La Rioja registró el año pasado 259 denuncias por ciberdelitos de las que se resolvieron 76

La Rioja registró el año pasado 259 denuncias por ciberdelitos de las que se resolvieron 76
ABC

Las sofisticadas vías para ocultarse que usan los delincuentes y la dimensión global de los delitos, principales escollos que encuentra la investigación policial

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Internet es una moneda de doble cara con tantas potencialidades como riesgos. Un nuevo entorno social en código binario en el que los delincuentes también han encontrado su espacio propio. Cada vez más amplio. Es el de los ciberdelitos, un concepto que engloba tanto las infracciones cometidas por vías informáticas como las actuaciones dirigidas a destruir o provocar daños mediante la Red y medios electrónicos. En el conjunto del Estado, las denuncias por haber sido víctima de un delito 'on line' se han duplicado en el último quinquenio. Así, las 42.812 que se interpusieron durante el 2013 se convirtieron en el 2017 -últimos datos publicados por el Ministerio del Interior- en 81.307.

La Rioja no es ajena a esa realidad global si bien la progresión no ha sido tan intensa como en el conjunto del Estado. El volumen de denuncias ha repuntado el 25% desde el curso 2013 (entonces fueron 207) hasta estabilizarse en el entorno de los 250 casos al año durante el último trienio (259 en el 2017).

En lo que la región sí clona el escenario nacional es en los delitos más frecuentes. Las denuncias por fraude (de cualquier tipo) son las más habituales tanto en La Rioja como en el agregado nacional por delante de las amenazas y las coacciones. La suma de ambos grupos de infracciones viene a representar en la Comunidad Autónoma el 83% del total de ciberdelitos y, en España, el 88%.

Tabla de datos
Tabla de datos
Detenciones por cibercriminalidad.
Detenciones por cibercriminalidad.

En La Rioja son los agentes del grupo de delitos informáticos de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional y los miembros del Equipo de Investigación Tecnológica (EDITE) de la Guardia Civil los encargados de hacer frente a una delincuencia cada vez más especializada y con más ramificaciones internacionales, algo que dificulta hasta el extremo su labor. «Se investigan todas las denuncias, pero muchas son estafas de poco calado en comercios de Europa del Este, de China... y es prácticamente imposible resolverlas», explican desde la Jefatura Superior de La Rioja, que recuerdan que a las dificultades propias de seguir la imbricada concatenación de actores en estos delitos hay que sumar la nula cooperación internacional con ciertos estados: «Si ya tenemos problemas con algunos países de Europa, con estos es imposible», sostienen. «La investigación siempre es complicada. Hay cientos de formas de ser anónimo en Internet. Un delincuente se puede conectar desde cualquier sitio, un locutorio, una universidad, una biblioteca, una red wifi municipal...».

Esas dificultades tienen su reflejo en las estadísticas que publica Interior sobre casos esclarecidos: solo tres de cada 10 se solucionan. En el 2017 se cerraron con éxito 22.111 denuncias (el 27,2% del total) en el conjunto del país. En La Rioja ese porcentaje fue ligeramente superior: los 76 casos resueltos representan el 29,3% de las denuncias interpuestas.

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Los agentes de la UDEV son conscientes de esa realidad y asumen que trabajo no les va a faltar. «Esto es una avalancha que no tiene fin», reconocen al tiempo que apuntan que los más habituales son, precisamente, los de más difícil resolución, esas estafas en las que el receptor del dinero (bien mediante compras tras las que no se recibe nada, a través del clonado de tarjetas o, incluso, gracias a los datos obtenidos hackeando bases de datos de bancos) está en terceros (y lejanos) países. Pero no siempre hay que recorrer muchos kilómetros. «En Wallapop, en Ebay se producen muchas estafas. Gente que envía una caja con una piedra. Hay cientos de formas de ser anónimo en Internet: suplantando o robando identidades o conectándose a través del equipo de un anciano que tiene Internet para cuando va su nieto». A todo ello hay que añadir una derivada más: «Los delincuentes siempre van un paso por delante en lo que a medios se refiere».

221 ciberdelincuentes investigados y detenidos desde el 2013

La actuación de las Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en La Rioja contra la ciberdelincuencia ha dado sus frutos en los últimos años. Entre el 2013 y el 2017 fueron detenidas e investigadas un total de 221 personas (en el conjunto del país fueron 25.608 en ese mismo periodo de tiempo). La mayor parte fueron investigados o detenidos por su presunta responsabilidad en la comisión de un delito de estafa (63 en el último quinquenio) mientras que otras 58 pasaron por dependencias policiales al sospechar que habían cometido un delito de amenazas. Además, 29 personas han sido investigadas o detenidas por algún delito de carácter sexual.

¿Es posible frenar todas esas estafas? «En el día a día nos damos cuenta de que quizá entre el 80 y el 90% se podrían evitar con un poco de sentido común», dicen desde Policía Nacional. «Hay que pedir a la gente que tenga sentido común y formar, sobre todo a la gente más mayor en cuestiones básicas como detalles de la barra de dirección, recordarles que su banco no les va a pedir nunca las claves en un correo...».

Una realidad diferente es la de delitos, cometidos también a través de Internet, como el acoso, el bullying o las redes de pedofilia, en los que «las tasas de resolución son mucho mayores», apuntan desde la UDEV. En los primeros, porque «el culpable suele formar parte del entorno de la víctima. Si las víctimas se conocen y han tenido contacto, es más sencillo porque es más fácil conocer el origen del problema. Otra cosa es si no hay relación entre ellos pero, en todo caso, la efectividad es bastante alta». En el caso de las redes de pedofilia o de la posesión y distribución de este material -que se mueven en la llamada 'deep web'- entra en juego la figura del «agente encubierto» que puede adoptar diferentes roles -desde menores de edad hasta pedófilos- para localizar y desarticular unos grupos que siempre buscarán nuevas vías para esquivar el control policial.

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