«Habrá que reformar la Constitución para reafirmarla, no para sustituirla»

Francisco Caamaño, en una imagen de archivo. :: E.C./
Francisco Caamaño, en una imagen de archivo. :: E.C.

El exministro de Justicia (2009-2011) defiende la vigencia de la Constitución y recuerda que el consenso logrado en 1978 era más complicado que el actual

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Francisco Caamaño (Cee, La Coruña, 1963) tiene claro que su verdadera vocación es la Universidad y por eso, cuando abandonó la primera línea política (fue ministro de Justicia en el último Gobierno de Zapatero) volvió a su Galicia natal para, tras recalar en el Parlamento autonómico hasta el año 2015, regresar a las aulas. «Mi vocación está en la universidad», insiste. Mañana (12 horas, Edificio Quintiliano de la UR) el catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de A Coruña, impartirá la XVII Lección sobre la Constitución que organiza el Departamento de Derecho de la Universidad de La Rioja.

- ¿Sigue siendo válida, 40 años después, la Constitución Española?

- No tengo ninguna duda. Es la primera Constitución de nuestra historia que escribe su propia historia. Ninguna antes consiguió garantizar una situación de convivencia democrática durante todo ese plazo de tiempo. Además, estos 40 años también nos dan la posibilidad de reflexionar sobre sus aciertos, su eficacia y sus errores. Reformarla, que es algo que habrá que hacer y que es necesario, es una decisión que hay que adoptar para reafirmarla, no para sustituirla. Cambiar lo que se pueda mejorar pero manteniendo el espíritu y sus orígenes.

«Hay un deterioro excesivo de lo institucional y no hay Estado ni Constitución sin respeto a las instituciones»«El 'Estatut' estuvo en vigor 5 años sin plantear ningún problema y vaya los que tenemos ahora»

- ¿Es ése es su gran valor?

- No hay que confundir lo antiguo con lo viejo. Hay cosas que se han quedado viejas y deben ser cambiadas, pero tiene el patrimonio y el valor que le dan los años. Ha permitido gobernar a partidos de derechas e izquierdas, tener referéndum, contar con un Tribunal Constitucional con sentencias mejores y peores... pero sobre todo permitir el entendimiento en un régimen de libertades que nunca tuvimos.

- ¿Sería posible hoy un consenso similar al del 78?

- En el horizonte político actual parece muy difícil un consenso básico para la reforma de la Constitución, pero más difícil era en el 77 con una UCD que era un reino de Taifas, con el PSOE, el PC... Les unió la ansiedad de pasar de una dictadura a una democracia y todos hicieron sacrificios. Siempre se pueden dar las circunstancias necesarias y no tenemos por qué descartarlo. La posibilidad de reformar la Constitución y de sentarse para ello hace que lo que parezca imposible se vuelva posible.

- Situación política extremadamente tensa, crisis en el CGPJ, desencanto social con ciertas resoluciones judiciales... ¿Cómo percibe todos esos fenómenos?

- Veo un deterioro excesivo de lo institucional y no hay Estado ni Constitución si no hay respeto a las instituciones. Alguna se nos está deteriorando en exceso. En todo caso no es un fenómeno exclusivamente español. También podemos mirar a Francia, Inglaterra, Alemania, y qué decir de EEUU. Los sustentos tradicionales del constitucionalismo liberal democrático comienzan a hacer aguas por alguna zona. Lo hace porque los mecanismos electorales y de legitimación no están participados por los ciudadanos o no creen tanto en ellos; porque la idea de opinión pública como elemento de la democracia se sustituye por las redes sociales; y porque hay un nivel de exigencia que nunca había existido. Eso hace que muchas personas se retraigan y no se incorporen a la política. Si a ello sumamos características propias como el independentismo catalán o la crisis, hay un desgaste preocupante desde la óptica del ciudadano.

- Habla del independentismo catalán. Usted estuvo en la primera línea de fuego en la elaboración del 'Estatut'. De aquellos polvos...

- Lo que había en el Parlamento en aquel momento era una bomba de relojería que tratamos de desactivar para que las Cortes lo pudiesen votar. Aquel Estatuto fue aprobado por la mayoría absoluta del Congreso y del Senado. Hay que tener en cuenta que los estatutos de autonomía no los hacen las comunidades autónomas, sino las Cortes Generales. Son los representantes del pueblo español quienes le dan un Estatuto a Cataluña y los catalanes dijeron que les valía. Si no entendemos esto no entendemos nada de lo que ocurre en nuestra democracia. Otra cosa es que un grupo de parlamentarios de un partido determinado recurriese y que el Tribunal Constitucional, en una guerra interna, dictara una sentencia. La consecuencia es que la situación se agrava. Algún importante líder del PP me decía que ojalá nunca hubiesen recurrido aquel Estatuto. Estuvo en vigor cinco años y no planteó ningún problema y vaya los problemas que tenemos ahora.

- ¿Cómo ve al Gobierno de Pedro Sánchez?

- Si existe el Gobierno Sánchez es porque la sociedad española no aguantaba más el Gobierno Rajoy. No lo soportaba un día más. Es un Gobierno en una situación difícil para su estabilidad y según vaya habiendo procesos electorales ese ritmo de tensión será cada vez más insoportable.

 

Fotos

Vídeos