Presa en reparación

La presa de Leiva, ayer, desembalsando agua para poder acometer la reparación. :: justo rodríguez/
La presa de Leiva, ayer, desembalsando agua para poder acometer la reparación. :: justo rodríguez

Los agricultores de la zona no temen la falta de riego y creen que la bajada de caudal podrá recuperarse cuando terminen las obras Una fisura en el embalse de Leiva obliga a desembalsar agua

DIEGO MARÍN A. LEIVA.

El nivel de agua de la presa de Leiva ha bajado 4 metros en los últimos días y está al 45%. La razón es que se ha detectado una fisura en la estructura que debe ser reparada mediante la inyección de cemento. Por este motivo en los últimos días se ha procedido a desembalsar agua como medida preventiva. La presa se construyó en 1995 para regular el caudal del río Tirón, controlar sus crecidas y abastecer de agua de riego a los cultivos de la cuenca.

Según ha informado el Gobierno de La Rioja a Diario LA RIOJA, se invertirán más de 180.000 euros para reparar, en octubre, «una filtración de agua en su margen izquierda, aguas abajo del dique». En concreto, se realizarán «inyecciones de impermeabilización y drenaje de la propia presa, labores habituales en estas infraestructuras y que se realizan con carácter periódico».

LAS CIFRAS

4
metros es lo que ha bajado el nivel del agua en la presa de Leiva.
180.000
euros para impermeabilizar y reparar la filtración de agua.

Aunque el nivel de agua de la presa es ahora «inusualmente bajo», esto «no impide garantizar los caudales tanto para riegos como el caudal ecológico del río», ha asegurado la dirección de explotación de la presa. En la zona de Leiva y Tormantos, términos municipales en los que se encuentra el embalse, se cultiva, sobre todo, cereal y pimiento. El cereal ha empezado ya a ser cosechado, pero el pimiento no se recogerá hasta dentro de un mes. David Barahona, agricultor de Leiva, se mostraba ayer tranquilo con el desembalse de agua, no temía quedarse sin agua de riego para las próximas semanas. «El problema no va a ser la falta de agua sino la climatología. El río baja normalmente y, en cuanto se arregle la presa, se volverá a recoger agua», explicaba Barahona. En cuanto a esta campaña, el agricultor riojalteño describía que «hemos tenido mucho frío y hasta ahora no ha habido calores extremos, eso a la vegetación le ha costado».

Una opinión parecida tienen en Conservas El Chato, también de Leiva. Una de sus responsables, Bárbara, explicó que «menos agua hubo el año pasado con la sequía y hubo buena cosecha de pimientos». «Realmente nos afecta poco la bajada del caudal de agua porque 4 metros se pueden recuperar, nos puede afectar más un temporal», advirtió.

En septiembre del 2017 la presa de Leiva se encontraba en su mínimo histórico (19,5%), por lo que se decidió desembalsar el caudal mínimo. Unos meses después la situación se revertió ya que en febrero se desembalsó agua sobrante.

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