La segunda vida de los silos, un asunto a debate

El silo de Santo Domingo, también sacado a subasta. :: albo/
El silo de Santo Domingo, también sacado a subasta. :: albo

La mayoría de estos edificios han sido derribados, pero unos pocos suponen ejemplo de rehabilitación

S.M. LOGROÑO.

Los silos son edificios inconfundibles y con una rica historia que involucra a muchas localidades y agricultores, pero el debate sobre su importancia siempre cobra relevancia a la hora de plantear qué hacer con estos lugares abandonados. En la mayoría de ocasiones, los silos quedan sepultados por las máquinas para dejar un espacio diáfano o adecuado para otras funciones, pero también existen algunos ejemplos en todo el país de conservación de estas moles de hormigón, que han encontrado una segunda vida.

El último silo en ser derribado en La Rioja fue el de Nájera, y lo hizo después de largos debates sobre su seguridad y utilización. Entre los ya desaparecidos también se encuentra el de Logroño, que sucumbió a las obras del soterramiento. Un caso diferente supone el de Haro, dependiente del Ayuntamiento, que aún se mantiene en pie, aunque también ha sido objeto de discusiones a lo largo de la presente legislatura para finalmente descartarse su derribo.

El destino parece claro para estos edificios, pero existen alternativas que valoran su importancia histórica y arquitectónica con el fin de que su desuso y abandono se convierta en reutilización, no en liquidación. Domingo García Pozuelo, que fue decano del Colegio Oficial de Arquitectos de La Rioja (COAR), defiende su mantenimiento: «Son edificios de una singularidad notable, de valor arquitectónico y que son memoria de las labores del campo. Merece la pena mantenerlos y pueden adaptarse a otros muchos usos». García Pozuelo recalca además cómo se han convertido en iconos agrarios: «De niño recuerdo como los silos, al igual que las torres de las iglesias, señalaban los pueblos y destacaban en el paisaje. Debería existir un plan de conservación».

Los ejemplos de rehabilitación resultan ilustrativos. El silo de Alcaracejos (Córdoba) es actualmente un balneario y centro termal; el de Alcalá la Real (Jaén), un centro de ocio juvenil; y el de La Albuera (Badajoz) alberga el Ayuntamiento de la localidad. En el resto de Europa también se encuentran numerosos casos con silos reconvertidos en centros de empresas, residencias de estudiantes o salas de espectáculos.

 

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