Siguen los nubarrones en la N-232

Aparcamiento vacío, ayer, en el Área de Calahorra (restaurante y gasolineras) junto a la N-232. :: sanda/
Aparcamiento vacío, ayer, en el Área de Calahorra (restaurante y gasolineras) junto a la N-232. :: sanda

Los empresarios hosteleros de la nacional no ven como solución el permiso a los transportistas para repostar en su trayecto | Los establecimientos afectados creen que la medida no solventará los problemas del desvío obligatorio a la AP-68 de los vehículos pesados

Sanda Sáinz
SANDA SÁINZ

Aparcamientos de restaurantes al pie de la N-232 a su paso por La Rioja que antes estaban llenos de camiones hoy en día muestran un aspecto desolador, vacíos, y las gasolineras apenas reciben vehículos pesados desde que estos tienen la obligación de ir por la AP-68.

El 1 de septiembre se aprobó una modificación de la normativa que permite desplazamientos dentro del tramo restringido (regresando necesariamente por el mismo itinerario) para efectuar los descansos diario o semanal, realizar reparaciones o mantenimiento del vehículo, avituallamiento o abastecimiento, algo que deja dudas y es insuficiente para los empresarios afectados.

El gerente del Área de Calahorra, Julián Escalada, considera que «esta medida no es una solución al problema existente. Además, no hay quien la entienda ya que obliga al transportista a realizar muchos kilómetros de más al tener que acceder a la autopista por el mismo punto por el que ha salido. Lo lógico -cree- sería que pudiese seguir su camino y volver a la autopista por la siguiente entrada sin necesidad de hacer cambios de sentido». Y es que, defiende, «esto no es un camino vecinal sino una carretera nacional y el hecho de tener que ir a buscar otro sitio para dar la vuelta supone más recorrido y peligro».

En el Área de Calahorra las ventas han bajado el 48% y dudan de que el negocio siga abierto el 1 de enero

El desvío obligatorio de los vehículos pesados de la N-232 a la AP-68 entró en vigor el 1 de diciembre del 2017. Entonces, los empresarios cuyos negocios estaban junto a la nacional anunciaron que sería su ruina. Diez meses después se han confirmado las malas previsiones. Escalada es tajante sobre el futuro del Área de Calahorra: «Las ventas han bajado el 48% tanto en la estación de servicio como en la restauración y dudo mucho de que el 1 de enero del 2019 este local esté abierto. La empresa está en pérdidas ahora. Esta medida no va a traer ni un transportista más porque no le es rentable». Los datos confirman su preocupación. En septiembre del 2017 la estación de servicio vendió 485.000 litros de combustible y en el mismo mes, este año, tan sólo 270.000.

El director de Hotel Zénit de Calahorra, Ángel Pascual Sánchez, ocupa el cargo desde julio. Cuando llegó se enfrentó a esta realidad e intenta buscar otros medios para atraer clientes. «Antes, según me comentaban, había fila para entrar a comer. El volumen de menús que se servían es impensable hoy en día. Los camiones llenaban el aparcamiento y ahora está vacío» describe.

También cita otro inconveniente, las líneas continuas de la Nacional 232 que obligan al cliente que quiere regresar hacia Calahorra a trasladarse hasta Pradejón para hacer un cambio de sentido.

El restaurante El Sequero de Agoncillo está estratégicamente ubicado, en plena N-232 pero cerca de una salida de la AP-68. Tampoco eso es suficiente y han notado mucho el desvío de los vehículos pesados y la disminución de clientes. Sus responsables creen que la medida es un mal menor -«mejor esto que nada», dicen- pero reconocen que «lo ideal sería que los camiones pudiesen volver a la AP-68 en la siguiente entrada, para no desviar su itinerario ni perder tiempo en volver. Cuando los profesionales van en ruta tienen todo muy controlado y no pueden ir hacia atrás porque les perjudica. Prefieren continuar y parar más adelante».

Además, en este establecimiento hostelero defienden que se implante la gratuidad de la autopista para los transportistas porque la usarían por necesidad no por obligación.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos