El profesor empleó una «estrategia de humillación y degradación» con el alumno para poder hacer con él «lo que quisiera»

Exterior del colegio Gaztelueta, en Lejona, donde supuestamente se produjeron los abusos /EL CORREO
Exterior del colegio Gaztelueta, en Lejona, donde supuestamente se produjeron los abusos / EL CORREO

Los psiquiatras del alumno dan total verosimilitud a su relato de abusos sexuales en Gaztelueta | «Estuvo dos años sometido», han afirmado

KOLDO DOMÍNGUEZ

A lo largo de los últimos siete años hasta tres profesionales han atendido a Juan C. de las graves consecuencias psicológicas que le generaron los supuestos abusos sexuales a los que le sometió uno de sus profesores -J.M.M.S., logroñés de 42 años-, en el colegio Gaztelueta de Bilbao. Los tres han comparecido este martes, a petición de la Fiscalía, en el juicio que se sigue contra el docente. Y todos ellos han dado «absoluta veracidad» al relato del joven, que presenta un claro «síndrome de estrés postraumático» como consecuencia de las agresiones sufridas. «Ninguna otra serie de hechos podría haber generado la clínica que presentaba el muchacho».

Terapeuta de Juan C. desde hace siete años, el experto ha relatado de forma profusa el «infierno» que el joven pasó en sus últimos años de estancia en Gaztelueta, donde «durante dos años estuvo sometido a la llamada arbitraria de su tutor y autoridad» para que fuera a su despacho «y le hiciera las prácticas sexuales» por las que está siendo juzgado. Para llegar a ese «terrorífico» escenario, según Viar –, el docente empleó una «clara estrategia de humillación y degradación» del joven.

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En esa «dinámica» se enmarcarían las «burlas» y desprecios que le hacía en clase, que desembocaron a su vez en el acoso escolar al que le sometieron algunos compañeros de clase. Con ello logró «romper sus defensas y quebrar su autoestima», así después poder «hacer con él lo que quería». Viar incluso ha hablado de un proceso de «tortura». Decenas de tutorías a solas en el despacho del docente, en las que «era imposible que hiciera la mínima resistencia o se rebelara» al profesor, que trató su cuerpo como un objeto para «poder manipularlo». «Quedó reducido a ser un mero objeto del goce y servicio del otro, un objeto sin derechos», ha descrito.

«Triada de síntomas»

Cuando Viar vio al joven por primera vez tenía 15 años, aunque «aparentaba 12». Según él, presentaba la «triada de síntomas» característicos de una víctima de abusos sexuales: «temor, culpa y vergüenza». Eso le llevó, a su entender, a ocultar lo sucedido durante años y no desvelar a nadie, por ejemplo, que el profesor le penetró con objetos hasta 2015. De hecho, fue este especialista el que recomendó a la familia que no acudiera antes a la Justicia porque el adolescente no podría haber «soportado» un juicio. Lo hizo finalmente al llegar a la mayoría de edad para demostrar que estaba dispuesta a «luchar por su dignidad». «Es un enfermo, no un caradura», ha asegurado Viar.

El psiquiatra ha declarado que él no tuvo nunca ninguna duda del relato del joven. Cree que es «absolutamente inverosímil» que un niño de su edad pudiera inventarse los hechos denunciados, ni «mantener» durante tanto tiempo un relato inventado. «En los hechos traumáticos no se contradice ni se equivoca. Confunde algún detalle circunstancial, pero no el resto», ha matizado.

Tanto Viar, como las otras dos profesionales que han comparecido en la sesión de este martes han descartado que el estado de Juan C. se deba a brotes psicóticos, una fabulación, a falsos recuerdos, a que los propios profesionales que le trataron le indujeran su relato o una enfermedad mental previa.

La psiquiatra de Osakidetza que le atendió cuando surgieron los primeros síntomas en el año 2011 ha dejado claro que «no tuvo duda ninguna» de que se encontraba ante un síndrome de estrés postraumático que venía de un «hecho real». Los especialista han destacado que los abusos sexuales y el acoso escolar inicial en Gaztelueta permanecieron ocultos hasta que un posterior ciberbullying «desencadena una angustia terrible» que genera sus episodios de fobia y terror a salir de casa, ha detallado la psicóloga Araceli Medrano.

Esta especialista atendió a Juan C. a petición de la familia. A su entender, el profesor puso en marcha las burlas y la ridiculización en clase para «enmascarar» lo que sucedía en el despacho, hechos que el joven «no ha podido inventarse». «Su discurso es coherente en el tiempo», ha insistido en la vista. «Es importante, de justicia, y necesario que salga la verdad», ha añadido.

Hipótesis de falsos recuerdos

La defensa del profesor, por su parte, ha aportado el testimonio de una perito navarra experta en 'psicología del testimonio', que ha admitido que el 'caso Gaztelueta' es de los más difíciles a los que se ha enfrentado debido a sus «especial complejidad». Tras analizar toda la documentación aportado en fase de instrucción, incluidos los testimonios de los diferentes expertos, ha asegurado que ella cree que el joven «ni ha inventado los hechos ni miente», pero que su «principal hipótesis» es que el joven ha generado un «falso recuerdo» a raíz de los episodios de acoso escolar que sufrió en Gaztelueta.

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