Rosario González-Férez
La científica murciana cierra este jueves con una charla en la biblioteca Rafael Azcona el ciclo por el Año Internacional de la Ciencia Cuántica
Rosario González-Férez, murciana de 1973, es catedrática de Física Atómica, Molecular y Nuclear en la Universidad de Granada y presidenta del área de Física ... de la Agencia Estatal de Investigación. Su conferencia sobre algunos aspectos de la mecánica cuántica cierra este jueves (Biblioteca Rafael Azcona, 19.30 horas, entrada libre) el ciclo de charlas organizadas por el área de Química Física y Física Aplicada de la UR.
– Usted estudió aquí, luego se fue a Alemania y finalmente regresó. ¿Sigue siendo tan difícil construirse una carrera científica en España?
– El problema es que en España producimos más doctores de los que el sistema puede acoger. En Alemania hay mucha gente que hace el doctorado para luego trabajar en la industria. Hay allí empresas muy potentes que hacen investigación de I+D, así que hacer un doctorado en Física o en Química no supone entrar sí o sí en la academia. Si aquí tuviéramos una industria mucho más potente...
– Las mujeres son mayoría en la casi todos los estudios universitarios, salvo en algunas ingenierías y en la física. ¿Por qué razón su campo sigue siendo eminentemente masculino?
– Nos está costando llegar. Las nuevas generaciones están empujando, pero el problema sigue siendo el 'efecto tijera'.
– ¿El 'efecto tijera'?
– Sí. Las mujeres nos vamos quedando por el camino. La proporción de mujeres va disminuyendo a medida que se avanza por el sistema académico (el gráfico que dibujan los datos tiene forma de tijera, y de ahí el nombre). El sistema sigue siendo machista. Pero el problema hay que atacarlo desde mucho antes; todavía hoy se les sigue haciendo ver a las niñas que lo suyo no son la física o las matemáticas.
– El físico Philip Ball decía que las ecuaciones no eran la razón de que la mecánica cuántica fuera tan difícil, sino las ideas. De pronto, todo lo que parece seguro se desvanece. ¿Se puede realmente llegar a entender y a explicar la física cuántica?
– Parcialmente, sí. El problema es que la teoría de la mecánica cuántica es contraintuitiva sobre lo que nosotros estamos acostumbrados a ver en el mundo clásico. Eso hace que sea tan difícil de asimilar. Pero es cierta; está demostrada experimentalmente. Nosotros no estaríamos hablando ahora por teléfono móvil si no fuese por la mecánica cuántica.
– En su caso, cuando fue descubriendo los principios de la mecánica cuántica, ¿sintió vértigo, cofunsión, fascinación...?
– Fascinación. Porque, además, en el campo que yo trabajo, la interacción de átomos con moléculas, pueden ir de la mano teoría y experimentación. Yo he hecho cálculos teóricos que demuestran lo que el físico experimental ve en su laboratorio. Y eso es fascinante. Vértigo da todo lo que nos queda por descubrir y por aprender.
– ¿Resulta especialmente difícil hacer tareas de divulgación en este campo?
– Hacer divulgación en física siempre es difícil porque debemos acercarnos al público de una manera en la que no estamos acostumbrados. Lo más sencillo para nosotros es explicarla con ecuaciones, pero sin la matemática cuesta hacerlo. Hay que darle vueltas a la idea de cómo esto lo entendería mejor alguien sin conocimientos de física.
– ¿Cree que hay un mayor interés de la gente por tratar de entender estos campos?
– Sí, sí que lo hay. Las tecnologías cuánticas, que salen mucho en los medios de comunicación, han hecho que la gente se quiera acercar más a ese mundo para intentar comprenderlo.
– Hay conceptos de la física cuántica (el gato de Schödinger, la teoría de los universos múltiples) que han saltado ya a la cultura popular, aunque en ocasiones al precio de malinterpretarlos. ¿A usted le gusta esta difusión o le irrita una posible banalización?
– Que hablen de mí, aunque sea mal (ríe). A mí no me importa. También es una forma de acercarse a la física, aunque no sea correcta. Están hablando de física, y eso es lo relevante. En la charla de este jueves hablaré, por ejemplo, de las célebres frases de Einstein sobre la física cuántica.
– ¿Cuáles?
– «No creo que Dios esté jugando a los dados», por ejemplo.
– ¿Eso reflejaba una resistencia a asumir todas las implicaciones de lo que él mismo había contribuido a descubrir?
– Claro. La física cuántica es aleatoria. Cuando nosotros hacemos una medida, lo que obtenemos es una cierta probabilidad. Esa aleatoriedad es intrínseca a la mecánica cuántica, no la podemos quitar. A Einstein le cuesta asumir que una medida vaya a ser aleatoria. No lo quiere aceptar porque en física clásica uno mide cualquier cosa (un mueble, una distancia, una velocidad) y da un resultado. Puede haber errores, pero solo hay un resultado. De hecho, la aleatoriedad real solo se da en el mundo cuántico. En el mundo clásico no existe: si yo tuviera todos los datos necesarios (la fuerza del golpe, la densidad del aire...) podría definir si la moneda va a caer de cara o de cruz.
– Después de la revolución científica del siglo XX, ¿queda espacio para lo espiritual o debemos aceptar que solo somos materia?
– Yo he conocido científicos completamente ateos y científicos muy religiosos, como Bill Phillips, que fue premio Nobel de Física. Es algo muy personal y cada uno tiene su interpretación.
– Hablábamos antes de la popularidad de la física. ¿Qué le pareció 'Big Bang Theory'?
–Umm. Vi la primera temporada y dejé de verla porque me pareció una serie machista. No me gustó cómo trataba a la mujer y en esa opinión coincidí con varias colegas. Aunque sí ha ayudado a que la física sea más popular y eso se ve reflejado en el número de estudiantes que quieren cursar Física. Ahora ya hay lista de espera en muchas universidades.
– ¿Vamos perdiendo entonces el miedo a estudiar Física o Matemáticas?
– Me gustaría pensar que sí y me gustaría que las mujeres lo perdíeran más.
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