«Sida era sinónimo de muerte y hasta decían que se trataba de una maldición divina»

Una de las primeras riojanas diagnosticadas relata el «infierno» de los tiempos más duros de la enfermedad y reclama no descuidar la prevención

E. SÁENZ LOGROÑO.

La celebración del Día Mundial de la lucha contra el Sida al que también La Rioja se ha sumado con una batería de actos es el momento propicio para refrescar la estadística. Para saber que desde el primer caso detectado en la comunidad en 1986 se han registrado 588 diagnósticos, y que pese a que la cifra sigue a la baja (23 nuevos casos de VIH y cuatro de sida en lo que va de 2018) hubo un tiempo en que la enfermedad estaba sólo envuelta de miedo y dolor.

«Sida era sinónimo de muerte; había un desconocimiento casi total y hasta decían que se trataba de una maldición divina para acabar con yonkis, gays y prostitutas». Lo cuenta María (nombre ficticio) quien descubrió que era seropositiva en 1987, cuando tenía 22 años y la heroína dominaba su vida. «Fueron años duros, un infierno», confiesa al evocar aquel «tiempo oscurísimo» en que la enfermedad le consumía. Literalmente. «Mido 1,56 y llegué a pesar 39 kilos», confiesa. «Nadie sabía muy bien en qué consistía la enfermedad y todo estaba lleno de secretismo y barbaridades mientras la gente a tu alrededor moría a diario». Entre ellos, dos de sus hermanos, lo cual llevó a la familia de María a conjurarse para que ella saliera adelante. «Nunca sentí rechazo; fui una afortunada», reconoce rememorando aquellos días en los que debía tomar veinte pastillas diarias -«me compré un reloj con cinco alarmas para saber cuál tomar en cada momento»- y la Comisión Anti Sida le ofreció el apoyo para salir poco a poco de un pozo que tuvo su epifanía mientras veía un programa de TV. «En 'Esta noche cruzamos el Mississippi', un experto comentó que en EEUU había descubierto un fármaco que estaba siendo exitoso». Aquel fue el preludio de una nueva terapia que llegó también a España para estabilizar a María y otros tantos cuyo testimonio refuerza hoy el mensaje final: que el cambio de escenario no relaje ni la prevención ni las campaña informativas.

 

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