La Rioja pasa de la sequía a la saturación tras uno de cada dos días con lluvia este año

21 de noviembre del 2017. El pantano de Pajares era una explanada de tierra y piedras hace solo siete meses, con solo 6 hectómetros cúbicos de agua embalsada. / MIGUEL HERREROSGráfico
21 de noviembre del 2017. El pantano de Pajares era una explanada de tierra y piedras hace solo siete meses, con solo 6 hectómetros cúbicos de agua embalsada. / MIGUEL HERREROS

Con 85 jornadas de agua desde enero, el ejercicio hidrológico acumula 422,9 litros por metro cuadrado y un superávit del 19,5%

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

Sentencia el dicho que nunca llueve a gusto de todos, pero el hartazgo de agua de este año ha desesperado hasta al más paciente de los mortales. Desde el inicio de este 2018 se contabilizan en La Rioja 85 días con precipitaciones, lo que viene a suponer que en una de cada dos jornadas transcurridas ha habido que echar mano de los paraguas e impermeables para protegerse de unas inclemencias que nos han acabado por robar la primavera.

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Tras uno de los primeros semestres más lluviosos desde que en 1948 la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) comenzó a coleccionar las estadísticas de precipitaciones, La Rioja ha logrado pasar en menos de un año de la alarma por sequía a tener que desembalsar sus pantanos y ver cómo la tierra 'vomita' el exceso de agua. El drama venía de atrás -tras una cadena de meses de tacañería hídrica y preocupación, el Gobierno de La Rioja pidió en mayo pasado a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) que solicitase al Ministerio la declaración de sequía-, pero la situación se agravó a partir del otoño con las pírricas aportaciones de septiembre, 7,9 litros por metro cuadrado; octubre, 14,8 y noviembre, 16,5, todos ellos muy lejos de sus respectivos 25,7, 36,8 y 39,5. Con los embalses convertidos en pedregales, los ríos sin apenas caudal y la tierra al borde la deshidratación, la llegada del invierno supuso una bocanada de vida para la región, ya que tras un diciembre normal -40,4 litros por metro cuadrado, 2,8 por encima de su media- llegó el enero más lluvioso de la historia de la comunidad con 98,2 litros (28,5 es su registro histórico) y unos relativamente generosos febrero, con 29,4 (23,2) y marzo, con 43,8 (26,0). Y en estas empezó la primavera (es un decir), que, además de la falta de calor, nos ha dejado ya otros 171,9 litros por metro cuadrado: 74,2 en abril (su media histórica es de 45,6); 58, 2 en mayo (47,0) y 39,5 en los 15 días de junio, muy cerca ya de los 43,7 del mes completo.

14 de junio del 2018. Pajares, hasta arriba, está al 103% de su capacidad. Acumula 35,3 hectómetros cúbicos y ha superado su volumen total de 35,1.
14 de junio del 2018. Pajares, hasta arriba, está al 103% de su capacidad. Acumula 35,3 hectómetros cúbicos y ha superado su volumen total de 35,1. / Sonia Tercero

Semejante aporte ha devuelto el brillo a un año hidrológico que había empezado ruinoso hasta sumar hoy, a falta aún de dos semanas para completar su décimo mes, un total de 422,9 litros por metro cuadrado, lo que supone un superávit del 19,59% al rebasar en 69,3 litros los 353,6 litros fijados como media histórica en los registros de la estación de la Aemet en Agoncillo.

La generosidad hídrica, aparte de llevar al borde de la desesperación a todos los agricultores riojanos y a parte del resto de la sociedad, ha reactivado los manantiales, ha restituido la alegría a los ríos y ha transformado radicalmente el aspecto de nuestros pantanos, como se puede ver en las imágenes que ilustran estas páginas. Hace siete meses, los embalses riojanos que gestiona la CHE ofrecían una estampa extraterrestre, con decenas de kilómetros cuadrados de terreno agrietado y solo 18,2 hectómetros cúbicos de los 135,857 posibles: 5 en Mansilla, 6,1 en Pajares y 7,1 en el González Lacasa-. Ayer, rebosaban. En el caso del de Pajares, literalmente, ya que se encontraba al 103%, con 35,3 hectómetros cúbicos, por encima de sus 35,1 de volumen total. Los otros dos, por los desembalses, no han llegado al límite máximo, aunque lo rozan: Mansilla, con 63,6 está al 94% y el González Lacasa, con 31,2, al 95%. Entre los tres atesoran ya 130,2 hectómetros cúbicos, 112 más que en noviembre.

Saturados ya de agua, los riojanos esperan ahora la llegada del verano, su inicio oficial será el jueves, 21 de junio, unos minutos después del mediodía, un arranque que por fin parece despuntar ya que la Aemet anuncia sol y máximas de entre 28 y 30 grados a partir del martes.

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