El proyecto Alasca intensifica su trabajo de atención a las personas que duermen al raso

L.J.R. LOGROÑO.

Mientras la ciudad duerme, el equipo de noche del Proyecto Alasca recorre las calles. Saben dónde tienen que ir, cuáles son los espacios preferidos de las personas sin hogar para dormir a cielo abierto. A lo largo de los años han forjado una relación más o menos estrecha en la que los primeros les invitan a acudir a alguno de los recursos que ofrecen un cobijo durante la campaña 'Ola de frío' (que se extenderá hasta el 31 de marzo). El ofrecimiento, explica David Sáez, uno de los responsables del programa municipal en el que trabajan nueve personas, no siempre es aceptado. «Muchos nos explican que están mejor en la calle, que se tapan con las mantas y no pasan frío. Insistes, insistes y en ocasiones te dicen que ya mañana se pasarán», asegura. «El programa funciona todo el año pero durante el invierno se activan más recursos. Hay 12 plazas en un centro de la calle Los Baños (que funciona entre las 21 y las 8 horas) y el Albergue Municipal es más flexible a la hora de acoger a la gente si hay disponibilidad», detalla.

Las salidas nocturnas, dice, «son más frecuentes» y las caras que encuentran son, más o menos, siempre las mismas. «En Logroño hay entre 10 y 15 personas que de manera habitual están durmiendo en la calle o en los cajeros. Luego hay gente que está de paso por la ciudad y que quizá no son conscientes de todos los recursos que tienen a su disposición. Se les explica y si lo desean se les acompaña hasta alguno de los alojamientos habilitados». Estos últimos son los más predispuestos a aceptar esa ayuda, asume. Y a todos ellos hay que sumar los que pasan las noches en alguna de las chabolas de la periferia de la capital.

En caso de que no deseen dormir bajo techo siempre «se valora su necesidades», dice Sáez. Así se estudia la necesidad de ofrecerles vales para la Cocina Económica o facilitarles mantas para que no pasen frío».