La Resurrección y el punto final

Sobre el Ebro. Momento en el que la imagen del Cristo Resucitado, portado por los cofrades, cruza el puente de Piedra. ::/Miguel Herreros
Sobre el Ebro. Momento en el que la imagen del Cristo Resucitado, portado por los cofrades, cruza el puente de Piedra. :: / Miguel Herreros

Logroño sacó el Cristo Resucitado sobre el río Ebro y otros municipios celebraron sus procesiones del Encuentro

LA RIOJA

Tiene momentos intensos la procesión del Cristo Resucitado que organiza la cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén desde el cementerio logroñés. Tras la misa en el mismo camposanto, ayer mirando a un cielo que sujetó una lluvia que quería escaparse, viene el primero. Los cofrades tienen que ingeniárselas para pasar la imagen por la puerta y, en las condiciones de procesionar, no cabe, así que hay que hacer una maniobra complicada que desarrollan de forma milimétrica y que nadie se quiere perder. Cada año, un éxito. Una vez fuera el Cristo, de blanco impoluto, seguirá su recorrido al ritmo solemne que marcan los tambores de la cofradía y el que impone su propio peso a los portadores. Lo de los tambores tiene algún paréntesis, el que se concede a la saeta inicial de arranque de la procesión, que se repite luego en la puerta del Hospital General de La Rioja, y el momento en que se cruza el río, que se hace en silencio. La iglesia del barrio de San Antonio voltea sus campanas cuando pasa el Cristo y los vecinos de la calle Francisco Sáez Porres salen a las ventanas para verlo todo bien. Lo mismo sucede tras al puente de Piedra. Muchos esperan a que la imagen pase el río en la rotonda frente al hotel F&G. Además, allí se dispone casi primera fila para parte del tramo final y, sobre todo, para el momentazo de tambores y del Cristo de los Gitanos frente al hospital.

Pero los demás pueblos riojanos también celebraron la Resurrección, que prácticamente pone punto final a las celebraciones en las calles. Cada uno lo hizo a su estilo. En Nájera, la procesión del Encuentro cambió el recorrido previsto, ya que en lugar de que la imagen del Cristo resucitado saliese de Santa María la Real y la de la Virgen de la parroquia de la Santa Cruz, ambas salieron de esta última. Se dispersaron y el encuentro se produjo en la calle Mayor, desde donde volvieron juntas a la parroquia y allí se celebró la misa, informa Félix Domínguez.

En Ezcaray, hubo Aleluyas en los que se lanzaron dinero y caramelos desde la balconada de la iglesia parroquial sobre una plaza llena de gente, por cierto, mientras que en Santo Domingo estuvo el obispo, Carlos Escribano, en la procesión del Encuentro, cuenta Javier Albo. Y San Asensio también revivió la tradición del Encuentro. La procesión partió a la una con las imágenes de Jesús y la Virgen portadas por la Cofradía Santa Vera Cruz, que data del siglo XV, informa José Ignacio Gasco.