«No podemos seguir poniendo parches al acceso docente»

«No podemos seguir poniendo parches al acceso docente»
Sonia Tercero

Fernández Morante aboga «por buscar un sistema que permita medir competencias y no conocimientos, debe ser una prueba eminentemente práctica»

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

La presidenta de la Conferencia de Decanas y Decanos de Educación es clara: «La profesión docente debe ser revisada y renovada para elevar su prestigio social y mejorar la cualificación de los profesionales a los que formamos y que después se encargarán de formar a la nueva ciudadanía». Pero no vale cualquier reforma, debe ser integral. «No podemos seguir poniendo parches», explicó este viernes a los medios de comunicación durante la Conferencia de Decanos de Educación que se ha celebrado en la Universidad de La Rioja. Esa reforma comenzaría «con la revisión de la oferta de plazas de nuevo ingreso en estos títulos para seleccionar a los más idóneos, es decir, no solo a los que mejores notas de corte tienen, sino a los que sean capaces de acreditar determinadas aptitudes y habilidades. Aptitudes vinculadas a la gestión de la diversidad, de la igualdad, al rigor académico, al compromiso social o con la democracia, por ejemplo».

Esa, explicó, sería una primera fase de una revisión integral que también tendría que alcanzar al actual sistema de oposiciones, modelo que los decanos creen anticuado a la par que ineficaz a la hora de seleccionar a los mejores docentes. Es ahí donde entraría el 'Mir' educativo, término que los decanos sustituyen por el de APD (acceso a la profesión docente).

«Hay que buscar un sistema que permita medir competencias y no conocimientos. Debe ser una prueba eminentemente práctica. La oposición no puede limitarse a uno o dos días de examen sino ser un periodo de iniciación docente, una formación supervisada, guiada y coparticipada por las universidades. Hablamos de dos años con un contrato en prácticas que les permitiría a los nuevos docentes acreditarse tanto para los centros públicos como privados».

«La formación de un profesional de la enseñanza no acaba nunca. No se trata de ponerles más dificultades sino ofrecer a los noveles una formación que demandan. Ello, en todo caso, no implicaría la reducción de la duración de los grados, aunque sí que habría que revisar estos sistemas para actualizarlos».