Perros peligrosos... o dueños irresponsables

Perros peligrosos... o dueños irresponsables

La mayoría de profesionales cuestiona la legislación y pide una revisión | De los 61.568 perros registrados en La Rioja, 2.163 se consideran peligrosos y los expertos advierten de que muchos de ellos están en «malas manos»

EDUARDO GARCÍA/A.G. LOGROÑO.

Los Perros Potencialmente Peligrosos (PPP) son, en última instancia, como las armas: su verdadera peligrosidad depende de la persona que los maneja. Pero, en todo caso, son animales, seres vivos, y, por tanto, no merecen la misma consideración. Las cifras oficiales dicen que de los 61.568 perros que hay registrados en La Rioja mediante microchip, 2.163 están considerados como PPP, el 3,5% del total. Aunque en realidad no sean demasiados [uno por cada 146 habitantes], los casos de ataques son mediáticos y crean una alarma social que en cierta medida 'sataniza' a estas razas. ¿Pero la culpa es de los dueños o de los perros? Las corrientes de opinión son diversas, aunque en la mayoría de expertos señalan a los primeros.

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«Que un perro pertenezca a una determinada raza no significa que sea peligroso, lo importante es el ambiente que rodea al animal». En este sentido se expresa José Nunes, secretario de la Asociación Protectora de Animales en La Rioja (APARIOJA). A su juicio, no existen razas peligrosas en sí, sino que cualquier perro puede serlo si se encuentra en «malas manos»: desde un pastor alemán [no considerado como PPP] hasta un pit bull [que sí se encuentra dentro de la clasificación]. Nunes estima que en su asociación entre un 5% y un 8% de los perros pertenecen a razas potencialmente peligrosas.

En la misma línea opina Beatriz Martínez, presidenta de Animales Rioja. «Sin lugar a dudas son más peligrosos los dueños que los perros». Para ella, las condiciones físicas del animal influyen, pero eso no presupone que vayan a tener un mal comportamiento. ¿Identificación entre can y dueño? Definitivamente sí. «Este tipo de animales están relacionados con un 'perfil' determinado de gente, desde chavalitos muy jóvenes que los usan para fardar o, directamente, malas personas», sostiene con rotundidad. Nunes tampoco duda en asegurar que «hay personas que tienen este tipo de perros porque les da una mayor sensación de poder, de ser más duros; es la realidad». «Son las personas -agrega- las que mantienen comportamientos inadecuados y crían a los perros para que sean agresivos».

Ambos expertos, convencidos animalistas, insisten en el problema de la relación perro-dueño. «La agresividad canina se debe a un amo inestable y a malos tratos, no creo que los perros la lleven insertada genéticamente; al final, el animal es un folio en blanco que repite los comportamientos del dueño», afirma la presidenta de Animales Rioja. «Los tres peores fines que se pueden dar a estos animales -continúa- son para 'chulear', para las peleas o como si fueran alarmas de seguridad».

Como dice la canción de Loquillo, a estos animales 'su fama les precede', por lo que no es fácil su adopción. «Es muy difícil encontrar gente que quiera a estos perros; en los últimos ocho años solo hemos dado unos quince en acogida», explica Martínez. Actualmente, en su refugio cuentan con tres PPP, tres american staffordshire terrier [o american stanford], de los cuales dos llevan allí más de seis años. «La gente que viene a preguntar no cumple las condiciones necesarias... o directamente no me fío», advierte.

Críticas a la ley

María González, abogada especialista en animales, dispara directamente contra la Ley de PPP. Para ella, la normativa actual es «insegura, vaga y tiene lagunas jurídicas». Pone el ejemplo de un padre cuyo hijo se va de vacaciones y deja a su PPP en casa, pero el padre no puede pasearlo porque se expone a una sanción. González considera que por este tipo de circunstancias los animales son los grandes perjudicados, cuando la ley «se debería centrar más en la prevención y en las condiciones de los dueños, como en otros países europeos».

Asimismo, el hecho de que comunidades y ayuntamientos puedan establecer sus propias normativas da lugar a «una dispersión reguladora y a un absurdo jurídico», afirma. Los dueños padecen inseguridad porque en unos sitios su perro puede ser considerado PPP y en otros no. Esta ambigüedad es uno de los aspectos más conflictivos de la ley actual que, en palabras de la jurista, «clama a una revisión».

Denuncia por incumplimiento de normativa sobre PPP.
Denuncia por incumplimiento de normativa sobre PPP. / Policía Local

Por su parte, Valerio Briones, adiestrador canino, se dedica a formar desde pequeños a perros, entre ellos los catalogados como potencialmente peligrosos. En los últimos trece años ha adiestrado entre 100 y 150 PPP. Plantea la educación como solución al problema: «Estos perros tienen más fuerza que el resto, el truco está en darles cariño para que no usen esta fuerza; si se les trata bien ellos no se van a comportar mal». Para él, el 90% de los problemas de conducta que tienen los PPP vienen precedidos por sus amos. Defiende que «el problema que pueden tener estos perros es que son muy dominantes y por ello no son tan sociables, pero eso es algo que los dueños tienen que conocer; es como conducir, debería ser necesario un carné que certifique que sabes manejar a estos animales».

Al cachorro, todo lo que suceda de la octava a la duodécima semana de vida se le queda grabado, si en ese período no es educado de forma correcta, el animal «acaba pagando de adulto los platos rotos de todos los fallos que cometió el dueño». Briones también es un férreo defensor de la reeducación, aunque afirma que «en aquellos casos en que no hubiese vuelta de hoja habría que plantearse el decomiso del animal, o el sacrificio, pero siempre como último recurso».

Eduardo Justa, policía local de Logroño comprometido en temas de animales, no cree que sea únicamente un problema humano. «Ahora existe un afán de decir que estos perros son todos buenos, pero no es así, están sujetos a la genética». Como agente, Justa trata con estos animales a diario. Asegura que los PPP «no suelen mostrarse agresivos con las personas, pero sí que tienen un instinto de dominación con otros perros; es algo que llevan en la sangre y no pueden evitarlo». Aunque también señala a los dueños: «Si se cumpliera la normativa, por muy agresivo que fuera el perro, no existiría problema, pero siempre va a haber gente que no le ponga el bozal o que por cualquier despiste se le escape el animal y pueda protagonizar un ataque».

Eduardo Justa denuncia la falta de recursos técnicos y humanos por parte de las administraciones públicas

Según los datos del Registro de Identificación de Animales de Compañía (RIAC), el número de perros potencialmente peligrosos con chip en Logroño es de 814, aunque la cifra de estos perros que consta en el censo municipal es de 693. Es decir, existen más de 100 personas en el caso de Logroño, que han microchipado a su PPP pero que no se han sacado la licencia, hecho penado con sanciones de 450 a 901 euros. Aunque la mayoría no se acaban pagando porque los dueños se declaran insolventes. Esta problemática para cobrar las multas también se da en Nájera, Calahorra y Lardero, municipios que, junto con la capital, se han prestado a aportar información sobre el tema.

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