Plantas que «fabriquen» feromonas, nueva técnica para combatir plagas

El proyecto Susphire tiene una duración de tres años. ::  sur/
El proyecto Susphire tiene una duración de tres años. :: sur

Un proyecto europeo persigue diseñar vegetales que produzcan las sustancias químicas que emiten los insectos hembra para atraer a los machos

LA RIOJA

La feromona es la sustancia segregada por un animal cuya liberación influye en el comportamiento de otros de la misma especie. El propósito más conocido y que siempre ha atraído la mayor atención es el uso de feromonas como medio de atracción sexual. Pues bien, el proyecto europeo Susphire, dotado con 1,6 millones de euros, pretende diseñar plantas que «fabriquen» feromonas con las que combatir las plagas de los cultivos de un modo sostenible.

El estudio lo coordinan investigadores del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Politécnica de Valencia. Se trata del proyecto 'Bioproducción sostenible de feromonas para el control de plagas de insectos en la agricultura' (Sustainable Bioproduction of Pheromones for Insect Pest Control in Agriculture-Susphire). En Susphire colaboran también científicos del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA) que el CSIC tiene en Burjassot y del Centro de Ecología Química Agrícola de la UPV, junto a la empresa Ecología y Protección Agrícola SL, además de científicos de centros de investigación de Alemania, Reino Unido y Eslovenia.

La aplicación de feromonas sexuales a los cultivos interrumpe el apareamiento en los insectos dañinos

Este proyecto se basa en los resultados obtenidos por el proyecto SexyPlant, que fue presentado por un equipo de la Universitat Politècnica de València y el CSIC en el IGEM de 2014, un concurso de biología sintética organizado por el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Según el CSIC, las plagas de insectos son cada vez mayores a causa del cambio climático, lo que tiene como consecuencia una reducción de hasta un 80 % en el rendimiento de los cultivos, al tiempo que el coste del tratamiento de los cultivos crece en todo el mundo y se estima que alcance cifras de 17.500 millones de dólares en el año 2022.

Algunas de las plagas más agresivas para los cultivos son las provocadas por las larvas de los insectos, que emplean para comunicarse unas moléculas llamadas semioquímicos, como las feromonas sexuales que producen las hembras vírgenes para atraer a parejas de su especie.

Control de plagas

Según Diego Orzáez, investigador del CSIC y coordinador de Susphire, «con una población humana mundial en constante crecimiento, el control de plagas mediante métodos sostenibles tiene un enorme impacto económico y social», por lo que estiman que la fabricación biológica de las moléculas objetivo de Susphire «es una oportunidad para expandir el mercado de las feromonas y reducir los costes globales del control integrado de plagas».

Con el concepto inicial del proyecto SexyPlant como punto de partida, este trabajo permitirá identificar y validar las enzimas biosintéticas, claves para la bioproducción de las feromonas del grupo de insectos de la superfamilia Coccoidea, conocidos popularmente como cochinillas.

Por su parte, el investigador del Instituto de agroquímica y tecnología de alimentos del CSIC, José Marcos, que también participa en el proyecto, ha destacado el empleo de técnicas de biología sintética «para identificar y reescribir las vías de biosíntesis de las feromonas de los insectos, y optimizar así su bioproducción en plantas y hongos».

Alternativa

«La aplicación de feromonas sexuales a los cultivos permite interrumpir el apareamiento en los insectos dañinos e impedir la reproducción, proporcionando así un método de control altamente específico de especie. Esto supone una alternativa sostenible a los plaguicidas convencionales, que tienen un impacto negativo sobre toda la biodiversidad».

Aunque las feromonas sexuales de insectos se están utilizando ya en el control integrado de plagas, la síntesis química es actualmente el único enfoque para su fabricación, con un coste elevado y a veces generando residuos tóxicos.

Este proyecto persigue facilitar al sector una plataforma de fabricación sostenible y de bajo coste para la producción de feromonas de insectos, que sea viable comercialmente. El proyecto Susphire tiene una duración de tres años.

 

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