La Rioja detiene la sangría demográfica gracias al repunte del área metropolitana de Logroño

La Rioja detiene la sangría demográfica gracias al repunte del área metropolitana de Logroño

Lardero rebasa por primera vez la cifra de los 10.000 habitantes, mientras la población se estanca en Logroño y Haro

María José González
MARÍA JOSÉ GONZÁLEZLogroño

La Rioja consiguió detener la hemorragia demográfica el año pasado. Tras cinco ejercicios consecutivos de descenso, las cifras oficiales de población resultantes de la revisión del padrón municipal a 1 de enero del 2018 confirman el cambio de tendencia protagonizado, como viene siendo habitual, por el impulso del área metropolitana de Logroño.

La última actualización estadística corrobora la agudización de la despoblación rural de la comunidad, que suma otra pérdida de habitantes del 1,4% en los municipios con menos de mil vecinos, en los que sólo reside el 7,8% de la población riojana, mientras que la capital de la región, a pesar de estancarse en el último ejercicio, y su cinturón de influencia copan el 60,6% del censo global.

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La Rioja registraba hace justo un año un total de 315.675 habitantes. Eran sólo 294 más (el 0,09%) que en enero del 2017, una cifra poco significativa pero cuya relevancia estriba en que fue la primera subida tras un quinquenio, del 2014 al 2017, con continuas pérdidas de población. La recuperación, comparada con el conjunto del país es muy tímida, ya que España comenzó el 2018 con casi 46,8 millones de habitantes, el 0,3% más que el 2017.

Las cifras de habitantes se congelaron en Logroño, que únicamente sumó 134 censados más (incremento del 0,09%) hasta llegar a las 151.113 personas, y en Haro (0,04%), que añadió cuatro residentes nuevos y se quedó en los 11.309 habitantes. Dos cabeceras de comarca registraron ligeros repuntes de población: Arnedo (0,4%) y Calahorra (0,8%), mientras los censos se contrajeron en Cervera del Río Alhama (2%), Santo Domingo de la Calzada (1%) y Alfaro y Nájera (ambas con una pérdida poblacional del 0,5%).

Por el contrario, los diecisiete municipios que conforman el área metropolitana de Logroño ganaron en el último año 569 nuevos habitantes hasta alcanzar los 40.088 residentes, lo que supone un aumento del 1,4%. Destacan los casos de Lardero (3,3% de subida), que por primera vez rebasa la cifra de los diez mil habitantes, Agoncillo (3,1%), Arrúbal (1,9%), Albelda (1,6%), y Villamediana (1,5%).

Asimismo, la foto que refleja el Instituto Nacional de Estadística permite observar el crecimiento de la población en ese mismo periodo en municipios como Medrano (5,6%) y Sorzano (5,5%), y los retrocesos anotados en Viguera (4,4%), Clavijo (2,9%), Ribafrecha (1,7%) y Murillo de Río Leza (1,4%). En total, 93 de las 174 localidades que integran La Rioja perdieron población entre el 2008 y el 2018, y la cifra total de habitantes de la comunidad está en la actualidad por debajo de la que había hace una década (317.501 habitantes). Es decir, el censo ha registrado la pérdida de 1.826 personas (0,6%) a lo largo de ese periodo lo que contrasta con el crecimiento nacional del 1,2%. Con todo, si el análisis se retrotrae hasta 1998 (primera revisión del padrón municipal actualizada con el sistema hoy vigente), la comunidad ha ganado 52.031 habitantes en los últimos veinte años, lo que supone un aumento del 19,7%, mayor que la evolución promedio del país (17,2%).

Por encima de la media regional se encuentran los crecimientos demográficos registrados desde 1998 en Calahorra (27,2%), Haro (24,7%) y Logroño (20,3%), y por debajo, aunque también con aumentos, figuran los de Arnedo (15,8%), Nájera (14%), Santo Domingo (10,4%) y Alfaro (4%). Por su parte, Cervera ha perdido en estos veinte años el 26,4% de su población.

Los municipios 'dormitorio'

Claro que la evolución más espectacular en este proceso de urbanización demográfica se encuentra en los municipios 'dormitorio' de la capital riojana: el censo de Villamediana de Iregua ha crecido el 298% y el de Lardero, el 198%. El grueso de estos aumentos se produjo entre los años 1998 y el 2008, porque los incrementos de la segunda década fueron de poco más del 32% en ambos casos.

Una evolución que difiere de los ligerísimos repuntes contabilizados en Arnedo (3,6%) y Logroño (0,7%), y todavía más con las pérdidas de vecinos con que cerró el periodo el resto de las cabeceras de comarca: Cervera del Río Alhama (21,8% de caída), Haro (7,3%), Santo Domingo (7%), Nájera (3,4%), Alfaro (2,7%) y Calahorra (1,7%).