El plan regional contra la pobreza energética pagó en el 2017 los recibos de 1.701 familias

Una mujer enciende una vela en su domicilio en una imagen de archivo. /REUTERS
Una mujer enciende una vela en su domicilio en una imagen de archivo. / REUTERS

El Ejecutivo sufragó las 2.064 ayudas por un importe de 245.000 euros que tramitaron los ayuntamientos y las mancomunidades

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

En ocasiones, la escasez se convierte en el día a día. Una necesidad severa que hace que determinados gestos que la mayoría hacemos de manera autómata se conviertan para otros en un auténtico lujo: activar el interruptor del salón, calentar agua para preparar la comida, programar un ciclo de lavadora, preparar el horno para un asado... También situarse delante del termostato de la calefacción o, en su caso, de un radiador y afrontar el dilema: ¿un jersey más o presionar el botón de encendido?.

La pobreza energética en La Rioja continúa siendo una realidad. Quizá -el volumen de ayudas así lo asegura- no tan acuciante como en los años más duros de la crisis, pero presente en, al menos, más de 1.700 hogares. Familias que cuando llegan las facturas de su consumo energético tienen que buscar alguna alternativa para hacer frente a ese importe y evitar así un corte de suministro.

AYUDAS CONCEDIDAS

245.000
euros abonó el Gobierno regional a través de su plan de eficiencia energética en el 2017. Son ayudas tramitadas por los ayuntamientos y las mancomunidades.
117.066
euros es el importe que el Ayuntamiento de Logroño ha destinado en los seis primeros meses de este año a pagar facturas de luz y gas de familias en vulnerabilidad.
10.295
euros es la cantidad que Cáritas ha entregado a sus usuarios para abonar facturas energéticas.

Y no es una cuestión de derroche. «Todos sabemos que las facturas de la calefacción no son de 80 euros, que en invierno se disparan. Hemos visitado viviendas en las que están por debajo de los 18 grados y sin recursos para calentar el hogar», explica Julián Rello, responsable del área de Acción Social de Cáritas.

La suya es una de las puertas a las que las familias en situación de pobreza energética llaman. No es la única. La que más peticiones recibe es la del Gobierno regional. A lo largo del año 2017 se concedieron 2.064 ayudas de las que se beneficiaron 1.701 familias por un importe global de 245.000 euros.

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«Desde hace varios años venimos gestionando un crédito especial [de 400.000 euros] para sufragar el coste del gas y de la electricidad de familias en vulnerabilidad social», explica Celia Sanz, directora general de Servicios Sociales, que recuerda que se financia el 100% del recibo en unas ayudas incorporadas en los convenios para programas de servicios sociales de ayuntamientos y mancomunidades. Ese importe es superior al del año anterior. Durante el 2016 se concedieron un total de 1.944 ayudas por un importe de 173.895 euros.

Más allá de la cantidad, lo que también ha cambiado desde el 2017 ha sido la gestión. «Hemos mejorado para que haya más celeridad en los ayuntamientos y mancomunidades a la hora de gestionar esta financiación», apunta Sanz sobre unas ayudas que también cuentan con alguna limitación: un máximo de 600 euros por hogar y año que se eleva hasta los 750 euros en caso de que haya menores de edad.

En el Ayuntamiento de Logroño, los datos más actuales permiten comparar el primer semestre del 2018 y del curso anterior. Entonces se concedieron 476 ayudas (113 de gas y 363 de luz) por un montante total de 43.446 euros (146.000 euros en los doce meses).

En el primer semestre del 2018 el Consistorio de la capital tramitó y aprobó 1.372 ayudas por un valor de 117.066 euros (477 para pagar facturas de gas y otras 895 para energía eléctrica). Ese elevado incremento, explican desde el Ayuntamiento, no implica «más casos de pobreza», sino que se debe al mayor «conocimiento de los ciudadanos» además de a la modificación de «la normativa autonómica para dar cabida a supuestos con los que nos encontrábamos en servicios sociales y porque se cuenta con más personal para poder tramitarlas».

Pero no todas las puertas son las de las administraciones públicas. Las extensas redes de Cáritas también llegan hasta los casos de pobreza energética y la entidad hace frente a numerosas facturas. «Hemos notado que baja», explica Rello, que señala que buena parte de las peticiones «llegan en los primeros meses del año para hacer frente a los recibos de noviembre y diciembre, cuando ya han agotado las cantidades que pueden percibir de la administración».

Ese descenso al que se refiere se percibe en su balance anual: 28.746 euros en recibos abonados en el 2014; 35.992, en el 2015; 12.288, en el 2016; y 10.295 euros, en el 2017. Todo, con un techo máximo por familia: 4 recibos anuales por un importe máximo individual de 150 euros.

A eso, dice Rello, hay que sumar «los cursos de ahorro energético para enseñar cómo pueden ahorrar y, con un técnico del Ayuntamiento hacemos auditorías en las viviendas para ver su consumo y las medidas que se puedan implementar para reducir los gastos».

 

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