La Rioja registra un robo en una vivienda cada 12 horas

La Rioja registra un robo en una vivienda cada 12 horas

Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad advierten de que durante el verano, 'temporada alta' para los ladrones junto a la Semana Santa y Navidad, el número de robos en domicilios (147 entre enero y marzo en La Rioja) se multiplica por dos y por tres

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

El número 2 de avenida de la Autonomía de La Rioja es un edificio tranquilo. Sus doce plantas contrastan con el entorno y dan sombra a las Casas Baratas que presenciaron en primera línea la demolición del viejo Hospital San Millán. En el corazón de un barrio obrero y puerta de entrada de la zona de la Cigüeña, el gran bloque también llamó la atención de Giorgi O., Irakli K. y Alexandr S. Los dos primeros nacieron en Kutaisi, la tercera ciudad más grande de Georgia; del tercero sólo se sabe que nació en Rusia. Quizá fue que desde el adiós del centro hospitalario la zona es especialmente tranquila y el tráfico de personas es reducido; o quizá no. Tal vez su única intención era dar un gran golpe y poner tierra de por medio con La Rioja. Y para eso y desde la perspectiva criminal, un bloque de doce plantas con cuatro pisos por planta debe ser algo así como una inmensa gominola.

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Y allí acudieron los tres en la madrugada del 6 de agosto del año pasado. «Navidad, Semana Santa y verano», insisten, casi a modo de coletilla, desde la Guardia Civil. Esas son las fechas de la 'temporada alta' de robos en domicilios. Tanto que los días con más robos del año en España en el 2016 (últimos datos disponibles) fueron, por este orden, el 1, 22, 16, 29 y 8 de agosto. Y por eso, tanto la Benemérita como la Policía Nacional activan planes especiales de vigilancia en la región.

Aquella noche, Giorgi, Irakli y Alexandr rozaron el pleno. Estuvieron recorriendo las entrañas del edificio durante casi tres horas y media. Entre las 0.35 y las 4 horas, concreta el Ministerio Fiscal en el escrito de acusación que presentará contra ellos el próximo día 11 en la Audiencia Provincial y en el que solicita para los tres la expulsión de España durante un plazo de diez años.

Seis pisos en cuatro horas

Aquel robo -antes ya habían asaltado un piso en el número 21 de la calle San Antón logrando un botín de 825 euros y otro, en Belchite número 3, pericialmente tasado en casi 32.000 euros- siguió los patrones habituales. Primero vigilaron el inmueble, seleccionaron a sus víctimas y marcaron las viviendas con testigos -pequeñas pegatinas transparentes que caen al suelo si se abre la puerta, indicando así la presencia de moradores-. Después, el día del robo, comenzaron por la última planta y fueron bajando. Planta a planta, sin prisa. «Eligen los pisos más altos ya que eso les permite controlar las vías de escape. Vigilan los ascensores y también la escalera», relatan fuentes policiales.

Fue una carrera de fondo. Sin solución de continuidad accedieron a cuatro viviendas de las plantas 12, 8, 7 y 6, hicieron doblete en el tercero e intentaron completar la madrugada en el segundo, en donde, con la ganzúa ya en la cerradura, se percataron de que alguien estaba dentro del inmueble. Cadenas y anillos de oro y plata y algo de dinero en efectivo (incluso billetes de 100 pesetas) constituyeron un botín que poco después fue recuperado por los agentes de la Policía Nacional. Fueron detenidos a sólo 200 metros del portal del número 2 de avenida de la Autonomía.

Las claves

-Grupos organizados

Los cuerpos policiales descartan la presencia en la región de bandas dedicadas al robo en viviendas

-Los botines

Joyas y dinero son los bienes que buscan los ladrones en los pisos

-Testigos

Los asaltantes colocan pegatinas en las puertas para controlar los accesos

El número de robos en viviendas en La Rioja se ha contenido en los últimos años, pero continúa siendo bastante elevado, según se desprende de los datos que periódicamente publica el Ministerio del Interior. El 2013 fue un periodo negro con la denuncia de 823 robos, el máximo histórico. En el 2017, último ejercicio completo, esa cifra se quedó en 587 y en el acumulado del primer trimestre del 2018 ya figuran 147 violaciones de domicilios en la región.

Las cifras que maneja Unespa, la asociación empresarial que agrupa las entidades aseguradoras, a partir de los siniestros tramitados, apuntan que en La Rioja se comete un robo en una vivienda cada 11 horas y 49 minutos y tiene un impacto económico medio (indemnizaciones abonadas por las aseguradoras) de 619 euros.

Es el mejor parámetro del país por comunidades (solo Ceuta y Melilla tienen menor frecuencia temporal) frente al de Madrid, donde el ritmo de los cacos es frenético: un robo cada 14 minutos. Así, el riesgo de sufrir un robo en la región es el 30% inferior que en el conjunto del país.

«Ahora es cuando vamos a empezar a notar un repunte de los robos», asumen desde los cuerpos policiales al tiempo que apuntan que hay dos factores que se alían para allanar el camino de los ladrones: por un lado, el periodo vacacional; por otro, las redes sociales.

«Se publica en las redes más información de la que tendría que dar. El ciudadano no es consciente de lo que es la privacidad y todo eso hace que los robos en viviendas se dupliquen o tripliquen en estas épocas», sostiene.

Giorgi, Irakli y Alexandr «se habían desplazado a España con la finalidad de entrar en viviendas ajenas». Lo hacían por todo el territorio nacional y junto a «otros extranjeros» habían constituido «grupos criminales» con «un alto grado de especialización» y que «constantemente» modificaban y mejoraban las herramientas que empleaban para cometer los robos, sostiene la Fiscalía.

Es más, planificaban sus asaltos de manera concienzuda y para no dejar rastro se movían constantemente por todo el territorio nacional preferentemente en vehículos de alquiler, evitaban alojarse en cualquier tipo de establecimiento hostelero y, para eludir seguimientos policiales, intercambiaban ocasionalmente a algunos miembros del grupo con bandas similares.

Además, una vez detenidos, pusieron todo tipo de trabas a la investigación policial: no facilitaron ningún domicilio conocido y no permitieron que se les tomaran muestras biológicas para obtener una reseña genética que les pudiera involucrar con hechos semejantes.

Esa figura, la del grupo organizado itinerante, no es usual en La Rioja, aseguran desde Policía Nacional. «Hubo en otro tiempo, pero ahora lo más frecuente es gente que se dedica a los robos en establecimientos y que, en ocasiones, también 'hacen' algún piso y que siempre están al acecho».

De igual manera que ha ido evolucionando el perfil de quienes se dedican al 'sector' de las viviendas, han cambiado sus objetivos -«sólo se llevan dinero y joyas, objetos que pueden colocar en el mercado con cierta rapidez»- y han variado sus técnicas. «Ya no ponen marcas en los timbres señalando las viviendas, ahora ponen testigos en las puertas. El 'bumping' y la fractura de cerraduras es el método más habitual, aunque también siguen empleando las ganzúas y llegan a quitar las mirillas- y a tapar las de los vecinos- para poder mirar el interior de la vivienda», relatan fuentes policiales.

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