El sueldo medio riojano alcanza un nuevo récord y se sitúa en 2.366 euros brutos mensuales
La nónima media en la región ha crecido casi 400 euros en un lustro, aunque los sindicatos recuerdan que la inflación ha anulado esta ganancia
El salario medio de los trabajadores riojanos volvió a establecer un nuevo récord en 2024 según se desprende de los últimos datos anuales ofrecidos por ... la Encuesta de Población Activa (EPA), que eleva este importe hasta 2.366 euros brutos mensuales (estimado en 12 pagas), un 5,2% más que el ejercicio anterior. Esto correspondería, por lo tanto, a unos ingresos anuales de 28.392 euros. Se trata de una subida algo inferior a la de 2023 pero que se encuentra en sintonía con la tendencia posterior a la pandemia; desde que en 2020 la nómina media de los riojanos menguase, los incrementos han sido notables.
Las nóminas de la región crecen desde hace tiempo prácticamente en paralelo a las del resto del país, impulsadas por revisiones de convenios, cláusulas de subidas anuales y el continuado ascenso del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Desde 2019, el sueldo medio en La Rioja ha pasado de 1.987 euros a los 2.366 euros del año anterior, una escalada del 19% en un lustro. Un nuevo máximo que, vista la tendencia de este ejercicio, también debería superarse en 2025.
Aquellos empleados con jornada continua superan esas cifras para colocar su ganancia bruta media en 2.584 euros, mientras que los que trabajan en horarios parciales rebajan sus nóminas hasta los 1.064 euros, un 25% más que en 2019.
La escalada es sostenida pese a los efectos de la crisis pandémica, algo que contrasta con lo ocurrido en la gran recesión de 2008, tras la cual los salarios medios riojanos estuvieron estancados prácticamente una década algo por encima de los 1.800 euros. Eso no ha impedido a La Rioja ser una de las comunidades que mejor ha salido parada en la última década, pasando de la séptima posición en el ránking nacional, a la quinta, que ocupa ahora, con un sueldo estándar algo por debajo de la media nacional (2.385 euros) que impulsan las comunidades más ricas.
Los vascos vuelven a presumir de las nóminas más elevadas, con 2.809,9 euros de salario medio, por delante de los madrileños (2.761), navarros (2.589) y catalanes (2.529). En la vertiente contraria, Canarias (2.051), Murcia (2.120) y Extremadura (2.127) son las tres comunidades con menores sueldos.La brecha se da también entre regiones, entre el norte y el sur.
En los últimos tiempos han sido los suelos de aquellos que menos ganan, de casi una quinta parte de los trabajadores riojanos, los que más se han incrementado, más de un 30%, impulsados principalmente por el alza del SMI: de 10.290 euros anuales en 2018 ha pasado a los 16.576 euros actuales.
Pese a todo, estos digitos siguen lejanos al salario medio, impulsados en la estadística por quienes perciben altas retribuciones. Poco más de 50.000 riojanos ganan más de 2.366 euros brutos mensuales (28.392 anuales), mientras que los 70.000 trabajadores restantes se sitúan por debajo de esa media regional. Además, una tercera parte de los asalariados, ganan menos de 20.000 euros brutos al año, lo que sirve para ilustrar que esas cifras medias siempre cuentan con letra pequeña.
En ello inciden desde las organizaciones sindicales riojanas, que pese a reconocer los avances en la negociación colectiva o en el incremento del SMI, hablan de pérdida de poder adquisitivo. «En principio, una mejoría en el sueldo medio siempre es un dato positivo, pero el IPCsigue por encima de esas subidas», indica Fernando Galán, responsable de Acción Sindical de CCOOLa Rioja. «Las mejoras que se están consiguiendo no amortiguan el encarecimiento de la vida, por ello apostamos por la negociación colectiva en las empresas y apelamos a seguir subiendo el SMI, que repercute en los trabajadores más precarios», añade.
En la misma línea, Isabel Blanco, secretaria de Política Sindical de UGT La Rioja, señala que «si tenemos en cuenta el incremento de precios, es lo comido por lo servido. No es aceptable que el aumento de los costes de la vida se traduzca en una pérdida de poder adquisitivo para las personas trabajadoras». Opina Blanco que «los incrementos tan altos de los beneficios empresariales deberían repercutir en aumentos salariales claros y efectivos, con los que nadie pierda poder de compra».
Isabel Blanco alude además a como «las cláusulas de compensación y la absorción de complementos están anulando parcial o totalmente las subidas del SMI», añadiendo que «si tenemos en cuenta los últimos datos de pobreza, no podríamos imaginar la situación que tendríamos de no haberse mejora el salario mínimo de la manera que se ha hecho. Estas acciones está claro que ayuda, pero tiene que haber más porque está claro que los resultados no llegan».
En cuestión de desigualdad salarial, Fernando Galán indica que «los sectores con más representación femenina, como servicios o cuidados, siguen siendo los peor parados», mientras que los jóvenes siguen sufriendo la cara amarga del mercado de trabajo:«Se están incorporando pero, en muchos casos, con titulaciones superiores al trabajo que están desarrollando, lo que repercute en sueldos más bajos y peores condiciones».
Desde CC OO, Galán habla «un problema de modelo económico en La Rioja, con un crecimiento de los sectores más precarios, y una desaparición de la industria, que siempre ha sostenido mejores salarios y empleos más estables». Blanco (UGT) concluye por su parte recordando que «tenemos convenios como los de residencias, dependencia y transporte que están bloqueados por las patronales o llevan hasta diez años sin renovarse».
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