Los 'picaos' expían su culpa

Los 'picaos' expían su culpa

San Vicente es el único lugar donde se mantienen esta manifestación religiosa | La Cofradía de la Santa Vera Cruz de la localidad sonserrana reivindica el respeto «que una tradición tan antigua se merece»

Óscar San Juan
ÓSCAR SAN JUAN

Como cada Semana Santa, la localidad de San Vicente de la Sonsierra se convierte en centro neurálgico de los actos religiosos de la Semana Santa celebrados no sólo en La Rioja, sino en toda España, e incluso a nivel internacional. Los disciplinantes de la Cofradía de la Santa Veracruz de San Vicente, más conocidos como los 'picaos', representan una manifestación religiosa que no persiste en ningún otro lugar.

Como cuentan desde la propia cofradía, «la flagelación penitencial era frecuente en pueblos y ciudades de España hasta que en el siglo XVIII fue prohibida por Carlos III. San Vicente es el único lugar en el que perdura hasta nuestros días». Los miembros de la hermandad reconocen que «es difícil determinar la razón por la que se ha mantenido este rito», aludiendo motivos «históricos, culturales, religiosos y tradicionales que han conseguido fijar en la memoria colectiva de los sucesivos habitantes de la localidad, que formaron parte de esta cofradía o que se disciplinaron sin pertenecer a ella, un sentimiento de cariño y respeto a esta tradición».

Los disciplinantes recorren hoy y mañana las calles de San Vicente

Jueves Santo y Viernes Santo son dos de los días en los que la localidad sonserrana celebra procesiones con disciplinantes. Esta tarde, a partir de las 19.30 horas, los penitentes acompañarán a la procesión de la Santa Cena por las calles de San Vicente. También en el día de hoy, a partir de las 23.00 horas, los disciplinantes participarán en la Hora Santa que se desarrollará en el templo parroquial de Santa María la Mayor. En la jornada de mañana, los 'picaos' se disciplinarán tras la procesión del Vía Crucis, que comenzará a las 11.30 horas, mientras que por la tarde participarán en la procesión del Santo Entierro, que comenzará a las 20.15 horas. Estas procesiones fueron declaradas de Interés Turístico Nacional en 2015, y Bien de Interés Cultural en 2016.

Hoy y mañana, los penitentes volverán a recorrer las calles de San Vicente de la Sonsierra. Decenas de personas visitarán el municipio estos días solo para ver a los 'picaos', pero ¿qué significa realmente ser un disciplinante? Para empezar, como relatan desde la cofradía, «todo disciplinante debe ser mayor de edad, varón y disponer de un certificado de su párroco que acredite su sentido cristiano y su buena fe. Una vez cumplidos éstos requisitos, acudirá a la sede donde se le asignará un acompañante, hermano de la cofradía, que le servirá de guía y ayuda, durante el tiempo de su penitencia».

Durante el proceso previo a la procesión, el penitente se encuentra «nervioso y es conocedor del esfuerzo físico que va a realizar». Ya con el hábito, y tras arrodillarse ante el paso al que haya hecho la ofrenda, rezará una oración, y sus acompañante les retirará la capa de los hombros y le abrirá la abertura de la espalda. Llegado este momento, «el disciplinante cogerá la madeja por la empuñadura con las dos manos y, balanceándola entre las piernas, se golpeará la espalda por encima del hombro alternativamente a izquierda y derecha durante un tiempo variable según cada disciplinante», apuntan desde la Veracruz, pero que suele ser «unos 20 minutos y entre 800 y 1.000 golpes, hasta que el acompañante y el practicante decidan cuándo es el momento de ser pinchado», añaden. Finalizada la penitencia, «disciplinante y acompañante vuelven a la cofradía, donde el practicante le lava y cura las pequeñas heridas con agua de romero y con meticulosidad».

«Es una expiación de culpa, y tiene un significado espiritual», señalan desde la Cofradía, añadiendo que «San Vicente, la Veracruz y la disciplina conforman el propio espíritu sonserrano. Hay una simbiosis perfecta entre San Vicente de la Sonsierra y la cofradía de la Veracruz».

Proteger el legado

Por otra parte, el Ayuntamiento de San Vicente, dada la singularidad del evento, está elaborando un plan de gestión para proteger este legado. «La singularidad del hecho genera la necesidad de ordenar adecuadamente la difusión y promoción del bien, potenciar la coordinación entre la comunidad y los agentes depositarios, las lecturas e interpretaciones de grupos externos y la presión del turismo». Por todo esto, la corporación quiere impulsar este plan que garantice los derechos de la comunidad portadora y como los legítimos propietarios de su conservación y pervivencia.

Este proyecto, que cuenta con un presupuesto de 15.883 euros, está subvencionado con el 80% por parte del Ministerio de Juventud y Deporte. Estos trabajos, que culminarán, presumiblemente en el mes de junio, con unas jornadas sobre la salvaguarda de patrimonio inmaterial, consisten en la creación de un diagnóstico para determinar la situación actual, el desarrollo de un plan de gestión y la elaboración de un material impreso para contribuir a la difusión del bien.

En definitiva, como destacan desde la cofradía, «los que vivimos esta tradición generación tras generación nos sentimos orgullosos de conservarla y reivindicamos el respeto que una tradición tan antigua se merece y el derecho a perpetuar el legado de nuestros antepasados».

«Persona que se disciplina públicamente en las procesiones de Semana Santa». Así define la Real Academia Española a los disciplinantes. Una definición no es suficiente, y nunca podrá explicar lo que significan realmente las procesiones sonserranas, la de los disciplinantes, la de los 'picaos'.