PODEMOS VUELVE A ENZARZARSE

La situación de las trabajadoras que denunciaron acoso laboral enfrenta de nuevo al grupo parlamentario y a la dirección regional

JAVIER CAMPOS LOGROÑO.

La situación de las trabajadoras que denunciaron la existencia de episodios de supuesto acoso laboral a raíz de los cuales el partido morado abrió un expediente para esclarecer los hechos vuelve a poner de manifiesto que la guerra en La Rioja no sólo está abierta sino que se recrudece por momentos. Casi a diario, Podemos vuelve a enzarzarse... con Podemos.

El conflicto entre la mayoría del grupo parlamentario y la dirección regional no para y estos días regresa a la luz a cuenta de las citadas dos trabajadoras, que ya no volverán a desempeñar sus funciones en el que hasta ahora había sido su lugar de trabajo: el Parlamento regional. El viernes fue el primer día con sus 'nuevas condiciones'.

Según fuentes consultadas por Diario LA RIOJA, el grupo parlamentario ha optado por 'prescindir' de sus servicios basándose en que ambas fueron subrogadas por el partido como «medida preventiva» y, por tanto, a día de hoy no ven sentido a mantenerlas en sus puestos siendo preferible recolocarlas dentro de la organización, de quien dependen contractualmente. Una situación con diferentes versiones según las partes interesadas y que debería tener fin con la resolución del expediente, prevista para los próximos días según las mismas fuentes.

El origen del caso en concreto se remonta al pasado marzo, cuando trascendía el expediente interno abierto para determinar o no la existencia de acoso laboral hacia empleados del grupo parlamentario en La Rioja. De acuerdo a la comunicación oficial de entonces, la decisión se producía tras los diversos informes y comunicaciones trasladados por los afectados ante la dirección nacional del partido.

Nadie quiso ayer hacer declaraciones al respecto, pero queda de manifiesto que las medidas preventivas mientras se aclaraba la situación no han dado el resultado esperado. De hecho, y tras conocerse el caso, el partido en Madrid estableció un protocolo para que las «comunicaciones» entre las trabajadoras y los cuatro diputados regionales de Podemos fuesen «gestionadas» por la propia organización con la supervisión de un delegado nacional.

«Esta medida preventiva temporal se toma con carácter excepcional y provisional con el fin de evitar cualquier situación de riesgo sin que suponga en ningún caso alteración de tareas, cargas o ritmos de trabajo habituales y sin que tenga carácter de modificación sustancial de las condiciones de trabajo», puede leerse en la misiva que remitió Podemos a sus trabajadoras. Esa fue la idea en abril, a la que se unió la subrogación contractual con la organización que finalmente ha derivado en el 'plante' del grupo parlamentario ante la dirección regional.

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