«Hay que recordar a las víctimas que la única culpa es del agresor»

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Sentimiento de culpa, fobias, baja autoestima, miedo al contacto social, inseguridad... Esa es, explica Ana Angulo, del centro de psicología ADRA, la realidad en la que viven muchas de las víctimas de delitos sexuales. «Lo mejor es que empiecen a tratarse de inmediato, pero muchas víctimas buscan ayuda incluso años después».

Aunque las consecuencias puedan ser similares, cada caso es diferente. «A muchas mujeres les cuesta romper ese tabú. Todo depende de cómo lo hayan abordado, del apoyo social y familiar... Si empiezan a contarlo, facilitan mucho la recuperación. El problema llega cuando la agresión la comete alguien conocido, en la que no hay tanto fuerza física como chantaje o coacción. En estos casos el abuso suele ser repetido y cuesta más que la víctima empiece a contarlo».

«Los principales síntomas son los del estrés postraumático. Ansiedad, miedo, dificultad para dormir, revivir constantemente esa escena... En ocasiones van unidos a una baja autoestima, fobias a la intimidad, a conocer gente, a la relaciones sociales...». Y en no pocas ocasiones, la culpa. «Llegan a pensar que si no se hubiesen vestido así, si hubieran vuelto antes a casa.... Hay que recordarles que toda la culpa de la agresión es del agresor».

 

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