«La sensación frente a las vacas es indescriptible»

Sor Elsa durante uno de los encierros de las fiestas de la Virgen del Villar en Igea. :: sanda

La repercusión mediática, incluso a nivel nacional, después de la publicación de Diario LARIOJA y larioja.com ha sido tan intensa que el lunes tuvo que decir a los medios que esperasen al próximo año y acudiesen entonces a verla en directo

Sanda Sáinz
SANDA SÁINZIgea

Sor Elsa regresó ayer a Madrid desde Logroño en autobús. Después de disfrutar de su pasión taurina participando en los encierros de reses bravas de su pueblo, Igea, ha vuelto al convento de Alcalá de Henares de la congregación de las Dominicas Contemplativas de la Orden de Predicadores a la que pertenece.

Elsa Bermejo, de apodo familiar 'la ratona', tiene 53 años y ha corrido vara en mano delante y detrás de las vacas como ya hizo en el 2018 en las fiestas de la Virgen del Villar, en la 'calle ancha', al final de la calle Mayor.

Allí la pudimos ver con deportivas negras, calcetines blancos, hábito claro, velo oscuro y el pañuelo granate de las fiestas anudado en el cuello, seria, con la mirada puesta en los astados desde la barrera que dejaba para salir al encuentro o detrás de las vacas golpeando la vara contra el suelo.

«Cuando estás frente a las vacas, la sensación es indescriptible, mezcla de miedo y emoción» comenta la religiosa y añade «por la mañana tenía agujetas pero cuando empezaba el encierro desaparecían los dolores».

También ha tenido algún susto. El viernes 6 de septiembre, cuando se resguardaba en uno de los burladeros perseguida por un astado, el animal metió la cabeza detrás de ella. Afortunadamente no llegó a alcanzarla.

La gente anima a sor Elsa y está encantada al verla de un lado para otro, dicharachera y entusiasmada. La repercusión mediática, incluso a nivel nacional, después de la publicación de Diario LARIOJA y larioja.com ha sido tan intensa que el lunes tuvo que decir a los medios que esperasen al próximo año y acudiesen entonces a verla en directo, en las sueltas de vacas de Igea.

Califica la experiencia como 'fabulosa', como el verano pasado, pero esta vez contó con un elemento excepcional, una vara utilizada en los encierros más importantes del mundo, los de San Fermín de Pamplona que le regaló Víctor Navas (igeano que lleva catorce años como pastor de los sanfermines y usó este palo en los cinco o seis últimos).

La entrega tuvo lugar el 31 de agosto en un descanso de la exhibición de cortes de vacas, en la plaza donde se realizan los eventos taurinos. La llevó en los encierros de estos días, hasta el pasado domingo cuando se celebró el octavo y último. Y la dejó en Igea, en la casa familiar, hasta las próximas fiestas, ya que tiene intención de repetir.

Pero no todo ha sido positivo para sor Elsa. Ayer nos contaba que en el convento han recibido estos días llamadas de animalistas insultando. Ella le resta importancia y dice que «hay que saber admitir las críticas».