Cuando los temporeros son una parte más de la familia

Los cinco temporeros y Ángel, durante el parón para el almuerzo. :: juan marín/
Los cinco temporeros y Ángel, durante el parón para el almuerzo. :: juan marín

El salario mínimo es de 7,46 euros por hora y el agricultor paga 13,40 euros a la Seguridad Social Eduardo Pérez, viticultor de Ausejo, lleva nueve años contratando a la misma cuadrilla para las labores de vendimia

L. J. R. LOGROÑO.

Para llegar hasta el viñedo en el que Eduardo Pérez tira de corquete para hacerse con los últimos racimos de uva blanca que quedan en sus renques hay superar Ausejo y adentrarse en un laberinto de caminos solo apto para quienes conocen la zona. Al final, en lo alto de una pequeña loma aparecen un remolque y un tractor que descansan sobre una finca en barbecho. Desde el otro lado de esa pequeña elevación llega un zumbido constante que Eduardo presenta: «Están recogiendo a máquina».

Jamil y sus cuatro compañeros de vendimia siguen a lo suyo sin saber que, quizá en un futuro no muy lejano, sus servicios no serán necesarios. «Hombre, en las cepas que están en vaso siempre vas a tener que recoger a mano y también hay bodegas que así te lo piden... Pero todo lo nuevo se planta ya en espaldera para mecanizar la vendimia».

Jamil y Eduardo se conocen desde hace casi una década. Son, digamos, temporeros fieles. «Yo siempre con Eduardo», dice entre risas Jamil, que explica que su relación no se limita a la vendimia, sino que también realiza para él otros trabajos de campo a los que la mecanización aún no ha llegado. La del 2018 es la novena vendimia que este grupo de temporeros (algunos se estrenan este curso pero todos vienen de la mano de Jamil) labora en los viñedos de Eduardo. Todo legal: contrato, cotizaciones, salarios, horas de trabajo, alojamiento...

El coste del agricultor en Seguridad Social es de 14,30 euros por trabajador y día

«Es importante contar con la misma cuadrilla ya que sabes que es gente que no te falla, que no te va a dejar tirado», dice Eduardo, que ha habilitado una vivienda en una de las naves de su propiedad con varios dormitorios, baños y cocina en la que alberga a sus temporeros. «Hacemos ocho horas al día y cobran ocho euros por hora, además de la manutención y el alojamiento. Están dados de alta y cotizando. El agricultor tiene más gastos, sí, pero así hay que hacerlo», defiende.

¿A cuánto ascienden esos gastos? Partiendo de que el salario mínimo es de 7,46 euros por hora y la jornada 8 horas, el coste del agricultor en Seguridad Social es de 13,40 euros por trabajador y día. La sanción mínima en caso de subcontratación o contratación ilegal es de 6.251 euros.

Es la hora del almuerzo y los cinco temporeros, todos de origen marroquí, buscan la sombra del tractor, abren una pequeña olla y comparten una especie de cuscús. «Es un trabajo normal. Estamos ocho horas aquí, paramos a almorzar y a comer. Está bien, no tenemos problema», asegura Jamil. «Todos tenemos contrato y cobramos lo que corresponde. Siempre venimos con Eduardo porque sabemos que está todo bien y correcto». Y eso que tiene experiencia en el campo. Cuenta que ha pasado por Murcia, Granada, Málaga y Barcelona y que como en La Rioja no está en ningún lado.

Eduardo explica que toda la tramitación de las contrataciones las hace a través del sindicato (en su caso en la oficina de la Unión de Agricultores y Ganaderos de La Rioja). «Ellos se encargan de las nóminas, de las altas, que deben ser previas al momento en que empieza a vendimiar, y de las bajas», relata asumiendo que es la forma más sencilla de completar todas las obligaciones que se imponen al agricultor que contrata temporeros. «Creo que todo el mundo lo hace bien. O prácticamente todos. Hay que tener en cuenta que se realizan muchas inspecciones durante toda la vendimia».

El servicio de contratación de temporeros que ofrece UAGR (también prestado por otras entidades) incluye una entrevista a los trabajadores y la comprobación de que, en caso de ser extranjeros, tienen permiso de trabajo en el sector agrario. A partir de ahí, se gestionan «contratos individuales con cada uno de los temporeros en los que el agricultor asume su parte de gastos en la Seguridad Social y el trabajador la suya», explican desde la organización antes de recordar que «los pagos son individuales y no se pueden hacer ni en grupo ni a terceros».

Hacia las 17 horas la faena termina. «Se puede retrasar algo pero no es lo habitual». Jamil y sus compañeros regresan a su casa de Ausejo. Han ganado 64 euros por una intensa jornada de trabajo. Mañana habrá otra. Y así hasta que se cierre la vendimia.

 

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