El precio del rescate del Estado de las Autonomías: más de 213.000 millones

En 2012, la crítica situación financiera a la que habían llegado regiones como Cataluña y la Comunidad Valenciana hicieron saltar las alarmas. Tras muchos años gastando sistemáticamente muy por encima de sus posibilidades, la crisis desnudó sus cuentas y el endeudamiento financiero acabó acorralándolas. Se les cerraron los mercados ordinarios de deuda -los inversores no se fiaban- y el Estado tuvo que acudir en su auxilio. Cataluña y la Comunidad Valenciana eran los casos más extremos, pero no las únicas autonomías en dificultad. Y con ese panorama, el Gobierno central puso en marcha los Mecanismos Extraordinarios de Liquidez (MEL), con el FLA como «buque insignia». El Estado pasaba a ser el prestamista, la tabla de salvación financiera de las autonomías en peor situación y -para el resto- una ventajosa forma de seguir endeudándose para digerir los recurrentes números rojos del sector público. Desde que se crearon los MEL, en 2012, hasta la fecha el Estado ha inyectado por esta vía un total de 213.752 millones de euros en forma de ventajosos préstamos. El grueso de todos esos fondos ha aterrizado en la Generalitat catalana (68.847 millones), la Comunidad Valenciana (46.312 millones) y la Junta de Andalucía (32.964 millones de euros). Entre las tres han acaparado prácticamente el 70% de todo ese dinero inyectado por el Estado en las autonomías a través de los MEL.

 

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