La Retina: el parque Gallarza

Inauguración del parque gallarza. :: /L.R.
Inauguración del parque gallarza. :: / L.R.

República Argentina era la calle preferida por los aficionados del fútbol para ir a Las Gaunas

EDUARDO GÓMEZLogroño

Referenciar la ampliación de Logroño tomando como punto de partida el Parque de Gallarza sería olvidarse de que la expansión municipal tuvo su inicio a partir de la desaparición de la llamada 'Vuelta del Peine', una especie de corsé que ceñía la ciudad como un cinturón y que bordeaba las instalaciones del ferrocarril a base de traviesas de madera de las vías férreas clavadas verticalmente en el suelo, una junto a otra. El impenetrable vallado se iniciaba en los depósitos de la Renfe y terminaba en Vara de Rey.

Para salvarlo estaba la pasarela férrea junto a la estación, aunque eran muchos los impacientes que salvaban el obstáculo a riesgo de un disgusto. Quedaban al otro lado industrias como la ruidosa Metalgráfica, junto a Murrieta; Harinas Íñigo; la fábrica de lanas de Gutiérrez; las fundiciones de Marrodán y Rezola y la de López Romero; la fábrica de Torrealba y Bezares; Gráficas González; los cines Olimpia, con sus dos mil localidades, y el Alhambra, que antes de ser cine fue sala de baile; la clínica del Pilar y la del doctor Oliver; la iglesia de Carmelitas..., negocios que generaban un tráfico de un gran número de personas que pasaban a la zona opuesta, sin contar el gentío que acudía a Las Gaunas cuando jugaba el Logroñés, especialmente cuando se enfrentaba al Osasuna.

Tras formarse la Gran Vía, de allí partieron un buen número de calles con gran actividad

Absorbida por la ciudad para formar la Gran Vía, de allí partieron u buen número de calles de gran actividad, especialmente República Argentina que era la ruta preferida de los aficionados al fútbol, con paradas en las cafeterías Casa Trincado, que luego pasó a llamarse Stádium, La Pasarela, Tahití, Nemesio, Gil, Cinco Pesos... La calle se popularizó y hasta se organizaron verbenas veraniegas con una orquesta que se situaba en la esquina con García Morato.

«En la calle Queipo de Llano, que de trigo no hay un grano, pasamos más hambre que los milanos»

También fue popular el bar Paulino en el inicio de la calle que entonces se llamaba Queipo de Llano. En una de sus primeras lonjas se instaló la primera firma que pretendió suministrar leche envasada con totales garantías sanitarias, en competencia con la distribución que entonces se hacía con el reparto en las garrafas y de puerta en puerta. El proyecto cayó en saco roto.

Al final se situó con gran éxito el colegio de Los Boscos que tuvo una gran repercusión social. A la calle le cantaban: «En la calle Queipo Llano, que de trigo no hay un grano, que pasamos los vecinos más hambre que los milanos». A

esta calle vino a vivir Candi, jugador del Logroñés, que luego se fue al Granada, donde acabó como presidente del club. También se recuerda que Lafuente, uno de sus vecinos, jugó varios años con el Osasuna en Primera División.

Cobró prestigio también la zona al crearse el club Balsamaiso, primero como agrupación juvenil amparada por la parroquia de Santa Teresita y después como club de fútbol, de donde salieron jugadores que se hicieron famosos como Rober, que fichó por el Madrid.

La parroquia se situó en un espacio del parque que había pertenecido a la familia Herrero de Tejada y que el ayuntamiento dedicó al general logroñés Eduardo González Gallarza: un espacio convertido en parque público de donde desapareció el magnífico chalet de la familia, convertido primeramente en escuela infantil .

En una zona de la que fue magnífica finca, se construyó una amplia cafetería con una gran terraza exterior. Fue destacada la actividad en gastronomía que tomó la calle Menéndez y Pelayo, donde nació un gran hotel, así como varias cafeterías y restaurantes.

 

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