«Más me ha salvado él a mí que yo a él, lo necesitaba en mi vida»
Una logroñesa adopta a un 'pitbull' «invisible» que llevaba seis años en el Centro de Acogida de Animales de Logroño
Van Gogh era un perro condenado a vivir y morir en el Centro de Acogida de Animales de Logroño. De raza 'pitbull', color negro, con siete años y enfermo de Leishmaniosis, era invisible para la mayoría de adoptantes hasta que llegó Eva Angelines Clavijo. Logroñesa de 53 años, separada y auxiliar de enfermería, su hija menor se acababa de marchar a vivir a Londres y su anterior perra había muerto con 15 años, por lo que se había quedado sola en casa. «Sufrí el 'nido vacío', porque mi vida eran mi hija y mi perra, y me quedé muy sola, así que estaba entrando en depresión, por lo que llegué a la conclusión de que tenía que adoptar a otro perro, que necesitaba los paseos diarios», reconoce Eva Angelines.
A la adopción la animó su hija y, como no dispone de coche y el centro de acogida está en el barrio El Cortijo, fue hasta allí en taxi. En el refugio municipal, como en los de casi todas las asociaciones protectoras, la mayoría de los perros son los considerados potencialmente peligrosos. Los perros pequeños, cachorros y de color claro son los que más se adoptan, mientras que los adultos y de raza 'pitbull' o 'american staffordshire' tienen una salida muy difícil si no aparece alguien como Eva Angelines.
«Yo también tenía una idea preconcebida de estos perros. Todos estaban ladrando y dando botes, y este estaba parado, resignado. Pregunté por él, me contaron su historia, que era un perro invisible, y con su mirada te lo contaba todo, me decía: «Yo necesito irme contigo». Y me lo llevé. Y es una maravilla de perro», asegura su nueva dueña, quien no le da importancia a la Leishmaniosis («Es una pastilla»). Para ella prima otra cosa que cree más importante: «Yo creo más en que me ha salvado él a mí que yo a él porque yo lo necesitaba en mi vida».
Asegura que el perro le ha devuelto la alegría, que por las mañanas ya tiene un motivo para levantarse, salir a la calle y realizar el ejercicio que necesita por su artrosis, mientras que el animal, después de pasar seis años en una jaula, corre, disfruta y está contento. «Hasta sonríe, que antes no lo hacía. Cuando lo adopté tenía muchos miedos, le asustaba hasta un coche porque seguramente no había visto uno en su vida. En casa, tras el paseo, es una alfombra», describe.
Además de todos los estigmas que se atribuyen a los perros potencialmente peligrosos, habitualmente son animales que sufren traumas por episodios violentos, aunque no ha sido este uno de esos casos. «Animo a la gente a que, cuando quieran adoptar, se planteen a uno de estos porque merecen la pena», recomienda. El nuevo perro de Eva es juguetón pese a sus siete años, corre a por su mordedor y lo trae como si fuera una pelota, brinca y se tumba en la hierba sin un gesto de agresividad.
Campaña 'Amigo invisible'
En el Centro de Acogida de Animales de Logroño favorecen la adopción en los casos de mascotas adultas, con patologías o de raza peligrosa con la campaña 'Amigo invisible', que supone no abonar los costes habituales. En un perro macho adulto, como es Van Gogh, el coste por la esterilización, vacunación y microchip hubiera sido de 160 euros. «Así la gente se motiva para llevarse este tipo de perros que no tienen culpa ninguna porque la mayoría quiere uno joven y chiquitín», cuenta Sandra Tre, veterinaria del centro. «Para nosotros Van Gogh era uno más, es un sol de perro. Nos hizo mucha ilusión que lo adoptaran», añade.
Eso sí, Van Gogh ya no se llama así, Eva lo ha rebautizado como Vox porque, explica, «tenía un nombre muy largo y necesitaba uno corto y conciso; Vox supone un cambio y él es un cambio en mi vida».
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión