¿Se puede perder un millón en un minuto a las cartas?

Se puede. Vaya que sí se puede. Uno de los entonces jóvenes de San Millán de la Cogolla lo vio en vivo y en directo y todavía deja traslucir una mueca de asombro al recordar el episodio de los naipes. «Como teníamos mucho tiempo libre, solíamos jugar a las cartas. Se jugaba mucho. Se jugaba fuerte. Yo vi a un español perder un millón de pesetas (6.000 euros al cambio actual) con otro español... ¡en un minuto!

-¿En un minuto?

-Lo dicho: en un minuto.

Y cuando no había cartas, había bebida; a veces hasta de más: «Una vez, un borracho se cayó al agua y estuvimos tres o cuatro horas buscándolo».

-Hasta que apareció el cadáver... me figuro.

-No, no, si el tipo estaba vivo. Borracho, pero vivo.

Y cuando no había cartas ni bebida, estos grumetes de secano entretenían los momentos de asueto viendo películas italianas, hechizados con los encantos del mito nacional Sofía Loren, con su empaque de mujer de rompe y rasga, o disfrutando con esos filmes del denominado neorrealismo tan hermosos que no tardaban en atraparles y zarandearles y agitarles hasta dejarles al borde del clímax más placentero y sedante. Y no solo eso, sino como las películas eran italianas y la mayoría de la marinería eran italianos, los jóvenes de San Millán de la Cogolla acabaron por entender ese idioma, un idioma que es primo carnal del español que nació en los monasterios hace ya muchos años. Una montonera de años.

Unos mil años o así.

Sí, sí, por ahí.

O igual más.

 

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