«Quizá ya no haga falta que los niños aprendan las tablas de multiplicar»

Carme Timoneda, en una visita anterior a La Rioja. :: Miguel herreros
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Carme Timoneda, en una visita anterior a La Rioja. :: Miguel herreros

La experta en neuropsicopedagogía interviene esta tarde en la UR en el curso 'Neurociencia en el aula', organizado por ANPE Carme Timoneda Psicóloga y doctora en Ciencias de la Educación

LUIS JAVIER RUIZ* LJRUIZ@DIARIOLARIOJA.COM LOGROÑO.

El currículum de Carme Timoneda es de esos que no tiene fin: profesora de Diagnóstico en Educación en la Universidad de Girona, fundadora y directora de la Unidad de Neuropsicopedagogía del hospital universitario de la capital catalana, presidenta de la Fundación Carme Vidal Xifre de Neuropsicopedagogía, directora de la investigación sobre Procesos Cognitivos y Emocionales, Neurología y Aprendizaje... Eso le convierte en una de las voces más autorizadas a la hora de defender la importancia de la educación emocional, del papel de los padres en esa labor y de la metamorfosis que debe abordar el proceso educativo para dar entrada a todos los avances científicos que pivotan en torno al conocimiento del cerebro. «Ya no hace falta que los niños aprendan la lista de los reyes Godos... ni las tablas de multiplicar. Hay que ayudar a que sean adultos con habilidades que los adapte muy bien al mundo». Esta tarde (17 horas, Edificio Quintiliano de la UR) interviene en el curso 'Neurociencia en el aula', que organiza ANPE Rioja y al que acudirán más de 200 docentes de la región.

- Viene a hablar de la neurociencia en las aulas. ¿Es ya una realidad en el sistema educativo?

- Creo que no, que se incorpora muy despacio y el motivo es que el conocimiento del cerebro y su funcionamiento es algo muy reciente. La educación, las aulas, la dinámica de la docencia y la formación del profesorado necesita tiempo para introducir cambios y conocimientos. Creo que este tipo de charlas y cursos son útiles para concienciar a las personas de que la práctica educativa debe tener una base científica. No solo para que mejore o no mejore el aprendizaje sino para ver que las técnicas que empleamos, los procedimientos tienen una base científica que va más allá de la experiencia cotidiana de cada uno de nosotros.

«Lo que hagamos en las aulas debe responder a los avances de los profesionales que estudian el cerebro»«No hay que insistir en aprendizajes para los que no está preparado el cerebro del niño»

- ¿Tiene fecha de caducidad el sistema actual de educación?

- No sé si tanto, pero sí espero que seamos coherentes y que aquello que hagamos en las aulas responda a los avances que logren los profesionales que estudian el cerebro, que es la base del aprendizaje y la conducta. ¿Cómo podríamos pensar que un mecánico pudiera trabajar sin conocer el funcionamiento de los motores? Los maestros, los psicólogos, los psiquiatras llevamos años haciendo lo que sabemos pero sin conocer nuestro motor. Ahora empezamos a conocerlo y eso va a provocar cambios en el sistema.

- Eso supondrá nuevas configuraciones de las aulas, de la legislación, cambios en los manuales...

- Sí. En todo caso creo que el cambio será más a nivel curricular, incluso político. Que los niños empiecen a leer y a escribir antes de los 6 años parece que, según los avances neurocientíficos, no es lo que les conviene. El cerebro está preparado para eso a partir, en términos generales, de los 6 años y en Infantil, en edades de 4 o 5 años, es mejor incidir en otro tipo de aprendizajes para que, desde los 6 años, empiecen a leer. No hay que insistir en aprendizajes para los que no está preparado el cerebro del niño y con los que lo único que podemos conseguir es que se bloquee. La neurociencia nos da más seguridad, más cientificidad a la hora de saber si lo que hacemos es lo que toca o no. Los profesores tienen un currículum marcado y eso genera presión en los maestros.

- ¿Es complicado trasladar todo esto al aula?

- Creo que no. El cerebro no es fácil de entender y nos queda aún mucho por descubrir. Lo que hace falta es motivación. Cuando doy cursos, hay profesores con muchos años de experiencia que están abiertos a incorporar este nuevo conocimiento y dicen que lo que les explicamos cuadra con su experiencia. Todo es cuestión de estar motivado.

- Y todos esos cambios, ¿cómo afectarán a los alumnos?

- Lo más importante es que avanzaremos en la calidad del nivel de preparación de los alumnos. No en cuanto a que sepan muchas cosas, a que acumulen muchos conocimientos. Todo ha cambiado y no necesitamos conocer las mismas cosas que hace 20 años. Hay que ayudar a los niños a que se conviertan en adultos con habilidades que les adapten muy bien al nuevo mundo y a los cambios que se están registrando. Que sean personas con valores, críticos, con más cultura y que sepan desenvolverse mejor en el mundo. No hace falta que los niños aprendan la lista de los reyes Godos ni las tablas de multiplicar, que no está mal, pero es cuestión de revisar qué es aquello que conviene que conozcan.