta hablar de acercamiento y utilizamos la palabra traslado porque, lo vuelvo a repetir, la política de dispersión era una política antiterrorista, no penitenciaria. Era para evitar la cohesión del grupo terrorista y tuvo muchísimo éxito. Nadie lo puede negar.

Vencida ETA, derrotada ETA por el Estado de Derecho, disuelta ETA por el Estado de Derecho la política penitenciaria no puede ir por los mismos derroteros. Ahora toda hacer política penitenciaria al cien por cien. Y donde se cumplan los requisitos, donde exista una propuesta de la junta de tratamiento de traslado a determinados centros por cuestiones de tratamiento y para evitar las consecuencias de la prisionización, para que exista una cierta conexión con su entorno social, y si se cumplen esos requisitos, se actuará en esos parámetros. Eso es lo que estamos haciendo.

Ninguna asociación, la mayorías de las asociaciones de víctimas, creo que solo ha habido una, que integran a la inmensa mayoría de las víctimas del terrorismo no han puesto ningún pero sino que han dicho que este Gobierno y este Ministerio están cumpliendo estrictamente la legalidad en los términos que ellos entienden oportuno. No ha habido crítica alguna. Las víctimas siempre son notificadas de esos traslados, además, las primeras. La transparencia se produce y ese es el compromiso.

Los medios de comunicación el pasado fin de semana hablaron del mayor traslado de la historia de presos. Han sido cuatro de ETA y dos del Grapo. Si eso es el mayor traslado, no quiero remitirme a otros ministros del PP que, estando vigente ETA, hicieron 80 y 90 traslados y no a cárceles cercanas al País Vasco, sino a cárceles del País Vasco. No sé qué interés hay en esas informaciones. Son presos con más de tres cuartas partes de la condena cumplida, sin delitos de sangre y que han asumido la legislación penitenciaria. Ya no me duelen esas cuestiones, habrá mil razones para criticar pero esto no es lógico, no es objetivo. ¿Qué se gana con eso? ¿Queremos cohesionar la sociedad? Seguro que hay mil razones para criticar al ministro, pero busquemos la que realmente son serias.

- ¿Hay detrás de esas medidas interés presupuestario, búsqueda de apoyos para sacar adelante las cuentas?

- Evidentemente no. Desde que llegamos al Gobierno hicimos referencia a ello y lo estamos haciendo de una forma ordenada. Si hubiera sido algo político hubiéramos realizado un movimiento de 20 o 30 presos como hicieron otros gobiernos y otros partidos políticos en tiempos en los que ETA, en una supuesta tregua, seguía asesinando. Nosotros cumplimos la legislación penitenciaria con la organización derrotada.

- ¿Tiene el Gobierno una solución para Cataluña?

- Hay solución para casi todo y es algo que no hay que olvidar. No es algo que se pueda resolver a corto plazo pero hay que tener interés y voluntad. Este Gobierno lo ha manifestado desde el primer momento y estamos viendo qué está pasando en las calles de Cataluña: La gente quiere que se gestiones, que se resuelvan sus problemas, que los servicios funcionen, que se reconozca el trabajo de los médicos, los profesores, los policías... Eso es lo que nos tiene que preocupar a todos y si nos ocupamos de esto, que es lo que está intentando trasladar y transmitir este gobierno, el resto de cuestiones, como puede ser el encaje de Cataluña, las encontraremos más fácilmente. Pero que nos pille trabajando, gestionando lo público.

Los presos catalanes a los que se les imputan delitos graves como rebelión y sedición, son presos puestos a disposición judicial y es la autoridad judicial al que tiene que resolver. Hay dos planos, el judicial y el político y no se pueden contaminar el uno con el otro. Tenemos que ser conscientes y teniendo en cuenta esto conseguiremos encontrar soluciones.

- ¿En qué fallamos para que este año hayan sido asesinadas 44 mujeres por sus parejas o exparejas y casi un millar en 15 años?

- Fallamos. No puedo decir lo contrario mientras haya ese número de mujeres asesinadas a las que hay que sumar tres niños, que también son víctimas reconocidas de violencia de género. Este país ha sido un referente global desde la Ley Integral contra la violencia de género y hacemos políticas serias, pero tenemos que seguir haciéndolas: más recursos, más implicación en todos los ámbitos.

Hay que luchar contra las causas, contra esos roles que parece que todavía cuesta eliminar. Hemos avanzado muchísimo pero seguimos con muchas cosas por hacer. Es una preocupación máxima y de primer orden. Hemos hechos modificaciones de los protocolos de evaluación del riesgo de reincidencia, uno de evaluación del riesgo de asesinato, hemos incrementado los procesos de formación, de especialización... Queremos hacer protocolos y estamos en ello también con las policías locales, que pueden desarrollar una labor esencial.

También en los medios de comunicación. Hay programas que me chocan mucho con algún rol del hombre y de la mujer y piensas, ¿para esto estamos invirtiendo tanto? Hay que seguir invirtiendo pero con este tipo de programas...

- La semana pasada el humorista Dani Mateo fue llamado a declarar por una parodia que hizo en televisión. ¿Hay que poner límites al humor?

- La semana pasada el humorista Dani Mateo fue llamado a declarar por una parodia que hizo en televisión. ¿Hay que poner límites al humor?

No hay que ponerle límites, pero no confundamos el humor con determinadas conductas. No todo es humor. Puede ser muy ácido y muy crítico, pero no puede tener una intención de socavar la dignidad de terceros. Ahí tendría que haber límites. Pero vuelvo a decir que prefiero pecar de no poner ninguna barrera a poner alguna. En todo caso llamaría a la conciencia de quienes hacen humor. Que consideran el alcance y la importancia de lo que hacen, sobre quienes saben que tienen trascendencia. Que sean lo más ácidos y lo más críticos, pero que sepan que en algún momento, como todos, lo pueden hacer mal. Y no tienen que existir una repercusión en el ámbito penal ni en el civil, pero que sean conscientes de que incluso haciendo humor se puede hacer mal.

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