Los profesionales de Salud detectan cada año un centenar de casos de violencia de género

Los profesionales de Salud detectan cada año un centenar de casos de violencia de género

De las 99 víctimas ya confirmadas en este 2018, había 9 embarazadas y una decena de adolescentes

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

Sin armamento sofisticado ni más uniforme que su bata blanca, los profesionales de la salud riojana se han erigido en la primera fuerza de choque en la batalla contra la violencia de género, una lacra que se ha convertido, además de un drama diario para miles de mujeres, en un problema sanitario de primera magnitud.

Con una intensa formación reforzada de modo constante, la implicación de la mayoría de médicos, enfermeras, matronas y trabajadoras sociales y cientos de horas de escucha y atención, los frutos no han tardado en llegar: cada año, el personal del sistema público de salud de La Rioja, tanto en Atención Primaria como Especializada, detecta más de un centenar de casos de mujeres maltratadas, algunos evidentes por las marcas, pero muchos de ellos tan invisibles que ni la propia paciente es consciente de haberse convertido en una víctima.

En lo que llevamos de año, desde el 1 de enero hasta el 20 de noviembre, la cifra de dramas destapados por la sanidad riojana se eleva ya a 99 casos confirmados, a los que se podrían sumar algunos de los 15 que, de momento, figuran como 'sospechas de violencia de género'.

Aunque en La Rioja existe desde el año 2004 un programa integral para la detección y abordaje de este tipo de violencia contra la mujer desde el sistema sanitario y en el 2010 se aprobó el segundo protocolo en esta materia, el impulso definitivo se produjo en el 2016 con la inclusión de este capítulo en el Plan de Salud y la constitución de la comisión técnica sanitaria contra el maltrato, un grupo integrado por una veintena de profesionales y, a la vez, por diversas subcomisiones de Atención Primaria y Especializada -Urgencias, Ginecología, Salud Mental, Pediatría...- que dirige o supervisa Manuel Olivares, jefe de Atención Sociosanitaria, y coordina la trabajadora social María Antonia Aretio, con la formación como eje clave.

«En Salud estamos preparados para que vengan a nosotros porque a día de hoy ya no nos ceñimos a lo puramente biologicista de los daños físicos, porque hay muchos profesionales que pueden prestar un apoyo biopsicosocial, como las trabajadoras sociales», resume Manuel Olivares.

Estamos preparados para atenderlas y apoyarlas y nuestro mensaje es te podemos ayudar, hay salida» Manuel Olivares Jefe de Atención Sociosanitaria «

Está presente en todos los centros de Atención Primaria y engloba a médicos, enfermeras, matronas y trabajadoras sociales y en la Especializada están casi todos los servicios, especialmente en el ramillete de unidades diana, como son Urgencias, Ginecología, Pediatría y Salud Mental.

«Se ha invertido mucho en la formación de los profesionales sanitarios y sociosanitarios, también en el personal del departamento de informática, y se va a seguir haciendo. Formación en violencia de género había habido siempre, pero siempre era voluntaria y este impulso ha supuesto una preparación más dirigida para disponer de referentes en esta materia en todos los centros sanitarios de La Rioja.

Más efectividad y más casos

«Hay un aumento del número de casos, pero no porque haya más episodios de violencia doméstica sino porque se han mejorado los protocolos de detección gracias a la formación», resalta el jefe de Atención Sociosanitaria. Con 94 casos detectados en el 2016 y 112 el pasado año, en los once primeros meses de este 2018 la cifra ya ronda el centenar, en concreto los 99 mencionados, 52 de ellos gracias a la labor de Atención Especializada y los restantes 47 en Primaria. Además de que nueve de las víctimas estaban embarazadas en el momento de la detección del maltrato, las estadísticas de la Consejería de Salud ratifican una de las alertas lanzadas por todos los expertos: la violencia de género afecta cada vez a mujeres más jóvenes. De hecho, 10 de las víctimas eran adolescentes o casi, entre 14 y 19 años, otras 17 tenían entre 20 y 24 y 15 más entre 25 y 29. La víctima de más edad, desvelada en Atención Primaria, se ubicaba en la franja de 65 a 69 años.

Con 57 de las 99 víctimas de nacionalidad española, por tipos de maltrato se contabilizaron 88 físicos, 71 psicológicos y 12 sexuales. Por situación laboral, 57 de las pacientes no percibían remuneración alguna, detalla Olivares que incide en que no hay un perfíl de víctimas, pero sí hay mayores factores de riesgo en aquellos grupos marginales, entre los que destacaríamos la población rural, la discapacidad y las minorías étnicas».

Además de la detección, la labor de los profesionales sanitarios se vuelca en tratar de entender la psicología de la mujer ante lo que está viviendo. «Hay criterios para evaluar el riesgo y si éste es inminente hay que intervenir, pero muchas veces no ocurre y la mujer no está preparada y se vuelve atrás, a menudo porque no se siente víctima al haber normalizado lo que le está pasando. Ante eso, nuestra labor desde Salud es despertar su conciencia y transmitirle que hay un modo de salir. Hay muchos casos de estos y lo primero que tenemos que lograr es que se dé cuenta de que no es normal lo que está sufriendo y que no tiene por qué soportarlo», remacha el responsable de la comisión técnica contra el maltrato.

Un espacio privilegiado

«Lo que se ha pretendido con la formación es que los profesionales se pusieran las gafas para ver estas cosas, de tal manera que cuando una mujer acude repetidas veces con síntomas inespecíficos que se mantienen en el tiempo -«No me encuentro bien, no duermo por la noche, tengo ansiedad...»- indaguen si puede haber un problema de violencia de género o maltrato a través de una escucha activa y de preguntas abiertas pero sin juzgar y siempre dejando el vínculo abierto e insistiendo en que no nos molesta que vuelva a hablar con nosotros o con el profesional que se sienta más cómoda, porque muchas veces la detección es por parte de una enfermera», resume Olivares, que defiende que es «una labor en la que si nos hay riesgos, tiene que acometerse sin prisas y citando a la mujer para sucesivas consultas porque una mujer no se puede abrir en los minutos que dura una consulta habitual».

La preparación de los profesionales, cuya formación en aspectos como la prevención de la violencia en todos los ámbitos sociales, la detección de casos de maltrato, la atención a la persona maltratada y aspectos jurídicos se ha reforzado constantemente desde la Consejería de Salud, han convertido al sistema público sanitario regional, gracias a su universalidad, accesibilidad y confianza, en un eje clave en esta lucha. «Todos pasamos por aquí y seguiremos pasando, por lo tanto es un espacio privilegiado para atenderlas y acompañarlas en todo su proceso de maduración para superar la crisis del modo que sea necesario. Nuestra labor es detectar, acompañar y mucha escucha activa al principio y luego, en los momentos críticos en los que la mujer duda, orientarla sobre dónde puede recibir atención psicológica o del tipo que sea, y apoyarla en la decisión que tome. No podemos presionarla, el mensaje sería te podemos ayudar, hay salida», explica Olivares, para remachar: «Salud llega a todos los sitios y es el espacio adecuado y próximo donde las mujeres pueden ir a pedir ayuda porque estamos preparados para ello, las vamos a acompañar en todo su proceso y vamos a respetar su decisión final».

Un referente nacional

El sistema implantado en La Rioja es un referente a nivel nacional y así se ha reconocido recientemente con el premio Buena Práctica del Sistema Nacional de Salud que el pasado octubre otorgó el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social a la iniciativa Grupo comunitario contra la Violencia de Género puesta en marcha por la consejería que dirige María Martín en la zona básica de Salud de Nájera y dirigida a escolares y a sus familiares. «Se logró la implicación de todos, pero lo fundamental fue que se logró la de los jóvenes, la de los institutos de Educación Secundaria; se enorgullece Olivares.