El tiempo que nos espera en La Rioja: olas de calor, sequías y aguaceros

Cebollera: Bosque de Sierra Cebollera, en una jornada de verano/Justo Rodriguez
Cebollera: Bosque de Sierra Cebollera, en una jornada de verano / Justo Rodriguez

El ascenso térmico favorecerá la extensión de plagas por lugares hasta ahora a salvo

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

Una ola polar acaba de dejar atrás La Rioja con más ruido que nueces. Cierto que los termómetros han registrado temperaturas gélidas, pero también que la sierra (y especialmente, la estación de esquí de Valdezcaray) ansía ya mediado enero la llegada de una copiosa nevada.

La temporada se preveía optimista con las nieves tempranas caídas a finales de octubre. Pero hasta la avenida de este zarpazo polar, la región ha permanecido durante más de un mes bajo el influjo de una situación anticiclónica muy prolongada, acompañada del fenómeno de la inversión térmica. Esto es, el mercurio apuntaba más alto en las zonas elevadas de la Comunidad que en las de valle.

¿Qué está pasando con el tiempo? ¿Qué perspectivas ofrece? ¿Estos inviernos más suaves serán la tónica habitual en el futuro? Según las proyecciones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), La Rioja camina hacia un régimen de temperaturas más cálidas, menos jornadas con heladas y una distribución irregular de las precipitaciones por efecto del cambio climático.

Fijado el horizonte de referencia en el 2040, el delegado provisional de la Aemet en la región, Peio Oria Iriarte, advierte de que «los extremos se disparan». Oria basa su afirmación en las proyecciones climáticas de la plataforma web sobre la adaptación al cambio climático en España (AdapteCCa) del Ministerio para la Transición Ecológica.

Éstas contemplan dos escenarios (el 4.5 y el 8.5), ya que los modelos climáticos a largo plazo presentan muchas incertidumbres asociadas; no sólo físicas, sino que otras dependen de las políticas de reducción de emisiones que adopten los países, puesto que esto condiciona la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera y, con ello, el cambio climático.

Así, el escenario 4.5 va en consonancia con el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 2 grados para finales de este siglo. El escenario 8.5 es congruente con no acordar ninguna política de mitigación de emisiones y seguir una trayectoria similar a la de las últimas décadas.

El delegado provisional de la Aemet en La Rioja ha elaborado una media entre los resultados de ambos escenarios, a partir de datos tomados en estaciones situadas en Cenicero, embalses de Ortigosa y Mansilla, Haro, Cuzcurrita de Río Tirón, Anguiano, Logroño-Agoncillo, Soto en Cameros, Castañares de Rioja y en la central de Iberdrola en Posadas.

Según los mismos y remarcando que las incertidumbres son altas, Oria apunta que en el 2040 (en apenas 21 años) la temperatura media máxima durante el conjunto del año en la región se elevaría de los 17,68 grados actuales a 18,7. Durante el verano, la horquilla se ensancha aún más, pasando de los 25,92 grados en el 2018 a 27,55 grados en el año de referencia escogido.

El experto contextualiza que un incremento de uno o dos grados como vislumbra la proyección supone que «los extremos se disparan». «Habrá más olas de calor y más días cálidos», abunda.

De este modo lo recogen a su vez las estimaciones de AdapteCCa. En función de éstas, La Rioja pasará de tener 46 días cálidos, como en el momento actual, a 63 en dos décadas. Es decir, un tercio más.

Comparativas

El delegado provisional de la AEMET en La Rioja proporciona dos ejemplos para visualizar el efecto de este calentamiento. Contemplando un periodo del año concreto para tratar de hilar más fino y en un escenario 4. 5, Oria prevé que durante el estío la temperatura media en un municipio del valle como Logroño o Cenicero ascienda de los 27,6 actuales a 29,3 grados en el 2040. Esto es, la capital riojana registraría unas máximas en verano equivalentes a las de Zaragoza en el presente.

Por su parte, Ortigosa de Cameros, como ejemplo de localidad de sierra, podría dejar atrás los en torno a 21,95 grados de media de un estío en la actualidad para asentarse en los 23,79 en el 2040. «Ésta es la temperatura media actual de las máximas en verano en una ciudad como Vitoria», expone el especialista.

La consecuencia de este calentamiento climático resulta inevitable: el número de jornadas con heladas en la región se reducirá de 39 a 28. «Ya viene disminuyendo un montón en los últimos 20 a 40 años», agrega el delegado provisional de la Aemet en La Rioja.

Oria comenta que lo más complicado de vaticinar es el régimen de precipitaciones. «Resulta muy difícil de determinar si va a llover más o menos, pero lo que ya sabemos es que no va a llover igual», sentencia. De las distintas variables estudiadas se desprende que el número de días con precipitaciones en la región se acortaría de los 130 actuales a 120 en el 2040. La diferencia puede no parecer significativa, pero sí el modo en que se producirían esos episodios de lluvias. «Los periodos con precipitación se distribuirán de forma diferente; es decir, habrá más jornadas con precipitaciones muy intensas, menos con lluvias débiles y más periodos secos», dibuja el experto.

Con todo, Oria refiere que «las previsiones climáticas se muestran más realistas en plazos largos». «El tiempo atmosférico se mide mejor a corto plazo; pero el clima responde mejor a más largo plazo, ya que se pueden extrapolar mejor las condiciones», argumenta. Así, detalla que dos décadas constituye una horquilla relativamente pequeña.

Pese a que «la incertidumbre es alta», los modelos a fin del presente siglo no deparan perspectivas más halagüeñas. Al contrario. Observando la proyección a 2071-2100 que maneja la Aemet (ver gráfico en la página 3), la media de temperatura máxima en verano rebasaría en Logroño y en Rioja Baja el umbral de los 38 grados. «La zona más oriental de la comunidad tendría un clima similar al de hoy en día en Andalucía», estima el especialista.

Aunque lo que quizá resulte más alarmante es que en puntos de la sierra se registrarían medias máximas en torno a los 28 grados. La Rioja Alta rozaría los 31-32 grados.

Lo que resulta incuestionable es que algo pasa con la meteorología y que su evolución y su traslación al clima condicionará el paisaje de la Comunidad en el futuro, las formas de vida y los cultivos en nuestra tierra.

Rioja suroriental. El municipio de Valdemadera, en las faldas de la sierra de Alcarama
Rioja suroriental. El municipio de Valdemadera, en las faldas de la sierra de Alcarama / Justo Rodriguez