«Puse mi cargo a disposición de Asaja y se decidió mi continuidad por unanimidad»

Javier Rubio. /Juan Marín
Javier Rubio. / Juan Marín
Javier Rubio / Pte. ARAG-Asaja

Javier Rubio replica a su exvicepresidente que el comité ejecutivo, presidido por el propio Agustín Del Campo, avaló su permanencia al frente del sindicato

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

«Si estoy aquí es porque me lo ha pedido mi junta directiva y mucha gente de ARAG-Asaja». «Agustín del Campo [vicepresidente expulsado por su pertenencia a Avira] ha hecho mucho daño al sindicato y ha mentido descaradamente».

Así contextualiza Javier Rubio, presidente de ARAG-Asaja, esta entrevista en la que replica a su excompañero -que aseguró en una información previa que le retiró su apoyo cuando supo que, tras recibir siete hectáreas de viñedo en el 2016, el hijo de Javier Rubio había acreditado tierras para recibir otras 14 en el 2017-: «El comité ejecutivo, presidido por el propio Del Campo como vicepresidente porque yo lógicamente me ausenté, refrendó mi cargo por unanimidad cuando informé de que mi hijo se presentaría de nuevo a la convocatoria del 2017», asegura Rubio.

- Nuevas plantaciones que parece ha denegado la Consejería de Agricultura por presunto incumplimiento de las condiciones...

- El expediente está pendiente todavía en el Consejo Consultivo, pero tengo claro que mi hijo cumple la norma y, si hace falta, será un juez el que determine quién tiene razón.

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Mi hijo, aunque está estudiando, está activo en la agricultura como saben todos, incluida la Consejería: lleva dos años y medio pagándose la seguridad social agraria, tiene 250 horas acreditadas de cualificación, tiene tierras, arrendadas a su padre como todos, maquinaria... ¿Qué es lo que no cumple? Si mi hijo no cumple, no cumple nadie. Su problema o es que su padre tiene tierra o que es el presidente de Asaja...

-¿Quiere decir que la Consejería actúa con discrecionalidad?

- Quiero decir que mi hijo cumple como cualquier otro al que sus padres les alquilan las tierras, hecho absolutamente generalizado en esta región. Y, si es así, no sé si el problema es que tiene demasiadas tierras o, simplemente, que es mi hijo.

- ¿Se arrepiente de haber ayudado a su hijo a pedir plantaciones cuando ARAG-Asaja estaba denunciando una normativa injusta?

- No puedo estar orgulloso de participar en cosas que sabes que están mal hechas, pero soy agricultor y empresario y mi hijo quiere dedicarse a esto. El relevo generacional en mi casa es real y no estoy orgulloso pero no me arrepiento de nada. Cualquiera que me conoce a mí o a mi hijo sabe cómo se trabaja en mi casa.

- ¿Se plantea dimitir?

- No. Ya puse el cargo a disposición del sindicato y por unanimidad se decidió mi continuidad. Habrá un congreso en el futuro y, entonces, tomaré la decisión que tenga que tomar.

- ¿Dijo usted que «por sus cojones» se aprobarían los rendimientos de campaña del año pasado como denunció Agustín del Campo?

- No. La expresión la utilicé, en una comida entre agricultores, cuando en aquella cena de Zarratón me exigieron que quitara a Gonzalo Pastor, viticultor y bodeguero de La Rioja Baja que habían elegido sus compañeros de la zona, como vocal del Consejo Regulador. Me negué en redondo porque reúne el perfil y porque le habían elegido sus propios compañeros.

-¿Y qué paso con los rendimientos del año pasado?

- La decisión de apoyar el 115% la tomaron la junta directiva y el comité ejecutivo. Yo de nuevo me ausenté de las votaciones. Se adoptó una decisión que beneficiaba a la mayoría, como se ha demostrado. Hace dos años apedreó en Aldeanueva y el Consejo obligó a tirar uva a agricultores que en las parcelas dañadas no llegaban al 40%.

El año pasado con la piedra en Tudelilla pasó lo mismo... En esta ocasión, hubo una helada muy fuerte en La Rioja Alta y se tomó la mejor decisión posible, generosa también con los agricultores de esa zona.

- Dice Del Campo que no quisieron votar en una comisión del vino porque hubieran perdido...

- Tampoco es cierto. En Asaja desde hace años se deja margen a los vocales para negociar. Hubo una reunión, a la que vinieron agricultores y familias enteras para reventarla. Era imposible votar porque faltaba gente de otras zonas y, de hecho, en Asaja nunca se ha votado, sino que se toman las decisiones por consenso y se marcan unas líneas que luego permiten a los vocales negociar. Pretendían imponer su criterio, con una encerrona, y por eso tomó la decisión la directiva.

- ¿Por qué ha expulsado a su vicepresidente y al resto de miembros de la junta directiva de Avira?

- Por falta de lealtad, más que a mí, al propio sindicato como se ha demostrado. Cuando se constituyó Avira, la dirección tramitó un expediente de expulsión porque no podían pertenecer a una nueva organización agraria y, al mismo tiempo, a Asaja. Yo paré el expediente y me reuní con ellos: aseguraron que Avira era una asociación para defender costumbres e identidades de la comarca y que no chocaría nunca con Asaja, pero volvían a mentir.

La gota que colmó el vaso fue la nota difamatoria contra mi persona y, especialmente, contra un trabajador ejemplar del sindicato, lo que ha dolido mucho internamente. Les hemos demandado por ello y, tras no retractarse en el acto de conciliación, el asunto llegará a los tribunales. Cuando Agustín del Campo dice que he ido quitando a los históricos del sindicato para poner 'empleados dóciles' vuelve a mentir. De hecho, los 'históricos', como él dice, han apoyado su expulsión. También miente cuando dice que Asaja es una 'oficina de colocación'. Asaja elige a los mejores, y si además tienen vinculación al sindicato, pues mejor. De hecho, su sobrino trabajó aquí y él mismo hizo la recomendación. Era un buen chaval, profesional, y se marchó cuando decidió porque quiso ir a otro sitio. Hace falta tener cara dura para decir eso cuando Asaja acogió a su propio sobrino.

- ¿Teme una ruptura, un cisma, con La Rioja Alta o parte de ella?

- No lo creo. Hacemos reuniones continuamente por zonas. Rioja es lo que es por la unión de todos, no por la supremacía de unos pueblos o zonas sobre otras. ARAG-Asaja defiende esta tesis y estamos para sumar, no para dividir. No se ningunea ni se minusvalora a La Rioja Alta. En nuestro comité hay más gente de Logroño para arriba que de Logroño para abajo. Del Campo debería reflexionar cuando, por unanimidad, se apoya su expulsión. Ha hecho mucho daño a ARAG-Asaja.

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