La Rioja reduce un 7,24% el consumo de antibióticos en un año

Martín ha recordado que el consumo desordenado de este tipo de medicamentos está, según han señalado diversos expertos, muy relacionado con la resistencia cada vez mayor que las bacterias muestran a ciertos tipos de medicamentos

LA RIOJA

La consejera de Salud de La Rioja, María Martín, ha asegurado hoy que la comunidad autónoma ha registrado un descenso del consumo de antibiótico del 7,24 por ciento en el último año, muy por encima de la reducción experimentada a nivel nacional, que se sitúa en un 4,3 por ciento, según recoge EFE.

Martín ha ofrecido estos datos junto al director del Área de Salud de La Rioja, José Miguel Acítores, antes de comparecer en la Comisión de Salud del Parlamento de La Rioja, solicitada por PSOE, Podemos y Ciudadanos, y donde ha detallado las actuaciones llevadas a cabo por el sistema sanitario público de la comunidad en relación al Plan Nacional frente a Resistencias a Antibióticos (PRAN).

«La reducción del consumo de antibiótico es un dato importante y una de las líneas de actuación a la que podemos contribuir individualmente todos los ciudadanos haciendo un uso racional de los mismos», ha comentado.

Ha destacado la importancia de que la batalla contra al resistencia antibiótica se esté librando desde un ámbito nacional y mundial porque «si algo es global en su movimiento, son los microorganismo, no es algo aislado que se pueda hacer desde una comunidad, sino que precisa líneas a nivel nacional, europeo y mundial».

En el caso de La Rioja, Martín ha recordado que la administración autonómica ha participado en cada una de las seis líneas que marca el PRAN, que son «vigilancia, control, prevención, investigación, formación y comunicación».

Ha detallado algunas de las medidas que ya se han puesto en marcha, como la realización de estudios epidemiológicos y la implantación de los programas de bacterias primarias en Cirugía y Hematología.

También ha mencionado el proyecto Flebitis-Zero, que «ha reducido la incidencia de flebitis -inflamación de venas- y bacteriemia -presencia de bacterias en la sangre- de un 18,7 % a un 7,9 %; y la implantación del diagnóstico microbiológico rápido, que permite disponer de analíticas en menos de una hora para diversos procesos infecciosos.

«Se están dando pasos importantes, pero hay que seguir tomando medidas, ya que la resistencia antibiótica puede convertirse en un importante problema de salud pública» porque «muchos expertos han alertado sobre la relación entre el consumo desordenado de este tipo de medicamentos y la resistencia cada vez mayor de las bacterias».

Respecto a la reducción del consumo experimentado en La Rioja, Martín lo ha achacado a que «la investigación ha demostrado que, en determinadas patologías, no siempre es necesario combatirlas con antibióticos».

Acítores ha añadido que la reducción se debe a «una labor de mucho tiempo por parte de los facultativos, que son sensibles a esta problemática de carácter mundial y han reducido la prescripción», y que, aunque suponga un ahorro para las arcas públicas, «no es un tema económico, sino de seguridad del paciente».

Ha ahondado en las consecuencias que acarrea el abuso de antibióticos, ya que pueden llegar a inutilizar algunos fármacos que «salvaron muchas vidas» y puede provocar que «vuelvan a emerger enfermedades ya controladas».

Lo ha ejemplificado con un tema «banal», como una infección de orina producida por una bacteria e-coli, que podría llegar a ser «imposible de tratar si se da muy a menudo y sin ser útil ni necesario un determinado antibiótico, ya que el propio germen generará una resistencia».

Precisamente, un medicamento relacionado con el tratamiento de las infecciones urinarias, la Fosfomicina, ha sido el único en el que no se ha reducido el consumo en La Rioja, donde, según los datos de Martín, en 2017, se consumieron 200.000 envases de antibióticos, que son 16.000 menos que en 2016«.

Reducción a la que «ha contribuido las actuaciones de la administración regional para racionalizar el uso de antibióticos en la población riojana, que ya están dando sus frutos».

Ha adelantado que el próximo reto de la Consejería es «implementar, especialmente en Atención Primaria, los objetivos del Programa de Optimización de Uso de Antibióticos (PROA)», que, actualmente, «está en fase de desarrollo a nivel nacional»; así como «programas de prevención y control para conocer la evolución y los datos de carácter epidemiológico».

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