El primer zarpazo del invierno: máximas de 6 grados el viernes y riesgo de nevadas
La Aemet alerta de la llegada de una masa de aire muy frío que desplomará los termómetros desde mitad de semana, con registros de hasta 6 bajo cero en la sierra riojana, y nieve a 400 metros de altitud
Queda más de un mes para el desembarco oficial del invierno, pero el primer aviso parece estar aquí para borrar de raíz un otoño suave que en las últimas jornadas se ha disfrazado de primavera en la comunidad, con temperaturas extraordinariamente cálidas, especialmente en las máximas, en el entorno de la veintena de grados en la mayoría de las jornadas, y con mínimas que en varias ocasiones no han descendido de los 10 grados.
Tras el paso en los últimos días de la borrasca Claudia, que apenas ha impactado en La Rioja y que este lunes daba sus últimos coletazos después de sembrar de lluvias torrenciales y vientos huracanados gran parte de la geografía nacional, parece que la tregua de un noviembre templado, con temperaturas impropias de un otoño avanzado, toca a su fin. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) anuncia un cambio radical inminente que empezará a notarse a partir de este martes y que empeorará, especialmente, en las jornadas de jueves, viernes y sábado. «Llegan temperaturas invernales, más bajas de lo esperado para la época. Una masa de aire de latitudes altas, muy fría, llegará a España en los próximos días», señala la Aemet, en sus avisos, «causando que las temperaturas bajen progresivamente y que veamos heladas a partir del martes, que se extenderán e intensificarán los días siguientes», alertaba su primer anuncio en el arranque de la semana.
A la espera de próximas actualizaciones en los pronósticos oficiales, los augurios actuales aconsejan sacar del armario las prendas de plumas, el gorro, la bufanda y los guantes. En especial para la segunda parte de la semana. Según anticipa la Aemet, los termómetros se desplomarán en toda la región a partir del jueves, un día en el que se prevén lluvias, que podrían dar paso al día siguiente a las primeras nevadas de un invierno que aún no ha comenzado. La cota de nieve descendería hasta los 400 metros de altitud en el arranque del fin de semana. En Logroño, el mercurio bajará hasta 1 grado de mínima el jueves, a cero grados el viernes y hasta los 2 el sábado, con máximas de entre 6 y 9. Una situación muy similar se registrará tanto en La Rioja Baja -las mínimas oscilarán en Calahorra entre 1 y 3- como en La Rioja Alta, con registros bajos de entre cero y dos al amanecer en Haro. El ambiente más gélido, como es lógico, se dejará sentir en la sierra riojana, donde se pronostican mínimas de hasta seis bajo cero, con jornadas, como la del viernes, en la que el mercurio será incapaz de situarse en positivo, en localidades como Lumbreras o Villoslada de Cameros.
Atrás quedan así dos semanas de noviembre en el que La Rioja ha disfrutado de un inusual veranillo. La media de las máximas hasta este lunes, todavía con registros provisionales, se situaba en 17,5 grados, 3,7 por encima de la temperatura histórica de este mes en la estación de la Aemet en Logroño-Agoncillo (13,8). Aunque de forma más modesta, la media de las mínimas, fijada en 7,7 grados, también ha superado a los 5,3 que indican las estadísticas de noviembre. La temperatura media del mes señala ahora mismo 12,6 grados, 3,1 por encima de los registros medidos por la Aemet en este mes, 9,5.
Fin a un trimestre de sequía
Por lo demás, los primeros 17 días de noviembre han logrado romper la sequía que azotó a la comunidad en el trimestre anterior. A falta de casi medio mes por consumir, la primera quincena ha dejado 32,9 litros por metro cuadrado en la estación meteorológica de Logroño-Aeropuerto, que acredita una media histórica de 40 litros por metro cuadrado en el conjunto del penúltimo mes del año.
Las lluvias caídas con más generosidad en la primera semana -9,3 litros el día 5 y 17,6 el 7-, a las que hay que sumar los 5,5 del pasado sábado, día 15, han quebrado una preocupante tendencia iniciada en agosto, con solo 2,8 litros por metro cuadrado y 18,2 por debajo de la media histórica (21), que se extendió en septiembre, 4,4 (26) y se ratificó en el pasado octubre, con apenas 5,6 litros por metro cuadrado en precipitaciones frente a los 37 esperables.
Pese a todo, los cuatro pantanos que en la región gestiona la Confederación Hidrográfica del Ebro no presentan todavía los indicadores deseables. Este lunes, con un total de 67,633 hectómetros cúbicos, la reserva hídrica riojana se encontraba al 36,97% de su capacidad total, fijada en 182,923 hectómetros cúbicos, 14,957 por debajo del dato que se registraba un año atrás, 82,59, e inferior también en 9,895 a la media de los últimos cinco años.
Mansilla, con 20,407 hectómetros cúbicos, está al 30,1% de su capacidad total tras ganar en la últimas semana 0,222. Hace un año albergaba 36,709; es decir, 16,301 más. Pajares, con 15,886, se encuentra al 45,1%, y ha perdido en los últimos siete días 0,581. Doce meses atrás contaba con 18.710 hectómetros cúbicos, 2,824 más que hoy. El González Lacasa, aporta a la reserva de agua regional otros 6,819 hectómetros cúbicos (20,7%). Aunque ha ganado en la última semana 0,036, tiene hoy 7,830 menos que hace un año, cuando sumaba 14,649. Finalmente, Enciso, al 52,1% de su capacidad máxima, alberga en sus entrañas 24,521 hectómetros cúbicos, 0,080 menos que el pasado lunes, pero 11,999 más que doce meses atrás (12,522) cuando el embalse aún no estaba a pleno rendimiento.